La encuesta es un método científico ampliamente usado para conocer una situación o una característica específica de poblaciones concretas, a través de una muestra representativa de la misma.
La metodología, aparentemente simple, contiene varios aspectos de orden matemático que implican la validez de sus resultados.
Para saber la validez de la encuesta se tienen que conocer y valorar las siguientes consideraciones:
- La población objeto de investigación.
- La selección de una muestra aleatoria representativa de dicha población que implique lo siguiente:
- Identificar unívocamente el o los sujetos de la investigación.
- Identificar la ubicación física de localización de dichos individuos.
- De acuerdo con las características del individuo y de su localización, determinar el tamaño y ubicación de una muestra representativa, a través de métodos estadísticos y probabilísticos que garanticen la validación de los resultados.
- Diseñar el medio o cuestionario que debería aplicar a los individuos de la muestra que garantice la respuesta adecuada o real a los objetivos de la investigación que garantice el dato buscado y obtenga respuesta válida y verdadera del individuo encuestado.
- Seleccionar a las personas que se entrevistarán, buscarán o identificarán para aplicarle el cuestionario o el medio de obtener la información, dato o característica que se haya definido en el paso anterior.
- Entrenar y capacitar a las personas que obtendrán la información, dato buscado, opinión y/o valoración de la investigación.
- Determinar los casos donde no hubo respuesta y tampoco fue posible obtener la información, dato o característica buscada o preguntada.
- Determinar los cálculos matemáticos de la información obtenida para aplicar los promedios, los límites o características y resultados de los datos obtenidos.
De esta manera, se podrán obtener datos reales, válidos o representativos a partir de la muestra seleccionada.
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El caso de las encuestas de carácter político-electoral
En este caso vemos que:
Sujeto: es el elector o ciudadanos que pueden votar.
Forma de localización: puede ser telefónica, domiciliaria o callejera.
Tamaño de la muestra: Varía según los cálculos estadísticos. En general el tamaño puede variar de 400 a 40,000 encuestados. La regla comúnmente aceptada es que a mayor número de encuestados, el resultado es considerado con mayor validez.
Sin embargo, matemáticamente se deben considerar las siguientes variables y teorías probabilísticas, dependiendo de la precisión y veracidad de los datos para obtener las conclusiones objetivo:
- Determinación de la variable en cuestión y su distribución en la población. Para las encuestas electorales la variable inicial es: si el ciudadano piensa o no votar por algún candidato o partido.
- Si piensa votar, la segunda variable es el partido o candidato de su preferencia, así como el motivo de tal preferencia o selección, o si aún no tiene una decisión al respecto.
- Para tener completo el análisis, las preguntas anteriores deberán conocer la variable, motivo o razón por la que se tiene esa preferencia o selección tanto del candidato como del partido que representa.
Dado al carácter probabilístico de una encuesta, los resultados se presentan como un intervalo, es decir, que los resultados se encuentran en un margen definido previamente en el método estadístico.
Lo correcto es presentar los resultados de la forma siguiente:
La votación de determinado partido o candidato es 40% (+/- 3%), es decir que se encuentra entre 37% y el 43%.
Por otro lado, se tiene una probabilidad, definida anteriormente de 90% de certeza en el resultado, o de confianza en el resultado.
Por todo lo anterior, resulta trivial o poco confiable los resultados que se presentan sin estas características básicas.
Las encuestas son menos susceptibles de error cuando son mayores y están mejor distribuidas en el conjunto total o global donde se localizan.
Las encuestas de carácter político, enfocadas a determinar las preferencias al voto de la población, deben estar técnicamente fundamentadas.
Por lo general, los resultados se presentan como datos fijos, cuando estadística y técnicamente son un intervalo que depende del grado de confianza que se haya calculado para el diseño y planeación del trabajo de campo.
Es muy importante mencionar, que es común que los resultados entre las intenciones de voto de un candidato se encuentren en el mismo resultado.
Por ejemplo:

Se cruzan los intervalos, y el resultado debe ser considerado como empate técnico, ya que el Partido 1 varía entre 27 y 33% y el Partido 2 “varía entre 22 y 28%, de tal forma de está dentro de los posibles resultados un empate técnico en el 27%.
