México todavía no está decidido

León Prior

México todavía no está decidido
Imaginemos el 6 de junio de 2027. Laura sale de casa para votar. Antes de cruzar la puerta revisa el teléfono: un mensaje le asegura que la elección ya está decidida; otro afirma que el Instituto Nacional Electoral está sometido; un tercero dice exactamente lo contrario. En el chat familiar alguien escribe que no vale la pena votar porque “todos son iguales”. Laura no sabe cuál mensaje creer, pero tiene una certeza incómoda: durante meses ha recibido más opiniones que información.

Una mañana que todavía no existe

La escena todavía no ha ocurrido. Lo que sí comenzó ya es el proceso electoral federal 2026-2027. Desde el 10 de septiembre de 2026 México entró formalmente en la ruta para renovar las 500 diputaciones federales y, junto con los procesos locales, más de 19 mil cargos públicos. La jornada será el 6 de junio de 2027 (Instituto Nacional Electoral [INE], 2026). Es decir: el futuro del poder político mexicano no es una conversación abstracta. Ya está en marcha.

La pregunta relevante, sin embargo, no es todavía quién ganará. Es otra: ¿qué clase de democracia llegará a esa elección y qué capacidad tendrá el ciudadano para reconocer lo que está ocurriendo antes de depositar su voto?

El error de buscar una sola explicación

En política existe una tentación cómoda: elegir un dato que confirme lo que ya pensamos y convertirlo en explicación total. Quien apoya al gobierno puede señalar resultados que son reales. Quien teme una concentración excesiva del poder puede establecer señales institucionales que también son reales. El problema comienza cuando una de esas verdades pretende borrar a la otra.

El gobierno federal informó que el promedio diario de homicidios dolosos cayó de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una reducción de 53 por ciento (Presidencia de la República, 2026). Sería intelectualmente deshonesto ignorarlo. Pero también sería irresponsable olvidar que la ENVIPE 2026 estimó que 93.4 por ciento de los delitos ocurridos en 2025 no se denunciaron o no derivaron en una carpeta de investigación (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2026).

La misma contradicción aparece en la opinión pública. Una encuesta de Pew Research Center encontró en 2026 que 64 por ciento de los mexicanos tenía una opinión favorable de la presidenta Claudia Sheinbaum. Al mismo tiempo, solamente 33 por ciento se declaraba satisfecho con la forma en que funciona la democracia, frente a 51 por ciento un año antes (Pew Research Center, 2026). Popularidad gubernamental e insatisfacción democrática pueden coexistir. No son fenómenos incompatibles.

También las mediciones internacionales muestran matices. Freedom House sigue describiendo a México como una democracia electoral, pero lo clasifica como “parcialmente libre”, con 58 puntos sobre 100, y redujo su valoración de independencia judicial después de la elección popular de juzgadores y de la creación del nuevo Tribunal de Disciplina Judicial (Freedom House, 2026). La elección judicial de 2025, por su parte, registró una participación estimada de apenas 12.57 a 13.32 por ciento de la lista nominal (INE, 2025).

Nada de esto demuestra por sí solo que México sea una dictadura. Tampoco permite afirmar que su democracia está a salvo. Describe algo más complejo: instituciones en transformación, ciudadanía ambivalente, poder político concentrado y un desenlace que todavía depende de decisiones futuras.

El peligro mayor no es equivocarnos sobre el futuro; es comportarnos como si ya estuviera decidido.

Pensar en escenarios, no en profecías

La prospectiva estratégica parte de una idea sencilla: cuando el futuro es incierto, intentar adivinarlo es menos útil que preparar decisiones capaces de funcionar bajo varios futuros posibles. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos propone precisamente identificar supuestos, construir escenarios y someter las estrategias a prueba frente a diferentes condiciones, en lugar de tratar una proyección como destino inevitable (OCDE, 2025).

Aplicado a México, dos preguntas parecen más importantes que cualquier encuesta electoral. Primera: ¿los contrapesos —electorales, judiciales, legislativos, locales, sociales y periodísticos— conservarán capacidad efectiva para limitar al poder? Segunda: ¿la ciudadanía permanecerá fragmentada y pasiva o será capaz de organizarse alrededor de reglas comunes aunque sus integrantes piensen distinto?

De esas dos incertidumbres surgen cuatro futuros plausibles. Ninguno es una predicción. Todos son una advertencia.

Primer futuro: la normalización

En este escenario los contrapesos pierden capacidad y la ciudadanía se acostumbra. No hacen falta tanques en las calles ni una noche en la que todo cambie. Las transformaciones llegan por partes, mediante reformas, decisiones administrativas, mayorías legislativas, nombramientos y nuevas reglas. Cada episodio parece discutible, pero soportable. Hasta que aquello que antes habría provocado alarma empieza a parecer normal.

