En el mes de mayo tiene lugar en la República Argentina, la conmemoración de los doscientos quince años del Primer Gobierno Patrio y el inicio del proceso de alcanzar la Independencia de España.
Antecedentes: Los hechos acaecidos durante la primera década del siglo XIX en el Río de la Plata, como en otras partes del Continente, tienen directa relación con lo sucedido en Europa. El conflicto entablado entre Napoleón Bonaparte y los ingleses derivó en un mutuo bloqueo que, en el continente, era burlado por Portugal, aliado de Gran Bretaña.
Para terminar con el mismo, Napoleón firmó un tratado con Carlos IV que le permitió ingresar con sus tropas al territorio español (1808). Pero cuando los españoles advirtieron que las intenciones de Napoleón era no abandonar la península, destronaron al rey y a su ministro Godoy (Motín de Aranjuez) y juraron obediencia a Femando VII.
Ya con los ejércitos franceses en territorio español, El rey fue obligado por Napoleón a devolver la Corona a su padre, Carlos IV, quien se la entregó a Napoleón y éste a su hermano José, nuevo rey.
En defensa del rey destronado surgieron Juntas provinciales que enviaron representantes a una llamada Junta Central, que se estableció en Sevilla. Cuando, debido al avance francés, ésta se transformó en un Consejo de Regencia (enero de 1810) y, ya parecía evidente que toda la península había caído en manos de los franceses.
Estas noticias llegaron a Buenos Aires entre el 13 y el 17 de mayo.
Fue entonces, para evitar que estos territorios corriesen la misma suerte que la península, es decir para no caer en manos de Napoleón, que el Cabildo Abierto decidió, el 22 de mayo de 1810, sustituir al Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y encargar al Cabildo Ordinario el nombramiento de un nuevo gobierno provisorio en nombre del rey Don Femando VII, cautivo de Napoleón Bonaparte desde 1808.
El 24 de mayo el Cabildo Ordinario de Buenos Aires nombró una Junta de Gobierno en la que el ex virrey aparecía como presidente y Comandante de Armas y en la que también figuraban el presbítero Juan N. Solé, el abogado Juan José Castelli, el Comandante de Patricios don Cornelio Saavedra y el comerciante José S. Incháurregui.
Ese mismo día, de noche, comenzó una agitación en el regimiento de Patricios debido a los poderes militares que tenía Cisneros sobre la tropa. Por tal motivo los miembros de la Junta, incluido el virrey, decidieron enviar un oficio al Cabildo para que nombrase un nuevo gobierno.
El día 25, con el Regimiento de Patricios en la plaza, el ayuntamiento decidió nombrar una Junta de la que quedaba excluido el ex Virrey Cisneros, y estaba presidida por Cornelio Saavedra y de la que también participaban, Castelli, Belgrano y Paso, Larrea, Matheu (españoles) y Mariano Moreno (secretario), Azcuénaga y Alberti. El nuevo gobierno sería provisorio hasta que el rey retomara el poder.
“América, que pertenecía a la Corona, a falta del Rey de Castilla y de sus herederos, pasaba -como decía la Bula del 3 de mayo de 1493- a sus “sucesores”, los pueblos americanos; por lo menos hasta que cesaran las causas de la crisis. Como, se advierte, nada hubo en el proceso autonómico que implicara una rebelión de tipo anárquico o una subversión de los valores de la cultura heredada.
Escribió, el Presidente de la Primera Junta de Gobierno Patrio, Don Cornelio Saavedra: “A la ambición de Napoleón y a la de los ingleses, de querer ser señores de esta América, se debe atribuir la revolución de mayo de 1810”.
Antes, en 1807 (a raíz de las invasiones inglesas), se lo había dicho Manuel Belgrano al general Craufurd (Inglés): “nosotros queríamos al amo viejo, o a ninguno”. Por eso, los miembros de la Primera Junta juraron fidelidad, religiosamente, al Rey cautivo.
Los sucesos de mayo en Buenos Aires no fueron otra cosa que la respuesta americana al problema de la desaparición de la autoridad legítima de los sucesores de los reyes de Castilla.
Algunos sectores minoritarios, con ideas iluministas propias de la Revolución Francesa, formaron las llamadas ‘logias secretas de la independencia’, con la finalidad de establecer una república; entre ellas se destaca la ‘Logia Lautaro’, de la cual participaría el Libertador de Argentina, Chile y Perú, General Don José de San Martín; dichas logias no se encontraban adheridas al ‘Gran Oriente Inglés’ de la Masonería, sino que tenían solamente la finalidad de buscar caminos de Independencia; cuando con el correr de los años entre 1810 y 1820, se oficializan como parte de la Masonería; el General San Martín decide excluirse de la misma, y por tal motivo es alejado de Buenos Aires, nombrándolo Gobernador de Cuyo (junto a la Cordillera de los Andes).
Hoy, como ayer, debemos renovar el amor a la Patria, que no se identifica con el gobierno de turno; sino que su identidad hemos de encontrarla en las raíces que nos dieron origen y en los héroes que las forjaron. Quiero recordar las palabras de uno de nuestros Generales de la Independencia, Don Manuel Belgrano, creador de la Bandera Nacional y terciario dominico, las pronunciaba antes de la batalla por la Independencia; hoy año 2025, son claramente aplicables a nuestras realidades americanas:
“Nada dejaré por hacer; nuestra situación es terrible, y veo que la Patria exige de nosotros el último sacrificio para contener los desastres que la amenazan”… “Dios quiera mirarnos con ojos de piedad y proteger los nobles esfuerzos de mis compañeros, ellos están llenos del fuego sagrado del patriotismo, y dispuestos a vencer o morir”.





