Medios de divulgación cultural, histórica y arqueológica se están dado vuelo replicando lo publicado el 29 de octubre de 2024 por la Universidad de Cambridge sobre el hallazgo de un gran asentamiento maya en Campeche, México. Se trata de Valeriana, un sitio arqueológico cubierto de maleza que alberga más de 6 mil estructuras. A una semana del descubrimiento los medios de comunicación ya están distorsionando el estudio; esto, aunado al intenso discurso ideológico por mantener-crear abiertas heridas del pasado, nos da una buena excusa para puntualizaciones incómodas y políticamente incorrectas sobre el mundo maya.
Partamos del hecho de que la cultura maya se desarrolló en cuatro épocas diferenciadas y distanciadas entre sí. La preclásica, que abarcó del 1500 al 250 a.C., asentamientos con influencia olmeca importante y que tuvieron un colapso misterioso. La clásica, del 300 al 900 d.C., considerada la de mayor esplendor, ciudades en las que se desarrollaron todos los tópicos por los cuales es famosa esta civilización, con una influencia y control de teotihuacanos, y que compartieron mismo final abrupto y desconocido.
La post clásica, del 1000 al 1500 d.C. ciudades aún más dispersas en lo territorial que recuperaron algo del maya clásico, pero ajenas e indiferentes a aquellas; con influencia tolteca en sus inicios, totonaca y mixteca y hasta nahua hacia el final , ciudades con diferentes sistemas de vida política, religiosa, social etc. y cuyos destinos fueron similares a sus antecesores ; cuando los españoles llegaron, encontraron aun algunos asentamientos, pero estaban en franca decadencia. Y finalmente, yo diría que una cuarta era, la de los mayas posmodernos que reaparecen en pleno siglo XX bajo la influencia del indigenismo marxista, los mitos hippies y new age y hasta UFO-believers.
En las primeras páginas del libro Imperiofobia, María Elvira Roca expone un sintético y asequible marco teórico sobre la definición de imperio, el cual no es menester exponer aquí, baste mencionar que todos los enfoques coinciden en rasgos comunes: estructuras de poder definidas e independientes; continuidad y memoria histórica; ejército al servicio de los gobernantes y dominio militar; expansión territorial o de influencia, entre otras.
Las diversas épocas mayas no tuvieron una única forma política; diferentes y distantes ciudades en tiempo y lugar tuvieron hegemonía, unas sobre otras, en un continuo y complejo vaivén de invasiones, alianzas, rupturas, guerras y colapsos. Solo en el apogeo del periodo clásico se sabe de un único señor sometiendo a otros menores, unificados en dos grandes centros en oposición, Tikal y el reino Kaan (Kalakmul). Se sabe también que no había un ejército, la nobleza de cada ciudad constituía el brazo militar que al conquistar a otra aniquilaba a su clase política y se hacía del nuevo pueblo.
Los diferentes estilos arquitectónicos, formas rituales, la incorporación del sacrificio humano en la era de influencia tolteca, etc, nos hablan de un continuo “reescribir” la identidad de lo maya; de hecho, no se explica el florecimiento maya sin la intervención de otras culturas, quienes inclusive llegaron a poner y deponer reyes.
Es más, la palabra maya hace referencia al idioma, no al “estado”, no al territorio, no al pueblo; sino a la lengua. De tal manera que el único hilo conductor a lo largo del tiempo es el idioma, con todo y sus distancias dialectales que hacen que un k’iche’ y un Chontal no se entiendan. Cuando los españoles llegaron, los remanentes de grupos étnicos que encontraron se llamaban a si mismos Ahizaes, Quetzies, Sotohuiles, k’iche’, Kaqchiqueles, Tzutujil etc., nadie se auto percibía como maya (hasta hace unas décadas), conocían algo de la historia de los fundadores de sus templos contemporáneos, pero nada de los antiguos pobladores . Por lo tanto, es demasiado generoso llamarles imperio, y suponiendo sin conceder que así lo hubieran sido, esto sería solo durante la época clásica.
