La política no es exclusividad de los políticos profesionales. Es responsabilidad de todos. Rescatarla requiere ciudadanos comprometidos, instituciones representativas, líderes ejemplares y un servicio público profesional y meritocrático.
Artículos seleccionados sobre esta temática, con enfoque académico y profesional
La política no es exclusividad de los políticos profesionales. Es responsabilidad de todos. Rescatarla requiere ciudadanos comprometidos, instituciones representativas, líderes ejemplares y un servicio público profesional y meritocrático.
Estamos ante un trance mucho más peligroso de lo que pinta a primera vista: el del quiebre de la ficción institucional, esa a la que también le llamamos “estado de derecho”.
Las instituciones económico-políticas deben garantizar que todos los ciudadanos sean participes de los beneficios del crecimiento económico.
El poco aprecio que se tiene actualmente por la democracia deriva del desconocimiento de lo que es vivir sin ella, de la falta de resultados que se observan como resultado de su ejercicio, y de los errores en que se ha incurrido. Es por tanto importante reflexionar sobre estos aspectos para lograr que se valore adecuadamente.