En una entrega previa, analizamos la aportación que hizo Alexis Charles Henri Clérel, conde de Tocqueville, en su obra “La democracia en América”, en la que se presentó como modelo a los Estados Unidos de Norteamérica para la construcción de las repúblicas que se habían independizado de España y de Portugal, principalmente.
Se estableció que los colonos norteamericanos, la mayoría provenientes de Inglaterra, en un principio migraron por razones de persecución religiosa y también por el anhelo de superación económica; llegaron con la visión de la reforma protestante, en la que ser blanco, sajón y protestante los distinguió, y segregaron a los nativos despojándolos de las tierras que habían habitado por siglos.
Inicialmente, las trece colonias ocupaban sólo la parte del vasto territorio, la zona noreste; con el tiempo, las sucesivas migraciones se movieron hacia el oeste con la promesa del gobierno de la joven república de tierras a cambio de la colonización de esos territorios. El motor principal era el éxito económico y la libertad de emprendimiento, con impuestos moderados.
Adicionalmente, en la nueva República no existía la estructura de persecución religiosa lo que les permitía continuar con sus prácticas.
En la pasada entrega revisamos la época moderna los últimos años del S. XX y lo que va del XXI, encontramos que los países escandinavos han tenido un éxito notable en su gestión bajo los principios de la Social Democracia, tienen los más altos índices de desarrollo humano; tal parece que han resuelto, en el orden temporal, la formula del desarrollo que satisface sus necesidades materiales; es interesante reconocer que se tratan de monarquías constitucionales, con un alto grado de participación democrática y con intervención del Estado en la economía.
Ahora analizaremos las diferencias de este modelo social democrático con otro tipo de socialismos para conocer sus diferencias, para tal fin presento un cuadro el que trataré en forma muy resumida mostrar sus características:
Socialismo diferencias entre las diversas corrientes
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SOCIALISMO DEMOCRÁTICO |
SOCIAL DEMOCRACIA (Símbolo: Rosa Roja) |
DEMOCRACIA CRISTIANA |
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El socialismo democrático es una variante del socialismo que rechaza los métodos autoritarios de transición del capitalismo al socialismo en favor de los movimientos de base con el objetivo de la creación inmediata de descentralización y democracia económica. A pesar que suele utilizarse como sinónimo de socialdemocracia, es en realidad mucho más amplio, el socialismo democrático abarca diferentes corrientes agrupadas en lo que se conoce como izquierda política o izquierda reformista. El socialismo democrático es un objetivo político que considera la democracia y el socialismo como una unidad inseparable que se realizará conjuntamente. El término se desarrolló alrededor de 1920 y desde entonces ha sido utilizado por grupos y partidos socialistas, comunistas y en una cantidad mucho menor por socialdemócratas, ya que, si bien en la segunda mitad del siglo XIX y a principios de siglo XX, estas agrupaciones tenían como objetivo establecer un socialismo mediante el sufragio, en la actualidad los socialdemócratas defienden elementos del socialismo y capitalismo combinados en lo que se conoce como economía mixta, sin dejar de lado los ideales de justicia social que caracterizan a la izquierda política. El término es de uso frecuente por los socialistas para clarificar que su posición es tanto el socialismo como la democracia. Los socialistas democráticos están a favor ya sea de transición electoral al socialismo o la revolución espontánea de las masas desde abajo para distinguirse de los socialistas autoritarios que requieren un Estado de partido único, la posición del marxismo-leninismo. El socialismo democrático es un movimiento internacional que no exige una rígida uniformidad de enfoque, ya sea que los socialistas construyan su fe en el marxismo u otros métodos de análisis de la sociedad, ya sean inspirados por principios religiosos o humanitarios, todos abogan por la organización social y económica basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y distribución de los bienes. |
La social democracia es una ideología surgida en la segunda mitad del siglo XIX en Europa, que defiende principalmente una economía mixta y un Estado de bienestar. En la actualidad los socialdemócratas defienden elementos del socialismo y capitalismo combinados en lo que se conoce como economía mixta, sin dejar de lado los ideales de justicia social que caracterizan a la izquierda política. En sentido amplio, la socialdemocracia es un sistema ideológico político, social y económico que busca un socialismo democrático a través de medidas reformistas y gradualistas, o bien apoyar las intervenciones económicas y sociales para promover la justicia social en el marco de una economía capitalista; propician la democracia representativa y las medidas para redistribuir el ingreso, y regulación de la economía con intervención estatal, con el objetivo de establecer un estado de bienestar. La socialdemocracia se asocia a menudo con el conjunto de políticas socioeconómicas que se hicieron prominentes en el norte y el oeste de Europa -particularmente el modelo nórdico- durante la segunda mitad del siglo XX. La socialdemocracia moderna se caracteriza por un compromiso con políticas destinadas a reducir la desigualdad, la mejoría de los grupos desfavorecidos y el apoyo a los servicios públicos de salud y educación, universalmente accesibles como atención a personas mayores, cuidado infantil y compensación laboral. El movimiento socialdemócrata también tiene fuertes conexiones con el movimiento sindical y apoya los derechos de negociación colectiva para los trabajadores, así como medidas para extender la toma de decisiones democráticas más allá de la política hacia la esfera económica en forma de codecisión para los empleados y otras partes interesadas económicas. Se diferencia de otras concepciones del socialismo por la manera que interpreta el significado e implicaciones de ese término, especialmente en materias políticas ya que los socialdemócratas se caracterizan por sus políticas progresistas como integración de minorías sociales y protección al medio ambiente La socialdemocracia defiende en esos países nórdicos el sistema de economía social de mercado, sostiene que la autoridad pública debe intervenir para restablecer el equilibrio y la libertad económica. “Competencia donde sea posible, planificación donde sea necesaria”, fue la proclama del Partido Socialdemócrata Alemán en su Programa de 1959.
