La maternidad en los medios de comunicación

Leopoldo Brito

La maternidad en medios de comunicación
Los medios de comunicación por su capacidad de abarcar grandes audiencias y además de su inmediatez son espacios privilegiados para crear, difundir y reproducir determinadas visiones, para lograrlo, es indispensable plantear la necesidad de dignificar el papel de la mujer y la figura materna en la construcción de los contenidos mediáticos.

Hablar de la maternidad y del amor materno, es inseparable a la concepción y por supuesto destacar la relación amorosa que existe entre la madre y sus hijos. Ser madre es maravilloso puesto que implica un compromiso y responsabilidad para toda la vida.

“El corazón de una madre no se equivoca ¡lo sabía yo!”, afirmó doña Sara García durante su participación en la película Regalo de Reyes (1942) donde encarnó una de sus actuaciones de manera entrañable a la figura materna en las pantallas de nuestro país.

Los medios de comunicación están llenos de mamás, han sido y son un referente para la familia. Ya sea interpretando a una madre o a una abuela, doña Sara García encarnó a “mujeres dulces” que sabía cuándo dejar de lado la ternura para corregir el camino de la familia.

Miles de mexicanos celebramos cada 10 de mayo a las mujeres que nos dieron vida, con motivo de dicha celebración vale la pena recordar a la figura materna en el cine y la televisión en México.

El cine, en su multiplicidad nos ha presentado a madres cariñosas y comprensivas, frías, psicópatas, e irresponsables. Posiblemente Vsévolod Pudovkin fue el primer cineasta soviético que hizo un reconocimiento de la figura materna, aunque el norteamericano D.W. Griffith ya había realizado un filme donde la temática central es en cuatro historias donde una madre mece a su hijo en la cuna: Intolerancia (Estados Unidos, 1916). Por su parte el cineasta soviético Pudovkin hizo con Madre (URSS, 1926) un testimonio, con mayor énfasis en la parte política además del amor y la protección que tiene una madre por su hijo; al pretender liberarlo del régimen zarista convenciéndolo que luche del lado de la revolución socialista.

Durante la llamada Época de Oro del cine mexicano, la figura materna tomó forma como la de un personaje dedicado a la casa. En ocasiones protectora, disciplinada, y consejera de sus hijos y de su marido, con la fuerza suficiente para enfrentar las adversidades y, si era necesario, arriesgarlo todo con tal de que su familia se mantuviera unida.

Esta concepción fue cambiando a lo largo de los años, y es que resulta difícil hacer un recuento de la madres que se han vuelto inolvidables en la historia del cine y de la televisión. Es un personaje tan diverso que puede tomar miles de formas dependiendo de la mirada de su realizador.

Estudios realizados en los contenidos que los medios de comunicación ejercen tanto en la conformación de representaciones de las sociedades como en la difusión de estereotipos nos presentan en la actualidad la figura de madre ligada aún a la protección y el cuidado pero se va alejando del acompañamiento como pareja con su esposo, para dar paso a una mujer que “se revela y se libera ante la opresión”, todo ello como consecuencia de la presencia de la ideología de género en los medios, cuyo objetivo principal radica en la necesidad de transformar las relaciones históricas de poder entre mujeres y hombres.

Ahora, la pantalla, ya sea el cine, la televisión o las plataformas en internet a partir del entretenimiento nos presentan una “maternidad poderosa” con una figura masculina que se le suele asociar a la jefatura de familia y a un rol proveedor.

El Padre eligió a María de entre todas las mujeres para ser la madre, según la naturaleza humana, de su Divino Hijo. La vocación a la maternidad es un don de Dios, que elegimos de manera libre, una vocación que nos lleva a acoger la vida, protegerla, traerla al mundo, alimentarla, sostenerla y acompañarla en su crecimiento y desarrollo físico, afectivo y espiritual.

Estamos asistiendo a una incesante y graduada campaña para hacernos ver como bueno aquello que no lo es; los medios de comunicación por su capacidad de abarcar grandes audiencias y además de su inmediatez son espacios privilegiados para crear, difundir y reproducir determinadas visiones, para lograrlo, es indispensable plantear la necesidad de dignificar el papel de la mujer y la figura materna en la construcción de los contenidos mediáticos.

Por ese motivo los creadores de contenido en los medios deberían escuchar a SS Francisco que afirmó en enero de 2015 que, “Una sociedad sin madres sería una sociedad deshumana, porque las madres siempre saben testimoniar incluso en los peores momentos, la ternura, la dedicación, y la fuerza moral”.

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