El 2025 ha comenzado, y los primeros días del año son una oportunidad para reflexionar sobre lo que queremos lograr, los objetivos que nos hemos fijado y los momentos especiales que deseamos compartir en compañía de nuestros seres queridos. Uno de esos momentos son los espacios para la convivencia y el entretenimiento.
Tras la normalización post-covid la industria del entretenimiento no se ha recuperado a la velocidad que se esperaba, la industria cinematográfica a nivel mundial reportó una disminución del 20 % durante ese período. El pasado mes de enero se llevó a cabo la 82ª edición de los ‘Golden Globes’ un evento que sirve par atraer al público al consumo de películas y series.
Los Golden Globe Awards, también conocidos como Globos de Oro, son galardones cuyo origen se remonta al año de 1943, cuando un grupo de escritores se reunieron para formar la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood para otorgar un reconocimiento a la excelencia de profesionales en cine y televisión, tanto en los Estados Unidos como a nivel mundial. La primera ceremonia de premiación se realizó en enero de 1944 en los estudios de 20th Century-Fox, en Los Ángeles. El hotel Beverly Hilton, en Beverly Hills, California, ha sido la sede de la ceremonia desde 1961. Los ingresos obtenidos de las ceremonias año con año le permiten a la Asociación donar millones de dólares a organizaciones relacionadas con el entretenimiento, así como becas de financiamiento, y otros programas, para futuros profesionales en cine y televisión.
Abro un paréntesis para comentar dos películas cuya narrativa está generando polémica: “Cónclave” y “Emilia Pérez”.
La primera, “Cónclave”, se llevó el Globo de Oro por Mejor Guión. Según la revista independiente especializada en comunicación Missio Dei, se trata de una “película blasfema” que se burla de la Iglesia, pretende restarle credibilidad y apagar la fe de sus miembros”. El filme aborda uno de los rituales más antiguos y enigmáticos de la humanidad: la elección del Papa. Se presenta como un thriller político diseñado para intrigar al espectador. El elegido es el cardenal Benítez, originario de México. Una vez elegido como nuevo pontífice de la Iglesia Católica, el cardenal Lawrence descubre que Benítez es intersexual. Benítez explica que al nacer se le asignó sexo masculino, sin saber que también tenía ovarios y útero hasta que una apendicectomía lo descubrió, y eligió conservar sus órganos femeninos, afirmando: «Soy como Dios me hizo».
“Emilia Pérez” es la otra cinta polémica. Fue nominada a 10 Globos de Oro y ganó mejor comedia o musical, mejor actriz de reparto (Zoe Saldaña), mejor canción (“El Mal”) y mejor película de habla no inglesa. Aborda la trama de un poderoso narcotraficante quien cansado de la violencia y de la vida de excesos decide transicionar a la mujer que siempre ha soñado ser para comenzar una nueva vida.
Interpretado por el actor de origen español Carlos Gascón -quien saltó a la fama en México por su papel de Peter Pintado en la película “Nosotros los Nobles” (2013), quien a partir de 2016 adoptó la personalidad de Karla Sofía Gascón- el cual interpreta a Emilia Pérez la nueva personalidad del narcotraficante. La película no ha dejado de ser tema de conversación por su narrativa y Karla Sofía Gascón (Carlos Gascón) ha sido la primera intérprete trans en ser reconocida en la historia del certamen.
De acuerdo con información del sitio web especializado Box Office Mojo, “Emilia Pérez” ha conseguido la cantidad de 9.7 millones de dólares de ganancia desde su estreno comercial fuera de México. Y “Cónclave ya superó los $60 millones de dólares en la taquilla mundial.
“Cónclave” fue lanzada a principios de 2025, coincidiendo con la celebración en Roma del Año Jubilar 2025, que marca el inicio de un período especial de gracia y renovación espiritual. Pareciera que fuera un reto o confrontación con la grey católica.
“Emilia Pérez” aparece cuando Donald Trump ha mencionado la intención de su país de declarar como «organizaciones terroristas» a los cárteles de la droga mexicanos y lo que parece ser el fin de la «era woke», pues marcas y empresas se están desligando de sus mensajes pro-diversidad ante el regreso de Trump a la presidencia de los Estados Unidos.
No debemos olvidar que las narrativas son las historias que se utilizan para contar hechos, ya sea de ficción o reales, y que tienen impacto en la sociedad y al ser una manera de expresión, influye en la forma en que pensamos.
Pareciera que estas narrativas aparecen por casualidad o coinciden con dos acontecimientos mundiales, el “Año Jubilar” y el regreso de Trump a la Casa Blanca, personalmente pienso que buscan desorientar y confundir a la sociedad.
La narrativa ha demostrado ser una herramienta poderosa en la educación. De ahí la importancia de construir narrativas que orienten y lleven a la sociedad a la construcción del Bien Común.





