Hay conceptos que el tiempo y la moda van desplazando y convirtiendo en arcaísmos, en antigüedades de la vida y hasta en resabios inútiles. Hacia allá camina, en el devenir acelerado de la vida, el concepto de disciplina, que con frecuencia es mal entendido como una imposición retardataria, reaccionaria y en algunos ámbitos incluso “neoliberal”.






