Han pasado 10 años de aquella memorable mañana del 20 de noviembre de 2015, cuando el Canal 2 de Televisa transmitió el último programa de “En Familia con Chabelo”. Durante los casi 50 años que duró el programa, se transmitieron 2 mil 463 episodios en televisión abierta que entretuvieron a, por lo menos, tres generaciones de mexicanos.
La Secretaría de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), había emitido lineamientos publicitarios bastante estrictos para prevenir la promoción de productos dañinos a la nutrición infantil. Dichos lineamientos habían entrado en vigor en el mes de julio de ese año y eran parte de la Estrategia Nacional para la Prevención del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, y prohibieron que la emisión de anuncios vinculados con la “comida chatarra” se hiciera en los horarios en los que, se supone, los niños ven la televisión, de lunes a viernes por las tardes, y los sábados y domingos. El 1 de diciembre, Javier Tejado Dondé titulaba su columna en El Universal: “¿Quién ‘mató’ a Chabelo y a la programación infantil?”
Durante su gestión, el presidente López Obrador cuestionó varias veces en su “conferencia mañanera” que se hubieran retirado del aire programas infantiles como Chespirito, Burbujas y Chabelo. El presidente ignoraba que la Cofepris en su Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad de 2022 –durante su gestión- estableció que la publicidad de los alimentos y bebidas que cuenten con uno o más octágonos (índice calórico) en su etiquetado frontal no pueden incluir personajes infantiles, animaciones, dibujos animados, celebridades, deportistas o mascotas.
En un esfuerzo por combatir los altos índices de obesidad y promover hábitos alimenticios más saludables, el 29 de marzo de este año el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció una nueva regulación que restringe la publicidad de la denominada “comida chatarra” en televisión abierta y restringida: plataformas de streaming y salas de cine.
El programa «Vida Saludable» impulsado por la administración de la 4T prohíbe que toda clase de productos ultra procesados sean vendidos en las escuelas de educación básica. La norma establece que la publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas deberá obtener un permiso para su transmisión en televisión abierta y restringida, salas de exhibición cinematográfica, Internet, y demás plataformas digitales. Con estas disposiciones el gobierno de la 4T no solo va a prohibir que existan programas infantiles en la TV mexicana, sino que va a acabar con toda la programación hecha en México, pues se va a quedar la TV sin sus patrocinadores.
Durante sus “mañaneras”, López Obrador también descalificó a las compañías de videojuegos asegurando que sus contenidos son violentos. Los reclamos en las redes sociales comenzaron a señalar a su amigo el productor Epigmenio Ibarra, quien ha sido productor de muchas de las narco series más famosas de México, como El Señor de los Cielos, Señora Acero, Ingobernable, La Doña, El Chema, Camelia la Texana y La Patrona, entre otras.
El pasado 7 de febrero en su “mañanera del pueblo”, la jefa del Ejecutivo afirmó no estar de acuerdo con la prohibición de narcocorridos, porque es difícil impedir actividades relacionadas a la música. Un mes después, el 31 de marzo, la presidenta reprobó que se hayan proyectado fotos del narcotraficante Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, durante un concierto de Los Alegres del Barranco en el Auditorio Telmex de Guadalajara, Jalisco.
La mandataria federal dijo rechazar el acto de prohibición y apostar por la concientización, la educación y buscar nuevas formas de expresiones artísticas que no enaltezcan la violencia, las drogas o la discriminación.
Una mirada al pasado
“Señores, necesitamos quitarle más carga a Televisa, por lo tanto se necesita una señal de televisión fuerte por parte del Estado, que propague nuestros ideales, que igualmente sea manipulable, incluso más que Televisa. Propongo la creación de un Instituto Mexicano de la Televisión, que sustituya a Televisión de la República Mexicana”.
En septiembre de 1982, iniciaba el gobierno de Miguel de la Madrid y Manuel Bartlett Díaz ocupaba la Secretaria de Gobernación y se le ocurrió crear un servicio de televisión a cargo del Estado. El Instituto Mexicano de la Televisión (IMEVISIÓN), fue creado el 25 de marzo de 1983 como el organismo encargado de operar, hasta 1993, las estaciones de televisión propiedad del gobierno federal: los canales 7, 13 y 22, en la Ciudad de México, y sus estaciones repetidoras a nivel nacional. En marzo de 1983, se crearon también el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).
IMEVISIÓN se convirtió en un competidor directo de Televisa, que dominaba la televisión mexicana.
Si bien los índices de audiencia eran bajos, sus programas atrajeron ciertas audiencias. IMEVISIÓN contaba con 5 mil empleados, y no escapó a escándalos derivados de su mala gestión, como de la malversación de fondos. El desmantelamiento y privatización de la empresa concluyó en 1993, cuando se anunció que el ganador era Radio Televisión del Centro, encabezado por Ricardo Salinas Pliego.
Al poco tiempo de haber asumido la presidencia, López Obrador nombró a Jenaro Villamil presidente del Sistema Público de radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), quien ha destacado la necesidad de establecer una “Ley General de Medios Públicos”.
Durante la conferencia “mañanera” del 28 de agosto de 2024, el mandatario dijo: «los medios públicos están creciendo mucho, está creciendo bastante la audiencia (…) están alcanzando una cobertura comparable a la de las dos mayores cadenas de televisión del país”.
En la “mañanera” del 4 de octubre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum ratificó, “no habrá cambios en el Canal 14, Jenaro Villamil se queda, ellos están trabajando en un nuevo esquema para los medios públicos”. Durante el sexenio obradorista, la gestión de Villamil estuvo salpicada de escándalos.
Para diciembre de 2024, la presidenta señaló: “Estamos trabajando para hacer una Red de Medios Públicos Nacional que permita tener una visión distinta, fortaleciendo los noticieros, creando series y documentales”.
Hay la probabilidad de que la reforma a los medios públicos que ha impulsado la 4T desde el sexenio de López Obrador proponga la creación de una nueva IMEVISIÓN.
Al parecer la historia se repite, lo que hizo el PRI a través de Manuel Bartlett ahora lo está haciendo MORENA a través de Jenaro Villamil.
Por eso es importante que tengamos presente que la comunicación y el periodismo son pilares de la democracia ya que son, en su distintos formatos y géneros, los portavoces de las inquietudes y preocupaciones sociales. Cualquier intento por controlar a los medios, la información y sus contenidos no sólo resulta anacrónico e inútil. Esto no quiere decir que no se implementen las normas y medidas necesarias a través de organismos gubernamentales que promuevan la libertad de expresión, la crítica y la pluralidad.
Un Tribunal Colegiado en materia administrativa del Primer Circuito de la Ciudad de México determinó que la sección llamada «¿Quién es quién en las mentiras?» de las “mañaneras” del ex presidente López Obrador, fue un «instrumento de estigmatización» en contra de la oposición.
Las “mañaneras” sí, pero “otros contenidos no” ¿seguiremos pasivamente esperando a que el gobierno nos diga que debemos consumir y que no debemos consumir en los medios?
Impulsemos la participación social y la alfabetización mediática para enfrentar los desafíos de la desinformación y la censura; así como propiciar habilidades para la creación de contenidos en el nuevo ecosistema digital que nos toca vivir.





