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Que gran problema, pues ahora ¿dónde depositarás todo el amor que te sobra?, palabras de la Madre Teresa a Facundo Cabral cuando su esposa e hija murieron y que hoy resuenan profundamente en el corazón, pues calzan perfectas para las madres y padres de los 6 jóvenes asesinados recientemente en Celaya, Gto.(México). Dos de ellos hermanos y primos de un tercero, o de los de Jalisco, o los de Zacatecas o los de muchos jóvenes que han sido arrebatados en todo el país con violencia por la delincuencia organizada. Ciertamente ¿dónde depositaran todo ese amor? ¿De dónde tomarán fuerzas para exigir justicia?

De acuerdo a las estadísticas del INEGI en 2022 la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 44 años fue el homicidio, la mayoría de ellos relacionados con la delincuencia organizada.

El Índice de Paz 2023 constata que la tasa nacional de delincuencia organizada ha aumentado un 64.2 % en los últimos ocho años. Esto como resultado o reflejo de una descomposición social y la falta de eficacia de las autoridades que nos gobiernan, o quizá de los acuerdos y la corrupción.

Ahora mismo se ha desatado una polémica por las declaraciones de nuestro presidente, tan indolentes ante estos acontecimientos. Revictimizando a los jóvenes relacionándolos con la compra de droga en un discurso contrario de las autoridades especializadas que afirman que no hay indicios al respecto. Si bien todos somos responsables de construir la paz, las autoridades deben velar por ella con acciones concretas, no solo con un discurso dulzón que lejos esta de resolver esta gravísima situación.

Los mismos jóvenes nos han puesto el ejemplo pues en un acto de solidaridad, y de conciencia han salido a las calles a protestar, a pedir justicia, seguridad, libertad. Que gran deuda tenemos con ellos.

Yo me resisto a pensar que no hay nada por hacer, que estaremos a merced de los intereses de quienes tienen el poder, pasemos pues del discurso a la acción, para ello es necesario entender el carácter transformador de la paz, vista no solo como la ausencia de guerra o violencia, sino como una cultura en donde podemos vivir en comunidad, respetando los derechos del otro, esto reducirá las brechas de desigualdad y brindará equilibrio social y bienestar.

Evidentemente no será sencillo restablecer la paz, pues se ha instalado la violencia y los procesos para acabar con las problemáticas desde su origen se vuelven complejos, algunas de estas problemáticas las hemos legitimado o normalizados como sociedad y esto lo hace aún más complejo, pero seguro que hay factores que pueden revertir este entorno.

Y no es que estemos descubriendo un camino nuevo ya diversos autores han hecho énfasis en estos ejes que a mediano plazo pueden ser quienes reviertan estas tendencias de violencia y crecimiento de la delincuencia organizada.

1.- Ámbito familiar. Es aquí donde podemos comprender los valores transcendentes, como la honestidad, el respeto, la sana convivencia, la importancia del trabajo y el esfuerzo para ganarse el sustento, el respeto y reconocimiento a la autoridad y a las normas que en última instancia sirven para establecer un orden.  

2.- El ámbito educativo. Los sistemas educativos pueden ser una herramienta o vehículo que contribuye a la cultura de la paz, pues aquí se aprenden habilidades técnicas, pero también aquellas encaminadas al desarrollo integral de las personas, de tal forma que se promueva el dialogo y el acuerdo para la resolución de conflictos además de darnos una visión amplia del sentido de comunidad, de la importancia en la toma de decisiones, pues estas impactaran necesariamente en nuestro entorno. También puede ser un lugar propicio para promover el desuso de prácticas que normalizan la violencia.

3.- Ámbito Religioso. Desde el ámbito religioso se hace promoción del amor, que se traduce en la búsqueda del bien, así como el perdón y la generación de esperanza, valores que sin dudad contribuyen a la cultura de la paz.

4.- Ámbito gubernamental. La autoridad es responsable de generar las condiciones de bien para que las personas puedan sobrellevar las realidades temporales, por ello quienes están al frente de las estructuras de gobierno tienen una gran responsabilidad, pues de ellos dependerá el establecer los mecanismos que permitan a las personas el acceso a una vida digna de tal manera que se reduzca el riesgo a vincularse con formas ilícitas para ganarse la vida, además de garantizar la justicia y la igualdad. Por ello la importancia de vigilar y elegir con conciencia a nuestros gobernantes.

Pues bien, apremia que pongamos nuestro granito de arena, como reza la canción de Mercedes Sosa, “que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola, sin haber hecho lo suficiente” … y que las familias que han perdido a sus seres queridos en esta batalla cruel, encuentren consuelo y esperanza en quienes trabajamos por un mundo mejor. 

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Autor

  • Virginia Irlanda Arellano Beltrán

    Docente de Colegio de Bachilleres de Irapuato. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Latina de México en Celaya y Derecho en el Centro de Estudios Universitarios Allende. Actualmente es Delegada por Guanajuato de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y miembro de Alianza de Maestros. Ganadora del concurso municipal de ensayo convocado por el IEEG con el tema de paridad de género en los procesos electorales. Creadora del proyecto Onda México, encaminado a la formación integral de los jóvenes el cual se desarrolló y aplico en educación secundaria en la delegación de educación de Salamanca, así como en el DIF del mismo municipio. Tiene una certificación por la SEG como facilitadora del aprendizaje.