Al puro estilo de la 4t, la presidente, (con “e”), Sheinbaum y la Sra. Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, a través de la Secretaría de Cultura, anuncian con bombo y platillo el programa para celebrar el 700 aniversario de la Fundación de México-Tenochtitlán en el año de 1325, con un “show” (sic) de “videomapping” (sic), replicas “disneylandescas” de algunas de las magnas esculturas Aztecas, cuyos originales se conservan en el Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec, así como murales, una “Ópera fílmica en náhuatl” y exposiciones. No sobre recordar que, en el 2021, por dedazo, el presidente López Obrador artificiosamente hizo “coincidir” dicho aniversario con el Bicentenario de la Consumación de la Independencia -como si los acontecimientos históricos pudieran ajustarse al capricho del gobernante en turno- y mandó, con ese motivo, construir una pirámide de cartón y Tablaroca que fue duramente criticada como una “seudo réplica ridícula”.
Al respecto, conviene recordar los hechos históricos con fundamento y seriedad para valorar los acontecimientos desde una perspectiva sustentada en crónicas, documentos y referencias válidas que permitan apreciar y desvelar los aconteceres humanos del pasado.
Un documento de valía incuestionable, referente para los historiadores y estudiosos del pasado precortesiano, es el Códice Ramírez y la Crónica Mexicana de Hernando Alvarado Tezozomoc, redactado a mediados del siglo XVI, con anotaciones de Dn. Manuel Orozco y Berra, con interesantes y amplias referencias a la vida cultural, militar, orígenes e historia más antigua de los habitantes del Valle de México y en particular de los Aztecas.
Según Tezozomoc, dos grandes grupos humanos y culturales habitaron en la antigüedad la enorme cuenca del valle: los Chichimecas, cazadores y recolectores seminómadas y los Nahuatlaca, que significa “gente que habla claro” quienes en diversas oleadas humanas poblaron la gran extensión alrededor del conjunto de lagos en el altiplano de lo que hoy es el Valle de México.
De los Nahuatlaca, los primeros en llegar al sur del lago fueros los Xochimilcas, alrededor del año 900 DC, es decir comienzos del periodo Posclásico Temprano, fueron quienes desarrollaron el sistema agrícola de las chinampas, que pervive hasta nuestros días; el segundo linaje en llegar, según Tezozomoc, poco más de un siglo después, fue el de los Chalcas, quienes conformaron un extenso señorío al este de la laguna; unas décadas después llegaron al poniente de la laguna los Tepanecas, “gente del pasadizo o puente de piedra” y fundan Azcapotzalco, una de las principales ciudades cuyo esplendor será entre 1370 y 1426, con Tezozomoc dominarán toda la región, incluidos a los Aztecas. “Azcapotzalco vino a ser el mayor y más principal reino de todas las naciones”.
Les siguieron los Culhuas, herederos directos de Tula y de la cultísima tradición del Toltecayotl y Quetzalcoatl, arriban en el siglo XII, entre el 1100 y 1150 d de C. su ciudad principal fue Culhuacan, reconocidos por su linaje y nobleza. Siguieron los Tlalhuicas, quienes habitarán el valle de Cuauhnáhuac, hacia el sur y fuera ya de la zona lacustre, hoy Cuernavaca -en interpretación castellana-; los sextos en llegar, hacia 1200, fueron los Tlaxcaltecas, quienes hallaron ocupado todo el territorio habitable por lo que pasaron hacia el oriente de la serranía, pacíficos, sosegados edificaron ciudades y villas, llegaron a conformar la Confederación de Tlaxcala, una auténtica República Confederada con 4 señoríos. Hacia el oriente de los lagos se ubicaron los de Tetzcuco, gente muy política y cortesana, fundaron Texcoco, gran centro cultural, literario y jurídico regido por Nezahualcóyotl, el soberano más culto y prudente que sobresalió por sus normas jurídicas, su poesía y promotor de la adoración de un solo Dios verdadero a quien puso por nombre In Tloque In Nahuaque, prohibió los sacrificios humanos en su reino “porque tengo para mí que se enoja de ello”.
Los últimos en llegar fueron los Mexicas o mexicanos, hacia 1250, encuentran ya todo ocupado, por lo que fundan México-Tenochtitlán hasta 1325, los cuales “vinieron a esta tierra más de quinientos años después de los Xochimilcas”. “Así poseyeron la tierra… los mexicanos que vinieron los últimos, la poseyeron años después que a ella llegaron”. Un grupo de Mexicas se separa y funda Tlatelolco en 1337. Antes de la llegada de los Aztecas, todos cuantos habían llegado “poblaron quieta y pacíficamente a la orilla de la laguna”.
