Viviendo en Francia, muchos me preguntan mi opinión sobre las Olimpiadas Paris 2024 y su controvertida ceremonia de apertura. Creo que hay que separar claramente las dos cosas, la primera de las cuales, sin duda fue un excepcional despliegue del único acontecimiento mundial que une a la humanidad en la demostración de lo mejor del hombre (varón y mujer), el reconocimiento al esfuerzo y al mérito excepcional, a la excelencia en una disciplina, lo cual, como su nombre lo indica, requiere de una disciplina personal y colectiva, paciencia y perseverancia de años. Este esfuerzo extraordinario es capturado en el lema olímpico ‘Citius, altius, fortius’, “Más rápido, más alto, más lejos” que ideara el fraile dominico Henri Didon y retomara, su amigo, el barón Pierre de Coubertin, fundador del Comité Olímpico Internacional[1].
Los Juegos Paralímpicos, que mueven al alma con aún más emoción, son un reconocimiento único a la dignidad del ser humano a pesar de sus limitaciones físicas, y una evidente motivación a dejar la comodidad del sillón y la victimización a la que nuestra sociedad se está acostumbrando.
En esta categoría, París hizo la diferencia y sus juegos olímpicos serán recordados, especialmente, por haberse realizado en lugares emblemáticos: al lado de la Torre Eiffel, el Palacio de los Inválidos, dentro del Grand Palais y en los dominios de Versailles, y haciendo una demostración de la diversidad territorial de Francia, ¿por qué no?, en la costa mediterránea y en Tahití. Hay que reconocerle a Francia el esfuerzo que esto supuso, con una planeación minuciosa y una inversión no menor por tener toda la Ciudad en óptimo estado con remodelaciones iniciadas hace décadas e inversiones nuevas incluyendo, por ejemplo, la puntada de hacer una mega cisterna[2] que permitiera filtrar el agua del río Sena para ser el escenario de la prueba del triatlón y ser visto desde el espléndido Puente de Alexander III.
Hay que reconocerle también, desde el punto de vista de la política pública, el éxito en algo que se ha convertido un problema recurrente para los países sede, el altísimo costo. Con gran innovación, Francia, salió bien librada[3] por invertir en lo que vale la pena, es decir una Villa Olímpica que se convertirá en 2000 departamentos familiares y una residencia estudiantil para 800 estudiantes que elevan la plusvalía, seguridad y atractivo de la zona de Saint Denis y otras pertenecientes al círculo desfavorecido de los alrededores de París. Se apostó por estadios y una alberca olímpica no menos espectaculares, pero “efímeros”, que hace unos meses no estaban, estuvieron a tiempo y hoy ya se están desmantelando.
Todo esto, combinado con gran astucia, hizo vibrar al mundo como cada cuatro años, pero con una intensidad pocas veces vista. En esto Francia tenía de que enorgullecerse de su pasado, pues se atribuye a la iniciativa un francés, el anteriormente referido Coubertin, la creación de los juegos modernos y el Comité Olímpico Internacional en 1894, además desde luego de haber organizado los juegos de 1900 y 1924, justo hace 100 años. Hay que saber sopesar que los Juegos Olímpicos son un activo fundamental de la humanidad, un tesoro a “conservar” y una institución valiosa a fortalecer.
Quizá por esa razón, quienes tienen la obsesión por reescribir la historia y destruir instituciones, habiéndoseles dado la oportunidad, pusieron tanto empeño, en la inauguración, para restregarnos, en prime time, una serie de desplantes poco afortunados, ideológicamente sesgados y francamente de mal gusto, muchos de ellos -legalmente- no aptos para menores, y con mensajes subliminales solo perceptibles para los “iluminados” herederos de los iniciados del siglo XVIII, que, no seamos ingenuos, vieron la gran oportunidad de apropiarse de la “edición 33” de los juegos olímpicos.
No hay mucho que elaborar francamente sobre este aspecto, que visto en perspectiva sólo fue el envoltorio desechable de todo el contenido valioso. Vale la pena destacar en todo caso el oportuno reclamo de la Conferencia de Obispos Franceses[4] que sí tuvo un impacto concreto[5] al señalar y no dejar pasar por alto la ofensiva parodia de la Última Cena con «drag queens»[6]. La opinión generalizada fue que no se habrían atrevido a hacer lo mismo con respecto a la religión musulmana. El reclamo era además legítimo, ya que, como pocas otras instituciones, la Iglesia Católica francesa se había sumado al espíritu olímpico desplegando la iniciativa Holy Games[7], con eventos culturales y una gran acogida multilingüe para deportistas y visitantes.