El deterioro democrático suele tener precisamente ese carácter gradual. Somer y McCoy (2026) advierten que uno de los problemas de las sociedades que atraviesan retrocesos democráticos es la dificultad para distinguir una política legítima, aunque sea polémica, de una serie de cambios que empieza a modificar las reglas del régimen. La incertidumbre divide a quienes exageran cada episodio y a quienes lo minimizan hasta que reaccionar se vuelve más difícil.

Tú también puedes forjar el bien común - Apoya a Revista Forja
Tú también puedes forjar el bien común - Apoya a Revista Forja

Segundo futuro: la contención ciudadana

Aquí los contrapesos formales se debilitan, pero la sociedad desarrolla otros. Periodistas que documentan, universidades que comparan evidencia, organizaciones que vigilan elecciones, empresarios que defienden reglas generales y no privilegios particulares, vecinos que siguen decisiones municipales y ciudadanos que se niegan a compartir información que no pueden verificar.

No es una sociedad en rebelión permanente. Es una sociedad que aumenta el costo de abusar del poder porque observa, documenta, pregunta y conserva canales de coordinación. Reporteros Sin Fronteras coloca a México en el lugar 122 de 180 países en su clasificación 2026 de libertad de prensa y en el 160 en su indicador de seguridad para periodistas (Reporteros Sin Fronteras, 2026). Defender la información verificable no es, por tanto, un asunto exclusivo de periodistas: es parte de la infraestructura democrática.

Tercer futuro: la democracia por inercia

En este escenario las instituciones siguen funcionando y las elecciones conservan competencia suficiente, pero los ciudadanos se retiran. La democracia queda depositada en consejeros electorales, jueces, legisladores, periodistas y dirigentes de partidos. Mientras esas personas hagan su trabajo, el sistema resiste. El problema aparece cuando una democracia necesita ciudadanos y encuentra solamente espectadores.

La baja participación en la elección judicial de 2025 ofrece una señal que merece reflexión. No porque una elección con poca participación sea ilegítima automáticamente, sino porque muestra lo difícil que resulta construir control ciudadano cuando las instituciones se vuelven complejas, distantes o incomprensibles para la mayoría.

Cuarto futuro: la reconstrucción democrática

Éste sería el escenario más favorable, pero no significa regresar al pasado. Una democracia no se fortalece restaurando sin crítica instituciones que antes también produjeron corrupción, impunidad, privilegios y frustración. Si una parte importante de la ciudadanía apoyó cambios profundos, reducir esa decisión a ignorancia o manipulación impide entender el problema político que originó esos cambios.

La investigación comparada muestra que quienes defienden la democracia suelen fracasar cuando no reconocen los defectos del sistema que pretenden proteger. Somer y McCoy (2026) subrayan la necesidad de construir diagnósticos compartidos, aprender de errores anteriores y formar coaliciones capaces de defender reglas democráticas sin negar demandas legítimas de transformación.

Defender la democracia no consiste en derrotar a quienes piensan distinto, sino en preservar reglas que también los protejan cuando sean minoría.

Las señales que importan

¿Cómo sabremos hacia cuál de estos futuros avanzamos? No mirando solamente discursos. Habrá que observar comportamientos. ¿Las autoridades electorales toman decisiones que pueden incomodar tanto al gobierno como a la oposición? ¿Los tribunales pueden resolver contra intereses del poder sin sufrir represalias? ¿Los gobiernos estatales conservan margen político propio? ¿Los medios críticos pueden investigar? ¿Los partidos aceptan derrotas verificables? ¿El adversario sigue siendo tratado como competidor legítimo o se convierte sistemáticamente en enemigo moral que debe ser excluido?

También debemos mirar a la sociedad. ¿La inconformidad se transforma en organización o se consume en redes sociales? ¿Las personas verifican antes de compartir? ¿Existen grupos capaces de cooperar en una causa concreta aunque discrepen en otras? ¿Aumenta la participación electoral o crece la idea de que nada sirve? Estas señales dicen más sobre la salud futura de una democracia que muchas declaraciones solemnes.

El ciudadano estratégico no necesita adivinar el futuro: necesita reconocer a tiempo hacia cuál de varios futuros estamos avanzando.

La acción más difícil: convivir con quien piensa distinto

Para una persona común, la política nacional parece demasiado grande. Nadie puede controlar por sí solo al Congreso, los tribunales, los partidos o la Presidencia. Pero ésa es una forma equivocada de medir la capacidad ciudadana. Una democracia no depende de que cada persona pueda modificar el sistema completo. Depende de que millones conserven pequeñas capacidades de control que, juntas, impidan que todo quede concentrado en un solo lugar.