El hallazgo de Valeriana por un equipo de investigadores de la Universidad de Tulane, surgió del análisis a un informe de escaneo LIDAR (una tecnología que permite mapear el suelo bajo la corteza superficial) efectuado en 2013 por motivos ambientales. Los autores nos introducen en el estudio diciendo que éste es confiable porque – los escaneos con motivación arqueológica tienden a exagerar la magnitud, extensión e importancia de los asentamientos– no les falta verdad; se sabe bastante de la cosmovisión maya, de sus adelantos tecnológicos, pero muy poco de su forma de vida e historia, casi todo es especulación y en muchas ocasiones imaginación creativa.
El análisis académico antes citado descubre gráficamente la existencia de caminos, zonas urbanas, asentamientos para habitación y grandes extensiones para cultivo. Los medios y la cultura popular insisten en un refinado, complejo e inexplicable nivel superior científico de los mayas, pero lo cierto es que no superaron el neolítico.
Esto ofende a muchos, pero no es despectivo; el conocimiento astronómico, matemático corresponde a una civilización tipo Sumeria, con dominio de la agricultura, poblaciones asentadas importantes, desarrollo de aristocracia, guerras entre grandes y pequeños clanes, propiedad, un poco de escritura, crecimiento de la población; hoy nos parece extraordinario que en el año 900 d.C. supieran aplicar sus conocimientos cósmicos a la construcción de edificios, quizás es porque dejamos de observar el cielo; es sofisticado y adelantado con respecto a los pueblos nómadas del norte, pero no se necesita ser abducido por un ovni para lograrlo; dominaron los conocimientos del neolítico, inclusive hasta mejor que los mexicas, como en la cuenta larga del tiempo; pero al igual que todas las civilizaciones mesoamericanas no lograron entrar a la edad de bronce. De hecho, la metalurgia más importante desde el punto de vista tecnológico fue la tarasca e incaica, quienes empezaban a explorar algunas aleaciones con cobre. Pero nadie logró incorporar los metales al uso de herramientas, armas o carruajes.
Las teorías de continuas guerras e invasiones externas como causa de los colapsos parecen poco probables, porque, de hecho, esa fue la constante; otras dos parecen más plausibles: una, el continuo agotamiento agrícola-productivo del suelo tropical de la zona, pues los nutrientes de este se encuentran en la biomasa y no en el subsuelo, lo que significa 2 años de explotación seguido de un periodo de espera de 10 para recuperar su nivel productivo . La segunda, que los pobladores abandonaron las ciudades para constituir puntos de contacto comercial hacia el norte, más cerca de sus compradores de jade, plumas, textiles y cacao . Ambas posibilidades nos llevan a concluir que es asombroso que por dos mil años hayan surgido ciudades en tales condiciones, que la clase gobernante no pudo mantener la cohesión social, y que la hipérbole sobre los supuestos millones de indígenas que había al momento de la conquista es físicamente imposible.
Estos datos no demeritan la belleza y valor cultural de los ricos templos; al contrario, pero sacar de contexto y manipular la información con la que se cuenta es otra cosa. Un artículo de la BBC sobre el descubrimiento de Valeriana asevera que esta ciudad perteneciente al clásico maya albergó a 50 mil almas; lo cual es una osada especulación que el documento original obviamente no dice, porque ni siquiera se ha visto algún edificio físicamente; también asegura que la ciudad desapareció, entre otras razones, por la llegada de los españoles, lo cual es todavía más falso, ni los españoles conocieron a los mayas, ni los indígenas sabían de Valeriana.
Si algo sabemos sobre los mayas es gracias a Fray Diego de Landa (siglo XVI) o Fray Francisco Ximénez (siglo XVIII ); para acabar pronto, Palenque fue la primera exploración arqueológica en la zona, ordenada por Carlos III; todos ellos españoles, por cierto. En realidad, si alguien ha tenido desdén por ese pasado son los pobladores de la zona, de antes y de ahora, incluyendo a las autoridades cuyo discurso falaz es solo eso, narrativa; no deja de llamar la atención que este equipo extranjero descubrió Valenciana una década después de que el escaneo estuviera disponible e ignorado por los arqueólogos mexicanos. Una parte considerable del patrimonio arqueológico en México, Guatemala, Belice y Honduras es conocido gracias al interés, inversión, tecnología e investigación extranjera.