Sin embargo, esto nunca se publica o se no dice en la publicación o de los resultados.
Se hace una interpretación errónea al decir que el partido va ganando, cuando existe probabilísticamente el estar en un empate técnico.
Esta situación se complica cuando se hacen encuestas telefónicas en donde no se han calculado apropiadamente las probabilidades para calcular el tamaño y característica de los ciudadanos seleccionados. Es por eso, que la verdadera interpretación de los resultados está sujeta a las características técnicas y probabilísticas de la selección de la muestra.
En las encuestas telefónicas, normalmente no se sabe a priori, si el teléfono seleccionado es de un hombre o de una mujer; no se sabe si su ubicación real corresponde a un domicilio dentro del territorio de la muestra, y generalmente no se publica cuántos rechazos se hicieron antes, es decir cuántos no quisieron contestar
Para acercarse más a la realidad, se hacen ponderaciones matemáticas, para intentar corregir estas situaciones de carácter teórico.
Por estas circunstancias es muy importante conocer las características técnicas de la muestra.
En el caso actual de las encuestas que se están haciendo en este periodo electoral, sólo se manejan los resultados sin tomar en cuenta las posibles variaciones derivadas de las consideraciones técnicas mencionadas.
De esta manera, la interpretación directa de los resultados no muestra la realidad de la situación electoral de los candidatos. Es cierto que se pueden acerca al verdadero, pero no se deben considerar como dato fijo e inamovible.
Las muestras electorales sucesivas pueden aminorar esta situación, siempre y cuando se hagan de forma igual a las anteriores y siguiendo la metodología adoptada.
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El uso de las encuestas en materia política electoral
El buen uso de los resultados de una encuesta sin sesgos es el conocimiento probabilístico de la situación de las preferencias electorales. Esta aproximación al conocimiento real de los porcentajes de la preferencia electoral sirve a los estrategas políticos a desarrollar planes y acciones, para mejorar el posicionamiento político de sus candidatos a nivel regional, ya que los resultados de la encuesta se hacen sobre una muestra representativa del área geográfica en cuestión o en estudio.
En general, el resultado de una encuesta bien elaborada, diseñada y ejecutada sirve también para influir a la población de que las probabilidades y situaciones actuales son favorables y que son una buena alternativa para votar por el candidato propuesto, ya que la mayoría así lo está percibiendo, y es aquí donde se pueden afectar las decisiones de por quién votar.
Esta característica técnica de los resultados de una encuesta se ha llegado a percibir, como en incentivo para aumentar la votación, y como consecuencia publican y hacen publicidad de que sus candidatos van ganando de manera muy mayoritaria desde el principio y buscan el voto de los indecisos y de los que votan en general por el ganador.
Sin embargo, la situación de los que tienen una realidad adversa busca por el contrario obtener fraudulentamente y desde el principio de la encuesta, la forma técnica de alterar las condicione técnicas y de selección de la muestra, para justificar resultados de que sus candidatos son los que van arriba en las encuestas, aunque no sea realmente posible, sino a través de mecanismos de fraude sobre los resultados de la muestra y que desde el inicio de la competencia electoral se hayan calculado.
Es por lo anterior por lo que es necesario el conocimiento profundo de todo lo relacionado con las encuestas para evaluar la consistencia y la validez de los resultados:
- El objetivo, ya sea de opinión de mercado o electorales.
- Conocer la metodología ya sea general o específica según objetivos para la utilización de la técnica aplicada, ya sea probabilística, proporcional o según las características particulares según objetivos.
- Para conocer los resultados específicos limitados según metodología y técnicas aplicadas.
- Para conocer la validez de los resultados, habrá que evaluar las metodologías aplicadas para la definición de la muestra, el cuestionario aplicado, la forma de aplicación del instrumento de medición, el tipo de encuestador, la no respuesta y el tratamiento de los datos obtenidos.