Destaca también, retomando el punto inicial, el contraste que se hizo en algunos medios y que ratificó el propio Patrick Boucheron[8] co-autor junto con Thomas Jolly[9] de la ceremonia de apertura, entre dicho espectáculo y el del parque “Puy du Fou”[10] catalogado entre los mejores parques temáticos del mundo, visitado por más de 2.5 millones de visitantes al año y cuyo objeto es resaltar la grandeza de Francia y su historia. Dice Boucheron «cuando nos preguntaron si lo que habíamos hecho era el anti-Puy du Fou, respondimos, para decirlo simplemente, que sí. Porque nuestro espectáculo no es contrarrevolucionario, porque no despliega la historia inmóvil de una nación eternamente idéntica a sí misma, porque asume la apuesta de una historia en movimiento»[11]. Phillipe de Villiers[12], político y empresario fundador de Puy de Fou, respondió[13] con orgullo de haber sido promotor del modelo de quienes quisieron hacer un anti-modelo, evidenciando que la agenda de estos últimos es “despojar al pueblo francés de su pasado, de su patrimonio, de su herencia, cuando los franceses quieren vivir, o más bien sobrevivir en el orgullo de lo que fue la Francia para que podamos decir a nuestros hijos y a nuestros nietos, siéntanse orgullosos de ser franceses.”
Esta embestida contra la dignidad del hombre, contra la historia, y particularmente contra el aporte cristiano a la civilización, buscando suprimir o desvirtuar instituciones que éste ha heredado a la humanidad, no se circunscribe solo a Francia, como sabemos. Aunque es cierto que tanto en Francia, como en España y en México, en proporción al tesoro que han recibido y vocación de sus pueblos, la embestida ha sido caracterizada por un odio particular. Basta recordar la larga lista de robos y accidentes, particularmente incendios acaecidos recientemente en Iglesias en Francia, plenamente documentados[14].
Por eso vale la pena, tomar el ejemplo de los juegos olímpicos que con dicho despliegue monumental de lo mejor del hombre y de su dignidad acallan cualquier ofensiva cínica por disminuirla. Igualmente, aprendamos de iniciativas como las de Puy de Fou (que por cierto ya la hay en Toledo, España[15] y las debiera haber en México y América Latina) de exaltar, con la calidad que merece, el valor perenne de lo mejor de la humanidad, de nuestra historia, de nuestra cultura, lo que nos hace ser mejores. Creo Pierre de Coubertin, a quien cito nuevamente para concluir, estaría de acuerdo pues su filosofía era: «La vida es simple porque la lucha es simple. El buen luchador retrocede pero no abandona. Se doblega, pero no renuncia. Si lo imposible se levanta ante él, se desvía y va más lejos. Si le falta el aliento, descansa y espera. Si es puesto fuera de combate, anima a sus hermanos con la palabra y su presencia. Y hasta cuando todo parece derrumbarse ante él, la desesperación nunca le afectará.»[16]
Referencias:
[1] https://es.m.wikipedia.org/wiki/Citius_altius_fortius
[2] Ver https://reporterre.net/Rendre-la-Seine-baignable-un-projet-couteux-et-pas-tres-ecolo
[3] El presupuesto total de París 2024 estima en 9 mil millones de Euros, de 7 mil de los cuales vienen de financiación privada. A pesar de superar las estimaciones originales, fueron menos costosos que los de Londres 2012 (14 800 millones), Barcelona 1992 (11 400 millones) y Pekín 2008, sin cifras oficiales, pero considerados los más caros de la historia. Ver https://es.m.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos?t&utm_source=perplexity
[4] https://diocese64.org/communique-des-eveques-de-france-sur-la-ceremonie-douverture-des-jeux-olympiques/
[5] Entre otros propiciar una disculpa pública por parte de la portavoz de Paris 2024, Anne Deschamps y otras reacciones como la suspension de algún patrocinio. Ver https://trtespanol.com/europa/criticas-a-la-apertura-de-los-olimpicos-por-irrespetar-creencias-religiosas-14929411?t&utm_source=perplexity
[6] Google: “…se llama así a la persona que crea un personaje andrógino sin tener que imitar a una mujer u hombre. Se queda en la androginidad del ser humano y jugando con plataformas, pelucas, postizos, cascos, plumas y accesorios, siempre llamando la atención cada vez que se visten o crean un vestuario.”
[8] https://fr.m.wikipedia.org/wiki/Patrick_Boucheron
[9] https://fr.m.wikipedia.org/wiki/Thomas_Jolly
[10] Ver https://fr.m.wikipedia.org/wiki/Puy_du_Fou y https://www.puydufou.com/france/en/must-see-france
[11] Vale la pena leer la entrevista completa en https://legrandcontinent.eu/es/2024/07/30/paris-2024-que-significa-realmente-la-ceremonia-de-apertura-una-larga-entrevista-con-su-coautor-patrick-boucheron/
[12] https://fr.m.wikipedia.org/wiki/Philippe_de_Villiers
[13] https://youtu.be/LmmYbeS99CQ?si=vu59JkWRTuqrL75P
[14] https://escaledenuit.com/la-liste-des-eglises-brulees-en-france/ en español, en este hilo https://x.com/juampadearco/status/1811810188455821758?s=61&t=PzUce0bMgG4b5I8CXadYdw
[15] https://puydufouespana.com/espana/es
[16] https://www.coarg.org.ar/institucional/item/353-lema-olimpico