Los mexicanos, “gente belicosa, traían un ídolo que llamaban Huitzilopuchtli, (pájaro siniestro) y practicaban ritos y sacrificios crueles y sangrientos que jamás se han oído”. Llegaron a un cerrillo, Chapultepec, junto a la gran laguna, territorio dominado por Tepanecas, gente ilustre que mandaba a las otras naciones y cuya ciudad principal, ya lo hemos dicho era Azcapotzalco.
Rodeados por pueblos ya establecidos con mucha anticipación, “nadie les mostraba buena voluntad, afirma Tezozomoc, por considerarlos hombres perniciosos, belicosos, tiranos y de malas y perversas costumbres”. El rey de Culhuacán les asignó sitio para vivir: Tizapán, lugar lleno de víboras, culebras y sabandijas. “Resultó un muy buen manjar para ellos y así se sustentaban”. Estando en paz con Culhuacán, su dios Huitzilopochtli les ordenó que pidiesen al rey a su hija para convertirla en reina de los Mexicanos, el rey de Culhuacán gustoso se las concedió; los mexicanos en lugar de coronarla la sacrificaron, la desollaron y “convidaron al Rey, su padre, a que venga a hacer adoración a la diosa su hija. Un mexicano, vestido con el cuero de la hija entró al aposento del ídolo Huitzilopochtli, reconociendo el Rey la crueldad tan grande, con grandísimo horror y espanto, dijo, sean destruidos hombres tan malos y de tan crueles costumbres”.
Los mexicanos atacados fueron a refugiarse a Iztapalapa, de ahí pasaron a Mexicaltzingo y luego a Iztacalco, nuevamente comenzaron a buscar un sitio para fundar su ciudad guiados por su dios: “Hallareis un tunal con una águila encima, le pongo por nombre Tenuchtitlan, lugar del tunal en la piedra. Por fin dieron con el lugar del tunal encima del cual está el águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol y en las garras un pájaro de plumas muy preciadas. Con gran contento dieron gracias a su dios Huitzilopochtli y allí, finalmente fundaron México-Tenochtitlán”. Aquello sucedió, supuestamente, el 13 de marzo de 1325, hace 700 años. En su creciente dominio, un siglo después de fundada la ciudad, en 1428, acuerdan con Tacuba y Texcoco para formar la triple alianza, principalmente contra el dominio de los de Azcapotzalco. Así comienza su expansión, llegaron a tener más de 300 pueblos tributarios sometidos, tributo, el más terrible, de vidas humanas para el sacrificio de su sanguinario dios Huitzilopochtli.
Teniendo a la vista dicha cronología, conviene preguntarse: ¿Por qué no conmemorar la fundación de Xochimilco, Azcapotzalco, Chalco, Texcoco o Tlaxcala, con el mismo entusiasmo y pompa que el gobierno de la 4T está celebrando el de Tenochtitlán? Ya que ellos son, históricamente, los auténticos “pueblos originarios”, verdaderos fundadores con los antecedentes más remotos de lo que hoy conforma el asentamiento humano del Valle de México.
Es un hecho histórico que las familias de aquellos pueblos fundadores, cuyos descendientes viven aun en los distintos rumbos de la ciudad de México y sus alrededores, fueron sometidos durante casi dos siglos por la tiranía de los Aztecas oprimiéndolos y esclavizándolos, y que el terror de los sacrificios humanos y sus “muros de calaveras” significó el mayor genocidio de que se tenga memoria en la historia de América, ¿por qué habrían de celebrar la fundación de aquellos que los tiranizaron, esclavizaron y sacrificaron? ¿Porque la 4T en su narrativa ideológica lo impone?
Basta con ver la secuencia histórica que presenta la 4T en su “video mapping” para entender con claridad lo que José Vasconcelos denunció hace más de medio siglo en su libro La Flama, en el capítulo 25, “Generación Sacrificada”, al abordar la fundación del PNR, antecedente histórico-ideológico del PRI y MORENA, denuncia: “…la asociación de los peores bajo el disfraz de un partido político” y afirma: “lentamente fuimos empeorando, al pasar de la dictadura personal al régimen de pandilla” y declara contundente: “…necesitaban un ancestro ya que su origen era bastardo… se acordaron de Juárez y de Lerdo… y resultó que no solo iba a encarnar la Revolución maderista-carrancista, sino que sería heredero y representativo de la Reforma, más aún se apoderaría de las glorias de Hidalgo y de Morelos… serían continuadores de la Reforma y la Independencia” y ahora los morenos resultan hasta herederos y continuadores de los Aztecas y la valiente defensa de Tenochtitlán por Cuauhtémoc.
Por ello, el “show” de “video maping” del Zócalo de la Ciudad de México resulta, por decir lo menos, la más burda falsificación histórica, manipulación y populismo de que se tenga memoria. Es el hurto más descarado de la historia nacional.





