Entre los sueños y los riesgos: Cuidemos a nuestros jóvenes

Virginia Irlanda Arellano Beltrán

Entre los sueños y los riesgos: Cuidemos a nuestros jóvenes
Delante de mí se encuentra Paola, una exalumna que me ha invitado al evento de entrega del Premio Estatal de la Juventud, al cual está postulada en la categoría de emprendimiento. Hay música, luces y muchos jóvenes trabajando por sus sueños. Jóvenes que estudian, emprenden, crean, participan y buscan abrirse camino en un país que no siempre les ofrece las condiciones más sencillas para hacerlo.

Mientras observo el entusiasmo de quienes están aquí, resulta inevitable pensar en la otra cara de la realidad que viven millones de adolescentes en México.

Paradójicamente, las redes sociales están inundadas de casos lamentables: niñas víctimas de violencia sexual, adolescentes asesinados o desaparecidos, y jóvenes que son captados o utilizados por grupos de la delincuencia organizada.

Estas situaciones deben obligarnos a reflexionar y, sobre todo, a actuar.

Porque cuando un adolescente es víctima de violencia, abuso, explotación o reclutamiento, no solamente estamos frente a un problema de seguridad: estamos frente a una vulneración de sus derechos.

Demos una mirada a la situación de los jóvenes en México.

De acuerdo con las Principales Cifras del Sistema Educativo Nacional 2024-2025 de la Secretaría de Educación Pública, aproximadamente 11.8 millones de estudiantes cursan secundaria y educación media superior. Se trata, principalmente, de adolescentes entre los 12 y los 17 años.

Esta cifra es importante porque demuestra que la escuela representa uno de los espacios con mayor capacidad para prevenir, detectar y atender situaciones de riesgo.

Pero también debemos reconocer que no todos los adolescentes enfrentan las mismas condiciones.

Las evidencias disponibles muestran que el riesgo aumenta cuando se combinan factores como la deserción escolar, la falta de oportunidades, la pobreza, la violencia familiar o comunitaria, el consumo de sustancias, la ausencia de redes de apoyo y el contacto con grupos delictivos.

El problema se vuelve todavía más complejo cuando la delincuencia organizada encuentra en estas condiciones una oportunidad para acercarse a niñas, niños y adolescentes. El reclutamiento puede producirse mediante amenazas, engaños, necesidad económica, presión de grupo o la promesa de pertenecer a algo que les otorgue reconocimiento, dinero o protección.

No podemos afirmar que los jóvenes mexicanos sean una población delincuente. Todo lo contrario: la enorme mayoría estudia, trabaja, ayuda a su familia y busca construir un futuro. Sin embargo, sí debemos reconocer que existe una población vulnerable que necesita protección y oportunidades.

Y aquí aparece una pregunta fundamental: ¿qué estamos haciendo para prevenir estos riesgos?

Tú también puedes forjar el bien común - Apoya a Revista Forja
Tú también puedes forjar el bien común - Apoya a Revista Forja

El Estado mexicano ha puesto en marcha distintas acciones. La Secretaría de Educación Pública implementó en 2025 las estrategias “Aléjate de las drogas” y “El fentanilo te mata”, dirigida precisamente a los estudiantes de secundaria y media superior, mediante acciones preventivas dentro de las escuelas.

También existen políticas de protección impulsadas por el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA). El Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes 2025-2030 contempla temas como salud mental, prevención de adicciones, reducción de la pobreza, creación de entornos seguros, atención a víctimas de violencia, acceso a la justicia y participación de niñas, niños y adolescentes.

En materia de violencia sexual, la SEP presentó en 2025 lineamientos para establecer mecanismos de prevención, detección, intervención, denuncia, canalización y seguimiento dentro de las escuelas.

Son avances importantes, pero ninguna estrategia será suficiente si pensamos que la prevención es responsabilidad exclusiva del gobierno o de las escuelas.

Necesitamos una red de protección.

La primera estrategia debe ser mantener a los adolescentes dentro de la escuela. La permanencia escolar no solamente representa educación; también significa pertenencia, acompañamiento y mayores posibilidades de construir un proyecto de vida.

La segunda es fortalecer la salud mental. Un adolescente necesita espacios donde pueda hablar, ser escuchado y pedir ayuda sin miedo a ser juzgado.

La tercera es recuperar los espacios públicos mediante el deporte, la cultura, el arte, la ciencia y el emprendimiento. No se trata solamente de mantener ocupados a los jóvenes, sino de ofrecerles alternativas reales para desarrollar capacidades, descubrir talentos y construir identidad.

La cuarta es trabajar con las familias. La prevención comienza mucho antes de que aparezca un problema. Necesitamos madres, padres y cuidadores capaces de reconocer señales de violencia, cambios de conducta, consumo de sustancias, aislamiento, amenazas o posibles procesos de captación.

Por eso, mientras observo a Paola en este evento en el que, por cierto, ganó el premio, pienso que la historia de nuestros jóvenes no debería escribirse únicamente desde las noticias sobre violencia.

También debemos contar la historia de quienes emprenden, estudian, crean, ayudan a otros y se atreven a soñar.

Paola representa precisamente eso: una juventud que tiene proyectos y que merece oportunidades.

Proteger a nuestros adolescentes no significa encerrarlos, vigilarlos o criminalizarlos. Significa construir las condiciones para que no tengan algo que perder y, sobre todo, algo por lo cual luchar.

Porque quizá la mejor estrategia contra la delincuencia no sea solamente decirle a un joven lo que no debe hacer, sino ayudarle a descubrir todo aquello que sí puede llegar a ser.

La pregunta, entonces, no debería ser solamente qué estamos haciendo para combatir a quienes reclutan a nuestros jóvenes.

La pregunta más importante es: ¿qué estamos haciendo nosotros para que nuestros jóvenes no necesiten ser reclutados por nadie para sentirse importantes, protegidos o parte de algo?

La respuesta está en la educación, en la familia, en la comunidad, en las oportunidades y en nuestra capacidad de escucharlos.

Porque detrás de cada adolescente hay una historia que todavía no termina de escribirse. Y proteger esa historia también es nuestra responsabilidad.

Cita este artículo

Arellano Beltrán, V. I., (2026, octubre 19). Entre los sueños y los riesgos: Cuidemos a nuestros jóvenes. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/entre-los-suenos-y-los-riesgos-cuidemos-a-nuestros-jovenes/

 

Enlace a edición mensual

Revista Forja para el Bien Común núm. 60, septiembre 2026

¿Qué te ha parecido este contenido?

Autor

  • Docente de Colegio de Bachilleres de Irapuato. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Latina de México en Celaya y Derecho en el Centro de Estudios Universitarios Allende. Actualmente es Delegada por Guanajuato de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos y miembro de Alianza de Maestros. Ganadora del concurso municipal de ensayo convocado por el IEEG con el tema de paridad de género en los procesos electorales. Creadora del proyecto Onda México, encaminado a la formación integral de los jóvenes el cual se desarrolló y aplico en educación secundaria en la delegación de educación de Salamanca, así como en el DIF del mismo municipio. Tiene una certificación por la SEG como facilitadora del aprendizaje.

    Ver todas las entradas
Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.