El giro a la derecha de Latinoamérica cambia el entorno de la región ¿Preferiremos ser solo aliados de Nicaragua, Cuba y Brasil?
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
El giro a la derecha de Latinoamérica cambia el entorno de la región ¿Preferiremos ser solo aliados de Nicaragua, Cuba y Brasil?
La cercanía con el estadio Ciudad de México permitió observar un fenómeno que merece reflexión urgente: la exclusión económica en lo que llamamos deporte de masas. Mientras las multitudes convergían hacia Santa Úrsula para el encuentro México vs. Chequia, el 24 de junio, las calles revelaban una verdad incómoda: el fútbol podría ya no pertenecer a quienes ayudaron a inventarlo, mejorarlo y lo volvieron popular.
La pregunta forzosa es: ¿Puede haber democracia sin demócratas? Pareciera algo evidente, pero no. Tiene algunos vértices que conviene explorar.
La reciente derrota legislativa a la Reforma Electoral impulsada por el gobierno federal ha abierto una ventana interesante para analizar el momento político que vive México.
Cuando este artículo vea la luz, en México habremos transitado de una iniciativa de reforma electoral que modificaba once artículos constitucionales para cambiar sustantivamente el sistema electoral de nuestro país, a la aprobación –supuestamente ‘acordada’ entre los aliados oficialistas– de otra, menos ambiciosa pero que igualmente regresa al país a tiempos ya superados.
Una mujer notable en la historia es sin duda doña Marina, “Malintzin”, la Malinche, que pese a su legado ha sido vituperada como traidora; incluso el diccionario de la lengua española menciona «malinchismo» como adjetivo para señalar a quien muestra apego al extranjero con menosprecio de lo propio.
Durante estos meses, los jóvenes han sido protagonistas de hechos importantes en diversas ciudades del mundo. Cuando se sienten escuchados y tomados en cuenta, ocurren grandes cosas y ellos perciben que su voz realmente importa.
En 2014, mi primer encuentro con las aulas de la Harvard Kennedy School fue mucho más que un hito personal; fue un ejercicio de contraste brutal. En aquel entonces, la imagen de Felipe Calderón en los muros de la escuela simbolizaba una etapa de la relación México-Harvard.
La sociedad mexicana se ha caracterizado, desde sus inicios, por tener sólidas convicciones comunitarias. Aunque crecientemente amenazada y abandonada, la familia sigue siendo la piedra angular sobre la que construimos nuestra existencia social.
Tradicionalmente, se celebra el 5 de febrero el aniversario de la Constitución mexicana; pero, ¿qué celebramos, si desde entonces han habido más de 250 cambios a la misma?
México entra en un ciclo especialmente delicado. La combinación de un Estados Unidos más transaccional bajo Donald Trump y el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum coloca al país frente a una prueba de coherencia estratégica:
Terriblemente angustiados y desesperanzados, vemos a diario en los medios de comunicación y redes sociales, a familiares de enfermos -algunos terminales- en las salas de espera o literalmente muriendo sin atención, luego de horas de agonía en las banquetas de hospitales del sistema de salud del gobierno de México. Y la pregunta obligada brota para cuestionarnos, ya sea por compasión o por curiosidad: ¿Cómo es que llegamos a esta lacerante, lastimosa situación?
Narraban los diarios que James Marshall encontró pepitas de oro una mañana del 24 de enero de 1848, 9 días antes de la firma del Tratado Guadalupe Hidalgo en el que se daba por terminada la guerra entre México y Estados Unidos con la cesión de California, Arizona, Nuevo México, Texas, Nevada, Utah y partes de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.
La presidenta Claudia Sheinbaum miente al afirmar que la reforma electoral es una exigencia del pueblo. Nadie lo pidió.
La inminente aprobación de una reforma político-electoral en el Congreso de la Unión ha despertado todo tipo de opiniones y posicionamientos por parte de actores diversos. La envergadura de los cambios que se anuncian no es para menos; se trata de un cambio sustantivo, no solo al proceso electoral, sino al funcionamiento del poder representativo de la sociedad mexicana, con las consecuencias que esto implica.