Para terminar, una mentirilla más. Se sabe que Wak Chanil Ajau, (estela 24) fue una reina maya conocida como la Señora Seis Cielo de Naranjo-Sa’al y se le toma como estandarte de una supuesta sociedad matriarcal. Que las mujeres nobles tenían valor de intercambio casi comercial para firmar alianzas entre “reinos” mayas, no cabe duda, pero comparemos con Landa –las mujeres no acostumbran a negociar por sí mismas, especialmente si son pobres, y por eso los señores se mofaban de los frailes que daban oído a pobres y ricos sin distinción… los nombres de los padres duran siempre en los hijos, en las hijas no… los indios no admitían que las hijas heredaran con sus hermanos sino era por vía de piedad o voluntad; entonces dábanles algo del montón… y si todas eran hijas heredaban los hermanos del padre o los más propincuos; y si eran de una edad que no era prudente entregarles la hacienda, dábanle a un tutor -deudo más cercano- el cual daba a la madre para criarlos porque no usaban dejar nada en poder de las madres, o quitábanles los niños, principalmente siendo los tutores hermanos del difunto… los hombres acostumbran abandonar a sus mujeres y repudiarlas pudiendo conservar a sus hijas pero no a los hijos… los padres concertaban un precio por las hijas, el yerno debía trabajar para el suegro y las suegras y esposas debían siempre darle de comer al marido en señal de casamiento …– Suena a chiste decir que eran feministas, aunque quizá dé más risa que les “siembren” a los indígenas de lengua maya altares a la pachamama en los cenotes, o que haya réplicas de sus antiguos glifos en el museo ovni de Rosewell en Nuevo México, USA. Eso si debiese ofendernos.
Referencias:
Auld-Thomas L, Canuto MA, Morlet AV, et al. Running out of empty space: environmental lidar and the crowded ancient landscape of Campeche, Mexico. Antiquity. 2024;98(401):1340-1358. doi:10.15184/aqy.2024.148 Consultado el 5 de noviembre de 2024 y disponible en https://www.cambridge.org/core/journals/antiquity/article/running-out-of-empty-space-environmental-lidar-and-the-crowded-ancient-landscape-of-campeche-mexico/FFDB435047017853F26CFC5D8804B08D
La abundante toponimia náhuatl en Guatemala no se debe a esta influencia, esta es posterior, cuando los mexicas, tlaxcaltecas, cholultecas entre otros, conquistaron a los k’iche’ y Kaqchiqueles bajo las ordenes de Pedro de Alvarado.
Cfr. Et al (2002) Gran Historia de México ilustrada, Tomo I El mundo prehispánico, México: CONACULTA-INAH pp. 162-189
LANDA, Fray Diego de (1900) Documentos inéditos, tomo 13, Relaciones de Yucatán. Madrid: Real Academia de Historia. Numerales 12-15. Disponible en https://www.wayeb.org/download/resources/landa.pdf
Los trabajos del catedrático Dragan Filipovich sobre el colapso maya desde la perspectiva económica son clarificadores, material de consulta disponible en https://newmedia.ufm.edu/video/colapso-maya-clasico-desde-una-perspectiva-economica/
Francisco Estada-Belli, catedrático de Boston y Tulane, descubridor de Holmul e integrante del equipo que realizo el hallazgo, ha publicado en diversos formatos investigaciones al respecto. Algunos de sus trabajos se pueden consultar en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.
https://www.bbc.com/mundo/articles/c7v3eqvgplgo consultado el 5 de noveirmbre de 2024.
Autor del Popol Vuh, un libro de poco valor científico, ya que relata la historia de los kiches contemporáneos al autor, 1700-1715, sobre lo que sabían de su historia, distorsionada obviamente por el paso de mas de 7 siglos. El libro fue redescubierto y publicado por primera vez por el austriaco Karl Scherzerr en 1857.
LANDA, op. Cit. Titulo XXIII, XXIV y XXV.





