En 1917 se estableció en el artículo 27 que las tierras y aguas de México como propiedad de la nación, por lo que la propiedad privada está siempre en duda y se puede expropiar en cualquier momento, como se hizo durante la Reforma agraria, expropiando tierras para convertirlas en ejidos, copiando de alguna forma el sistema soviético, arruinando la producción agraria en virtud de la falta de recursos por parte de los nuevos adjudicados, para quienes los créditos son difíciles de conseguir hasta el presente.
También se estableció que los recursos naturales como los minerales, el petróleo y las tierras agrícolas, son propiedad de la Nación; esto permitió al presidente Cárdenas la expropiación petrolera en 1938 a consecuencia de la cual hubo periodos de bonanza económica como el de 1978 con López Portillo y la explotación de Cantarell, que motivó aquella declaración de que teníamos que “acostumbrarnos a administrar la abundancia” -que en manos del gobierno se dilapidó- y que lejos de enriquecernos, ha hecho de PEMEX la empresa petrolera más endeudada del mundo -financiada con nuestros impuestos-, convertida en barril sin fondo por el gobierno actual, que regala petróleo a la dictadura cubana, sin beneficio para los mexicanos ni para los cubanos.
El artículo tercero, estableció que la educación debería ser obligatoria laica y gratuita; pero la calidad de la educación está en entredicho -con el caso Marx Arriaga- quien confundió educación con ideologización,generando un rezago académico en áreas como matemáticas, ciencias, literatura, etc., dentro del llamado humanismo mexicano.
Hoy en día casi el 5% de la población mexicana es analfabeta; pero el analfabetismo funcional es mucho más alto. En 2022 el promedio de lectura era de 3.9 libros al año, hoy es de 3.4; y en hábitos de lectura de la UNESCO, México ocupa el lugar 107 de 108 países, con 2 libros por año, frente a Canadá con 17 libros por año.
Es importante señalar los avances relativos al trabajo, la jornada laboral de 8 horas, el derecho de asociación, el derecho de huelga y el sistema de seguridad social.
En el momento actual está por discutirse la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana. Mientras en otros países esta jornada se desarrolla en 5 días, con 2 días de descanso, nadie sabe por qué se decidió que fuera en 6 días, restándole beneficios a los trabajadores. En algunos países europeos hace tiempo que han bajado la jornada laboral a menos de 40 horas: Países bajos a 33.2 horas; Austria 33.6; Noruega 33.9; Alemania 34; Finlandia 34.8; Bélgica 34.9; Francia, Italia España y Suiza entre 35 y 38 horas, todo esto sin disminuir la productividad. El problema en México sigue siendo la productividad, que no aumenta, por falta de inversión, ausentismo, intereses sindicales, etc., lo que dificulta la reducción del horario laboral. En este punto las organizaciones obreras y empresariales deben resolver conjuntamente el problema con soluciones creativas.
Caso aparte es la libertad religiosa, que se garantiza, pero no se cumple, prueba de ello es que siguen vivas las causas del levantamiento de 1926-1929 (La Cristiada), al igual que sus secuelas: censura y restricciones a la libertad de expresión, atentados a iglesias católicas, sacerdotes y recintos sagrados, (en el gobierno de López Obrador -2018 a 2024-, fueron asesinados 12 sacerdotes), hay carpetas de investigación, pero también impunidad.
La Cámara de diputados, responsable de los cambios a la constitución, registra 839 cambios entre ellos 90 al artículo 73, sobre las facultades del congreso, mientras que no registra reformas a los siguientes artículos: 8, 9, 12, 23, 39, 47, 50, 57, 64, 68, 80, 86, 118, 126, 128, 132 y 136, es decir solo 17 de 136 no han sido modificados. La pregunta inmediata es:
Estamos celebrando a la constitución de 1917, ¿pero todavía existe después de 839 modificaciones, o tenemos una constitución que defiende al gobierno y no al pueblo?
Al revisar los cambios y compararlos con nuestros vecinos siempre queda la duda.
La constitución de nuestros vecinos del norte, los Estados Unidos de América, tiene 7 artículos y ha recibido 27 enmiendas a lo largo de más de 200 años, una de esas enmiendas, la 18, fue derogada por la enmienda 21, ya que la primera prohibía el alcohol con las consecuencias que todos conocemos: contrabando, crimen organizado, fabricación clandestina y un largo etc., hasta que la enmienda 21 regularizó nuevamente el consumo, la venta y la fabricación de bebidas alcohólicas en la unión americana.
Hago mención de esto, porque por un capricho de AMLO, en la constitución mexicana se prohibió el uso de vapeadores, con lo que los contrabandistas, el crimen organizado y delincuentes afines se frotan los dedos para hacer negocio con dicha prohibición.
De igual manera no estoy a favor de la mariguana y otras drogas, pero siempre será mejor reglamentar su uso que dejarlo en manos de la delincuencia organizada.
Como vemos, la constitución de los Estados Unidos de América es la más corta del mundo, pero hay algunas constituciones como la de Colombia que tiene 397 artículos, y la de la India es la más larga y tiene 448, no puedo juzgar si es mejor grande o breve, pero lo ideal es que funcione. En Rusia hay 141 artículos, y en China 138, nosotros celebramos cada 5 de febrero la nuestra que lleva 839 reformas, pero cada día parece que las modificaciones son para defender al gobierno, mientras el ciudadano está cada vez más indefenso, y quieren aprobar jueces sin rostro, a esto está llegando la “mafia del poder”.
Cita este artículo
Aviña Zepeda, J., (2026, abril 12). La Constitución mexicana 1917-2026. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/la-constitucion-mexicana-1917-2026/
Enlace a edición mensual





