En el marco de una visita a Hong Kong, el presidente de una importante institución financiera inició una reunión con la delegación empresarial de Oklahoma diciendo: “All I know about Oklahoma is what I have read in The Grapes of Wrath.” La referencia a Las Uvas de la Ira evidenciaba que la percepción internacional de Oklahoma seguía moldeada por la narrativa literaria de John Steinbeck.
Este episodio, relatado por Bob Burke en John Steinbeck Was Wrong About Oklahoma (2008), ilustra el desafío que por años enfrentó Oklahoma por reconfigurar su posicionamiento económico en el escenario global y subraya la dimensión simbólica de la diplomacia comercial impulsada por el gobernador Nigh.
Publicada en 1939, Las Uvas de la Ira es considerada como la obra emblemática de John Steinbeck. Galardonada con el Premio Pulitzer en 1940, la novela figura entre las contribuciones que fundamentaron la concesión del Premio Nobel de Literatura al autor en 1962.
Ambientada en los años de la Gran Depresión y en medio de las tormentas de polvo del Dust Bowl, que arrasaron los campos de Texas, Kansas, Oklahoma y Arkansas, la novela narra la travesía de la familia Joad hacia California en busca de trabajo y mejores oportunidades, tras ser despojados de las tierras que habían cultivado durante generaciones.
Oklahoma es el punto de partida del relato. Tom Joad sale en libertad condicional de la prisión estatal de McAlester, tras cumplir cuatro años de una sentencia de siete por un homicidio involuntario durante una pelea en un bar. Al regresar a su granja, cerca de Sallisaw, la encuentra vacía; un vecino le dice que su familia se ha trasladado a la casa del tío John. Al llegar, descubre a los Joad cargando una vieja camioneta con lo poco que les queda, listos para dejar atrás la tierra que los vio crecer y emprender el viaje hacia la tierra prometida.
Pronto, el sueño de la familia Joad se torna pesadilla. Cada milla recorrida por la mítica Ruta 66 está marcada por privaciones, muertes y desengaños que golpean su fe, su dignidad y los lazos que los mantienen unidos. Bajo el sol implacable y el polvo que todo lo cubre, enfrentan la indiferencia, desprecio y rechazo, pero también descubren el valor de la solidaridad entre miles de familias desplazadas. Al cruzar California por el desierto de Mojave y adentrarse en el Valle de San Joaquín, se topan con una realidad devastadora: un exceso de mano de obra que arruina sus esperanzas de un salario justo, la explotación impuesta por las grandes corporaciones agrícolas, campamentos improvisados, refugios de hambre, enfermedad y desesperanza.
Antes de su obra cumbre, John Steinbeck combinó su labor literaria con investigaciones periodísticas, según refiere Paul Bailey en The Chronicles of Oklahoma. Para el diario San Francisco News, abordó temas de pobreza e injusticia laboral en los campos agrícolas del Valle de San Joaquín. Viajaba a los campamentos para observar de primera mano las duras condiciones de vida de los trabajadores, y sus reportajes se recopilaron en la serie The Harvest Gypsies (1936).
En sus primeras novelas, Steinbeck ya exploraba la vida rural de California, aunque sin un enfoque político directo. En The Pastures of Heaven (1932) y To a God Unknown (1933) se centra en la relación entre las personas y la tierra, el destino, la fe y los vínculos familiares. Con Tortilla Flat (1935) aborda la pobreza desde un tono humorístico y picaresco, retratando a trabajadores agrícolas mexicanos en Monterey después de la Primera Guerra Mundial. En In Dubious Battle (1936) y Of Mice and Men (1937), Steinbeck comienza a combinar la observación psicológica con la denuncia social, mostrando huelgas de trabajadores agrícolas migrantes en los valles Central y de Salinas, la injusticia económica, la deshumanización laboral, la solidaridad entre los pobres, mostrando empatía hacia ellos, y la soledad de los trabajadores itinerantes, encarnada en personajes como George y Lennie.
Con Las Uvas de la Ira, Steinbeck denuncia con fuerza la explotación y el trato inhumano de los trabajadores agrícolas migrantes, así como su lucha por la dignidad. La novela tuvo un éxito inmediato tanto literario como comercial, pero también provocó indignación entre propietarios de tierras, empresarios y autoridades.
En California, Steinbeck fue acusado de mentiroso, comunista y agitador. La poderosa organización patronal Associated Farmers of California lanzó campañas para desacreditarlo, alegando que había exagerado las condiciones de los trabajadores. La obra fue retirada de bibliotecas públicas y escolares, y en el condado de Kern se realizaron quemas públicas de ejemplares por considerarla “obscena” y “distorsionadora de la realidad agrícola”.
En Oklahoma, la reacción fue igual o más intensa. Los “okies” fueron retratados como personas carentes de recursos y oportunidades, lo que generó ofensa y rechazo. Legisladores y autoridades retiraron el libro de bibliotecas y en algunos lugares también se quemaron ejemplares. Aun así, periodistas y maestros defendieron la obra, señalando que reflejaba una verdad dolorosa y que debía servir para reflexionar sobre la situación de los pobres.
La controversia llegó hasta el Congreso estadounidense. Algunos congresistas conservadores denunciaron que la novela promovía ideas comunistas y anticapitalistas, y el Departamento de Correos prohibió su envío por rutas postales. Otros utilizaron la obra como evidencia de la necesidad de reformas sociales y apoyo federal a los trabajadores agrícolas. El Comité de Migración del Senado confirmó que la situación de los trabajadores era tan dura o peor de lo que Steinbeck había descrito, obligando al gobierno a enfrentar un problema real que hasta entonces había sido ignorado.
En 1940, la adaptación cinematográfica intensificó la polémica, pero consolidó la obra como un clásico del cine estadounidense. John Ford trasladó al celuloide la lucha y la miseria de los trabajadores, mientras Henry Fonda encarnaba a Tom Joad con brío y humanidad. La fotografía de Gregg Toland capturaba la luz y las sombras de un paisaje árido y hostil, y la película logró conservar el espíritu de denuncia, empatía y dignidad de la novela. La crítica reconoció la obra: ganó dos Premios Óscar, incluyendo Mejor Director para Ford y Mejor Actriz de Reparto para Jane Darwell como Ma Joad.
La obra de Steinbeck le valió el Premio Nobel de Literatura, otorgado por la Academia Sueca “por sus escritos realistas e imaginativos que combinan un humor comprensivo y una aguda percepción social”.
Anders Österling, secretario Permanente de la Academia, destacó que en su narrativa “hay una veta de humor sombrío que atenúa un motivo a menudo cruel y crudo. Su simpatía se dirige siempre hacia los oprimidos, los marginados y los afligidos; le interesa contraponer la sencilla alegría de la vida con el brutal y cínico deseo de dinero”.
Cita este artículo
Quilantán Arenas, R., (2026, abril 14). Las uvas de la ira. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/las-uvas-de-la-ira/
Enlace a edición mensual





