Carta a los Reyes Magos

Josué Herrera Maldonado

Carta a los Reyes Magos
Los regalos de los reyes magos deben buscar un sentido más trascendente en la vida diaria de los niños, empezando por dedicar tiempo de calidad a los niños, jugando y compartiendo con ellos en todo momento, buscando su formación y preparación integral, que los juguetes no suplan a los padres.

Hace unos días celebramos la Epifanía o manifestación de Dios hecho hombre. Con ese motivo deseo reflexionar sobre la importancia de esta fiesta que año con año celebramos. 

Queridos Reyes Magos… este año les quiero pedir que levanten la mirada al cielo, que se dejen guiar nuevamente por la estrella, esa luz que nos lleva a descubrir al Señor; para que no busquemos al Rey que acaba de nacer en el reino de Herodes; ese Rey que acaba de nacer lo encontramos en nuestros propios hijos y al igual que lo hicieron los reyes magos de oriente podamos regalar a nuestros hijos oro, incienso y mirra y no aparatos electrónicos (celulares, tabletas, computadoras, pantallas) que cada vez nos alejan más de ellos; entendiendo el significado del oro, incienso y mirra en reconocimiento de la dignidad de Cristo como Rey, Dios y Hombre. 

El oro que debemos regalar a nuestros hijos es el tiempo… el tiempo se dice que vale oro… el tiempo es el único recurso no recuperable, cuando menos lo pensemos los hijos crecen y ese tiempo que pudimos invertir para jugar con ellos se esfuma en un momento, si los “reyes magos” les llevan juguetes a los niños es para ponerse a jugar con ellos, no para abandonarlos cada vez con más juguetes tratando de suplir las ausencias de padres, no hay nada mejor para los niños que sus padres jueguen con ellos, dedicarles ese tiempo de calidad. 

El incienso que debemos regalar a nuestros hijos es la oración, pero sobre todo, ser ejemplos de una vida espiritual, un estado de gracia permanente; si quieres que tus hijos recen reza con ellos, si quieres que vayan a misa ve a misa con ellos, si quieres que lean la biblia lee la biblia con ellos, buscar el sentido trascendente de la vida con el amor y servicio a Dios y al prójimo. 

La mirra que debemos regalar a nuestros hijos es el amor fraterno de papás a hijos y hermanos, de amor y ayuda al prójimo; si un niño crece con amor siempre dará amor; la mirra que demuestra el sentido humano debe centrarse en el valor de la vida humana, hay que enseñar a los niños a cuidar y defender la vida desde la fecundación hasta su muerte natural y enseñarlos a vivir dignamente esforzándose cada día en ser mejores en todo lo que hagan en la escuela, en la casa, en el trabajo, en la familia, en la comunidad, en pocas palabras como decía San Benito Orando y Trabajando (Ora et labora) o como dice otro dicho muy común orar como si todo dependiera de Dios pero trabajar como si todo dependiera de nosotros mismos. Enseñarlos a ser compartidos y no se frustren por que los reyes magos no les trajeron lo que pidieron. 

En estos tres regalos debemos enfocar la formación y educación integral de nuestros hijos abordando los aspectos más importantes de la vida: el espiritual, intelectual, emocional, físico, social, político, económico, etc… para que también algún día ellos puedan dar esos regalos y el día que el Señor nos llame a su presencia no lleguemos con las manos vacías y podamos presentarle nuevamente estos obsequios. 

Queridos Reyes Magos, que estos regalos nos ayuden también a corregir el camino, que al igual que los magos de oriente una vez que visitamos al Señor retomemos un nuevo camino, que el Señor nos conceda la fuerza para no volver al Rey Herodes y guiados nuevamente por la Luz retomemos este nuevo año con nuevos bríos, que cambiemos lo que está mal en nuestro camino, sobre todo para con nuestros hijos, que volvamos a ser como niños… recordemos el evangelio: “ el que no se haga como se niño no entrará al reino de los cielos” pidamos ese regalo al Señor, que nos conceda la alegría, la inocencia, la Fe, la Esperanza con las que los niños esperan sus regalos el día de los Santos Reyes Magos, que no seamos nosotros los que acabemos con la ilusión y la inocencia que más bien aprendamos de los niños para vivir cada día más felices. No dudemos en pedirle al niños Jesús cosas buenas para nuestros hijos para nuestras familias, con la certeza del evangelio: “que papá si su hijo le piden pan le da una piedra o si le pide un pescado le da una víbora? Pues si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos cuanto más nuestro Padre que está en el cielo dará cosas a quien se lo pida… 

Que este año jubilar que comienza 2025, nos llene de Esperanza y que veamos precisamente en la niñez en nuestros hijos esa Esperanza que tanto necesitamos como sociedad. 

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