- Deberán considerarse también las circunstancias sociales y económicas que puedan afectar los resultados, incluyendo aspectos de salud y de delincuencia organizada, así como incentivos y temores vinculados a las respuestas
Por todo lo anterior, resulta necesario e indispensable tener ese conocimiento completo para evaluar científicamente los resultados de una encuesta, para saber si son representativos de la población estudiada o si presentas sesgos que alteran y a veces muy significativamente, los resultados obtenidos.
Encuestas que no indican ni dan a conocer la información y los métodos aplicados, no resultan confiables, sobre todo si se trata de conocimiento de resultados electorales.
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Las encuestas políticas electorales que se presentan en relación con las elecciones presidenciales 2024.
Hoy en día, los resultados de las encuestas que se publican en los medios de comunicación no muestran las características técnicas que se han mencionado, por lo que los resultados pueden ser inexactos, impropios y tendenciosos.
El uso que se le dan a los resultados actuales de las encuestas electorales es básicamente publicitario y pretenden afectar a los votantes, ya que no se detallan las diferencias reales que hay entre las encuestadoras y todas insisten en considerar esos datos como resultados sólidos cuando en realidad son probabilísticos.
Partidos, candidatos y organizaciones políticas, contratan a encuestadoras, para manejar políticamente sus resultados, tratando así de influir en el criterio de los votantes.
La situación real de las encuestas que son publicitadas ha tenido el propósito de influir sobre los ciudadanos votantes, y es posible que respondan al patrocinador y no a la veracidad de los resultados.
Lo que en estos momentos ha sido relevante es que los ciudadanos votantes han estado mostrando una diferencia marcada e importante, entre la opinión presidencial y la intención de votar, tema que, habiéndose programado intencionalmente se ha ido deteriorando con el tiempo.
Esta circunstancia que favorecía la votación de la candidata del presidente puede crecer de tal manera, que sea cada vez más independiente y pueda afectar el resultado deseado por el propio presidente.
Sin embargo, si resulta claramente la disminución de la preferencia electoral de la candidata del partido oficial, se llegue a considerar la opinión de hacer fraude en la elección, fraude que puede ser de formas múltiples. Por ejemplo:
- En estos momentos, el fraude visible es la presión y los incentivos en aquellos ciudadanos vinculados al partido del gobierno y que reciben los beneficios de los programas sociales.
- El otro tipo de fraude que pudiera estar en preparación es el voto de personas vinculadas con el gobierno, que fungirán como funcionarios de casilla que sustituyan las urnas usadas en la votación, por otras prellenadas donde la mayoría de los votos sean para la candidata del presidente.
Por lo anterior, es relevante detectar técnicamente las debilidades de las secciones que puedan ser vulnerables al fraude, para tomar medidas de control y vigilancia para evitar sean objeto de fraude.
Ante esto podemos sacar varias concusiones:
- Para analizar objetivamente el resultado de una encuesta, se deberán considerar la metodología descrita anteriormente, dando mayor importancia a las encuestas que se realizan cara a cara en domicilios tomados de una muestra representativa y con una taza de respuesta del 90%.
- Las encuestas telefónicas, si bien son más económicas, el resultado puede ser poco confiable, dado el tamaño y la forma de hacer las preguntas. Generalmente este tipo de encuestas tienen un porcentaje muy bajo de respuesta y por tanto la muestra ya no es tan representativa independiente de los cálculos matemáticos que se le hagan.
- Las encuestas que son la menos confiables, son las que se ponen en las redes sociales, ya que la intencionalidad de éstas busca solamente influir en la decisión de los votantes, y no tienen la certeza ni seguridad de que los que respondan sean realmente votantes o bots.
- Las encuestas, independientemente si son confiables o no, tienen influencia en los votantes indecisos para que tomen una decisión a favor del candidato que se presenta como ganador, ya que psicológica y socialmente, las votantes quieren pertenecer al grupo de los ganadores. También puede influir en los votantes que ya tienen una preferencia a confiarse y a no salir a votar ese día, ya que tiene la certeza de que su candidato o candidata ya tiene ganada o perdida la elección.
- A la fecha no se tienen los instrumentos psico-sociales validados científicamente para determinar los motivos o causas por los cuales se dan algunas de las circunstancias anteriores.