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Democracia cristiana es una corriente política que tiene orígenes en las enseñanzas de Jacques Maritain y Emmanuel Mounier y los documentos de la Iglesia Católica. (La posición es distinta al socialismo cristiano que es socialista; las dos doctrinas dicen estar influidas por las enseñanzas de Jesucristo. Esta corriente surgió en el siglo XIX en Europa, donde continúa ejerciendo una fuerte influencia y también en Latino América. Los partidos o movimientos demócrata-cristianos no son círculos puros de pensamiento y de doctrina; constituyen grupos de acción con la aspiración de llevar a través de la democracia, las consecuencias derivadas de los principios filosóficos cristianos; entre ellos: la raíz espiritual en la concepción de la historia, no de carácter materialista; la primacía de lo moral; la dignidad de la persona humana; la primacía del bien común y la justicia social. Los demócrata-cristianos colocan a la persona humana en el centro, principio y fin de toda acción política, en su dimensión espiritual y material; buscan «romper con el juego pendular» de izquierda y derecha al que califican de mentiroso porque es una concepción meramente materialista; se autodefine como «de avanzada, moderada, de consenso, de la sensatez o de la racionalidad», por lo que ha sido calificada como de centro y en distintos momentos históricos, la han calificado de centro derecha en asuntos económicos, morales y culturales; o centro izquierda en asuntos políticos y sociales. Los democristianos se definen como un movimiento no confesional, del que no sólo los católicos pueden formar parte, pero todos sus miembros deben «guardar conciencia plena con su ideario». La Democracia Cristiana no tiene su origen en el socialismo, sino en la Doctrina Social de la Iglesia, aunque en muchas ocasiones la democracia cristiana ha aceptado la una visión de liberalismo económico al compartir la idea de la reducción de impuestos con la intervención estatal, con el fin de acabar con la injusticia social; comparten la idea de un Estado de bienestar o Estado social. Se le califica como movimientos conservadores que los distinguen de los progresistas y su inclinación estatista que lo aleja del liberalismo económico. La democracia cristiana tiene propiamente su inicio a finales del siglo XIX, cuando el Papa León XIII escribió su encíclica “Rerum Novarum”, como una respuesta al socialismo y reconoció las privaciones del trabajador y se dispuso a denunciarlas y aliviarlas. Posteriores encíclicas reafirmaron esta posición p.e. el Papa Pio XI en 1931 con la “Quadragessimo Anno” documentos que han sido la guía de estos movimientos para actualizar objetivos y estrategias en sus prácticas de gobierno. |
Ahora bien, con este breve análisis, en mi opinión, la Democracia Cristiana es la corriente que estaría alineada a nuestras raíces de la civilización cristiana occidental; agregaría al cuadro previo que, aunque hay muchas formas de democracia cristiana, generalmente están de acuerdo en ciertas materias.
Su idea de Estado no corresponde a la de los liberales: debe ser descentralizado y estar compuesto de varios conjuntos, pero debe tener una capacidad indiscutible. Los demócratas cristianos creen que la sociedad debe ser responsable de la economía; no discuten los principios del capitalismo, pero creen que debe haber un capitalismo con rostro humano; lo que lo diferencia de la socialdemocracia.
Los democristianos generalmente siguen la posición de la iglesia católica en temas morales; sin embargo, la mayoría de ellos ha aceptado el divorcio y el gobierno secular.
En la práctica se han experimentado algunos gobiernos de este tipo con diversos grados de éxito, como es el de Italia, Alemania y Países Bajos. También en América Latina donde han destacado en algunas épocas: Chile, con presidentes como Eduardo Frei Montalva, 1964-1970; Patricio Aylwin, 1990-1994; y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, 1994-2000; Venezuela con Rafael Caldera y Luis Herrera Campins y República Dominicana con el presidente Joaquín Balaguer por varios periodos.