Hay acciones que resultan útiles en cualquiera de los cuatro escenarios: verificar información antes de difundirla; seguir las decisiones del gobierno local; conocer quién representa al distrito; participar como observador electoral cuando sea posible; apoyar periodismo serio; exigir la misma regla para aliados y adversarios; documentar tanto los abusos como los aciertos de la autoridad; y mantener la acción cívica dentro de cauces pacíficos y democráticos.

La más difícil quizá sea otra: conversar con quien votará diferente. Si cada grupo considera que la otra mitad del país es moralmente indigna, ninguna regla común puede sobrevivir mucho tiempo. La democracia comienza precisamente cuando aceptamos que alguien puede equivocarse —desde nuestra perspectiva— y conservar intacto su derecho a competir, expresarse y ganar una elección limpia.

Volvamos a Laura

Es otra vez la mañana imaginaria del 6 de junio de 2027. Laura sigue teniendo el teléfono lleno de mensajes contradictorios. La diferencia es que ahora sabe qué buscar. No pregunta solamente quién promete más ni quién grita más fuerte. Pregunta qué candidato respetará reglas que también permitirían gobernar al adversario; qué instituciones demostraron independencia durante los meses anteriores; qué afirmaciones tienen evidencia; qué decisiones aumentarán o reducirán los contrapesos.

Tal vez vote por el gobierno. Tal vez vote por la oposición. Ésa no es la conclusión de este artículo. La conclusión es que su decisión será más democrática si nace de información, reglas y responsabilidad, y menos democrática si nace del miedo, la propaganda o la resignación.

México todavía no está decidido. Ésa puede ser una noticia inquietante, porque significa que el deterioro es posible. Pero también puede ser una noticia esperanzadora, porque significa exactamente lo contrario: la recuperación también lo es.

Entre ambos futuros no existe un espectador llamado ciudadanía. Existe un protagonista.

 


Referencias:

Freedom House. (2026). México: Freedom in the World 2026 country report. https://freedomhouse.org/country/mexico/freedom-world/2026

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026). Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026. https://www.inegi.org.mx/programas/envipe/2026/

Instituto Nacional Electoral. (2025, 2 de junio). Porcentaje de participación ciudadana en la Jornada Electoral del PEEPJF 2024-2025 está entre el 12.57 % y el 13.32 %. https://central-estatico.ine.mx/2025/06/02/porcentaje-de-participacion-ciudadana-en-la-jornada-electoral-del-peepjf-2024-2025-esta-entre-el-12-57-y-el-13-32/

Instituto Nacional Electoral. (2026). Proceso Electoral Federal 2026-2027. https://www.ine.mx/voto-y-elecciones/elecciones-2027/

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). Strategic Foresight Toolkit for Resilient Public Policy: A Comprehensive Foresight Methodology to Support Sustainable and Future-Ready Public Policy. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/bcdd9304-en

Pew Research Center. (2026, 16 de julio). Mexicans view President Claudia Sheinbaum favorably, but less so than in 2025. https://www.pewresearch.org/short-reads/2026/07/16/mexicans-view-president-claudia-sheinbaum-favorably-but-less-so-than-in-2025/

Presidencia de la República. (2026, 8 de septiembre). Presidenta Claudia Sheinbaum resalta histórica reducción de 53% en los homicidios dolosos en 2 años; 46 homicidios menos diarios. https://www.gob.mx/presidencia/prensa/presidenta-claudia-sheinbaum-resalta-historica-reduccion-de-53-en-los-homicidios-dolosos-en-2-anos-46-homicidios-menos-diarios

Reporteros Sin Fronteras. (2026). México. https://rsf.org/es/pais/m%C3%A9xico

Somer, M., & McCoy, J. (2026, 8 de abril). Alarm or caution? Defending democracy during backsliding. Carnegie Endowment for International Peace. https://carnegieendowment.org/research/2026/04/alarm-or-caution-defending-democracy-during-backsliding

Cita este artículo

Prior, L., (2026, octubre 29). México todavía no está decidido. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/mexico-todavia-no-esta-decidido/

 

Enlace a edición mensual

Revista Forja para el Bien Común núm. 61, octubre 2026

¿Qué te ha parecido este contenido?

Autor

Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Mexicanos de segunda 0 (0)

Mexicanos de segunda 0 (0)

En la Cámara de Diputados (HCD) se acaba de aprobar por mayoría calificada la modificación constitucional para impedir que un ciudadano mexicano, nacido en México, con plenos derechos, pero que cuenta con doble nacionalidad por el origen de sus padres o bien, por haber emigrado a otro país, principalmente a los EUA, pierda su derecho a ser electo para gobernador de su estado o presidente de la República, convirtiéndolos en mexicanos de segunda.

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.