¡Comparte con tu red!

Por el trabajo teníamos que recorrer varios municipios del estado, lo que resultaba retador, pues nuestro sentido de ubicación no era necesariamente el mejor, además había zonas en las que no había señal,   así que muy a menudo recurríamos  a los medios tradicionales; “Preguntando se llega a Roma”, recuerdo en una ocasión al llegar a uno de estos lugares pedimos apoyo a un tránsito que de manera muy amable nos dijo que lo siguiéramos,  él nos marcaría la ruta, y efectivamente llegamos sin mayor complicación. Siempre que nos sucedían estas cosas positivas decíamos un poco en broma que queríamos hacer una red de gente amable, reconocíamos esas actitudes buenas, en quienes nos sonreía, los que nos facilitaban el trabajo, o nos recibían de manera cálida, solo nos volteábamos a ver y afirmábamos “RED DE GENTE AMABLE”. 

Cuanta satisfacción puede darnos estos pequeños gestos, sin embargo, es muy común que nos quejemos por encontrarnos con personas que conducen de manera imprudente, que son groseros con los meseros o los cajeros, que alzan la voz, que dan mal servicio, esto se ha normalizado tanto que minimizamos estas actitudes, aunque de fondo pueden ser elementos que detonen faltas de respeto, agresiones, conflictos o incluso llevarnos a situaciones de violencia.

En el año 2002 The Public Agenda, publicó una encuesta realizada en Estados Unidos que abordaba el tema de los buenos modales y las malas costumbres, los resultados cimbraron un poco, pues revelaban que más del 70 % de los entrevistados aseguraban toparse de manera frecuente con malos y agresivos conductores, casi el 50 % escuchaba conversaciones telefónicas fuertes o molestas y más de la mita de los encuestados abandono una tienda por mal servicio.

A menudo cuando se habla de buenos modales imaginamos reglas de etiqueta, o los relacionamos con prácticas de cursilería, que para muchos pueden resultar hipocresía, sin embargo, no necesariamente están ligados, pues estos modales se asocian más a los gestos y actitudes que tenemos de manera ordinaria en el trato con los demás, como formas palpables de respeto.

Decir por favor, ser agradecidos, dar el paso, pueden ser pequeñas acciones que nos facilitan la interacción y seguro nos hacen la vida más agradable, pero ¿será que hemos perdido el rumbo?

Las sociedades que abandonan los buenos modales se vuelven intolerables.

Desde un punto de vista psicológico, la reconocida psiquiatra Marian Rojas recomienda volver a las prácticas de amabilidad, asegurando que la falta de estas prácticas nos hace egoístas, pues es solo mirar nuestras necesidades, y esto a su vez nos hace personas tristes y apagadas.

Por el contrario, el ser amables y generar confianza nos abre oportunidades, pues nos ayudan a liberar oxitocina, la llamada hormona de la felicidad estableciendo relaciones más sanas y resultados satisfactorios.

En el ámbito educativo, los modelos centrados en la formación del carácter han puesto énfasis en la construcción de buenos hábitos de cortesía, pues hay un convencimiento de que preparan a los jóvenes para ser competentes, así como a desarrollar su inteligencia emocional que los llevará a tener relaciones cordiales y sanas.

En este punto del entorno escolar se ha despertado una reflexión sobre el comportamiento de la comunidad, por ejemplo, antes rara vez los alumnos llegaban tarde, ahora es muy común y pocas veces se disculpan o piden permiso para entrar.

Antes permanecían en su lugar, ahora pueden levantarse sin importar que interrumpen la clase o ignoran a quien está participando, que decir del lenguaje que utilizan para interactuar, cargado de groserías y hasta un poco de agresividad, sin detenerse por la presencia de alguna autoridad.  Alumnos que quieren tomar clases acostados o con sus audífonos, pues aseguran que eso no afecta a nadie. 

¿Por qué estará ocurriendo esto? ¿será importante el respeto para construir la paz? Sin duda una de las tareas será llevar a los alumnos a esta reflexión de tal manera que ellos entiendan la importancia y los beneficios de los buenos modales y su relación con el respeto. 

Ahora bien, la escuela es corresponsable en la formación de buenos cuídanos, pero será en el ámbito familiar donde se arraiguen y asimilen de una mejor manera estos buenos hábitos cuyo objetivo es fomentar el respeto por medio de la cortesía y la amabilidad.

Las llamadas normas de trato social pueden ser el punto de partida que de el impulso necesario para las construcciones de la paz.

Desde nuestra realidad, nuestro espacio, nuestro contexto, podemos ser agentes de transformación social, pequeñas acciones, grandes cambios. 

Así que, de la queja, vayamos al trabajo, seamos esos ciudadanos que manejan bien, que saludan, que mantienen el espacio limpio, que cuidan el medio ambiente, que tratan con cordialidad, que no hacen tranzas, seamos de esos alegres y soñadores, seamos RED DE GENTE AMABLE. 

 


Cosas buenas en el cerebro. (s/f). Laterapiadelarte.com. Recuperado el 24 de octubre de 2023, de https://laterapiadelarte.com/numero-39/entrevistas/cosas-buenas-en-el-cerebro/
Lickona, T. (2004). Character matters: How to help our children develop good judgment, integrity, and other essential virtues. Touchstone Books.

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Autor

  • Virginia Irlanda Arellano Beltrán

    Docente de Colegio de Bachilleres de Irapuato. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Latina de México en Celaya y Derecho en el Centro de Estudios Universitarios Allende. Actualmente es Delegada por Guanajuato de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y miembro de Alianza de Maestros. Ganadora del concurso municipal de ensayo convocado por el IEEG con el tema de paridad de género en los procesos electorales. Creadora del proyecto Onda México, encaminado a la formación integral de los jóvenes el cual se desarrolló y aplico en educación secundaria en la delegación de educación de Salamanca, así como en el DIF del mismo municipio. Tiene una certificación por la SEG como facilitadora del aprendizaje.