En América Central después de años de dictaduras y gobiernos autoritarios algunos de los primeros presidentes civiles electos fueron demócratas cristianos: José Napoleón Duarte en el Salvador, 1984-1989; Marco Vinicio Arévalo en Guatemala, 1986-1990; en Costa Rica, Rafael Angel Calderón Fournier, 1990-1994; Miguel Ángel Rodríguez ,1998-2002; y Abel Pacheco, 2002-2006.
En México y en Paraguay donde un solo partido fue hegemónico (70 y 60 años respectivamente), fueron partidos demócrata cristianos los primeros en romper con esa larga hegemonía; en México con el triunfo de Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012); en Paraguay con la victoria de Fernando Lugo en coalición con otros partidos políticos.
Consideraciones finales
La historia reciente nos muestra que los gobiernos demócrata cristianos son posibles, pero es necesario analizar porque ha sido en la mayoría de los casos tan limitada su permanencia si los comparamos con los socialdemócratas.
Al parecer la respuesta está en su estructura social; los países escandinavos (socialdemócratas), han construido una base educativa más uniforme, que les impulsa a participar activamente en sus procesos democráticos y de planeación económica, cuentan con una política laboral que aseguran permanencia y seguridad social y que proporcionan buena calidad de vida; cuentan con un sistema de impartición de justicia con altos índices de honestidad. Esto les ha dado una enorme estabilidad y el apoyo para seguir adelante con su proyecto de desarrollo que tiene visión de largo plazo.
Estos aspectos son distintos a lo que observamos en América Latina, donde ha faltado consolidar un estrato social amplio en los campos educativo, laboral y de participación política que otorgue el poder moral al gobierno e impulse la moral ciudadana para participar en la consecución del bien común.
Adicionalmente, ha faltado consistencia en los partidos demócrata cristianos en sus políticas públicas de largo alcance. Sus luchas internas donde se olvidan de principios y valores y actúan con una visión pragmática de la política, como ha sido el caso de México que en doce años de gobierno no pudo trascender.
La circunstancia tiene diversas aristas; los errores de los partidos demócrata cristianos, como es el caso de México, donde han faltado liderazgos con poder moral que impulsen proyectos institucionales de mediano y largo plazo; en la contienda política se han apartado de su ideario, de los principios y valores; se han perdido en alianzas con partidos que solo buscan alcanzar o detentar el poder; algunos de ellos con historiales de corrupción graves; de hecho, muchos de los integrantes de estos partidos demócrata cristianos han caído en las prácticas de corrupción que antes señalaban.
En el proceso han perdido la militancia leal y lo peor es que han provocado una enorme desilusión respecto de sus dirigentes y la confianza en sus partidos. A tal grado ha llegado esta situación que, en el caso de México, se ha llegado a un relanzamiento del Partido Acción Nacional; pero hay muchas personas afines a los principios que postula el partido que dudan que los cambios sean efectivos si no erradican vicios como el control cupular y del padrón de afiliados.
Frente a esta situación, los electores que piensan con independencia, están ante la disyuntiva de seguir apoyando al PAN o a otro partido de inspiración democrática social como Movimiento Ciudadano, cuyos liderazgos por sus actos tampoco son dignos de confianza; también está la variable de que, después de la destrucción de instituciones que ha llevado a cabo el partido MORENA hay procesos para formalizar nuevos partidos que buscan abrir espacios a una nueva oleada de personas ajenas a los partidos establecidos que muestran y ofrecen opciones frescas en el ámbito político.
Una última consideración: los tiempos difíciles son áreas de oportunidad, quiero decir que la circunstancia que vive México y otras naciones en Latino América, son las adecuadas para el surgimiento de nuevos liderazgos, personas carismáticas que ofrezcan opciones para superar la pobreza, la corrupción, implantar un sistema de justicia profesional y eficiente y un buen sistema educativo.
El ejercicio que he presentado es un modesto esfuerzo para identificar algunos modelos de democracia; cada quien podrá observar ventajas y desventajas; la propia Iglesia Católica nos señala que no existen modelos que recomiende, son aspectos del orden temporal; lo que si señala con firmeza es que un buen gobierno debe respetar la dignidad de la persona humana, el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el derecho de los padres a educar a sus hijos, el derecho a practicar el credo religioso que deseen.
En el apartado de economía de DOCAT 2ª edición 2016, referencia 193, señala…desarrollo es un concepto más amplio que crecimiento económico, el ser humano necesita una perspectiva que integre familia, fe… una de las tareas de los agentes de la economía internacional es la consecución de un desarrollo integral y solidario para la humanidad… En una palabra, que el gobierno que elijan los católicos propicie las condiciones para que, sociedad, organizaciones intermedias y las propias estructuras gubernamentales busquen el bien común de la sociedad.





