Entendiendo el Acontecimiento Guadalupano. Parte XI

Alejandro Wiechers Rivero

Entendiendo el Acontecimiento Guadalupano. Parte XI
Toca ahora el turno de narrar el acontecimiento más hermoso y conmovedor que tuvo lugar en México, cabeza de Hispanoamérica, el 12 de diciembre de 1531: el milagro del ayate.

«Una gran señal apreció en el Cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” [1]

San Juan Evangelista escribe estas proféticas palabras 1,500 años antes de que acaecieran. El Acontecimiento Guadalupano estuvo siempre en el pensamiento de Dios como parte fundamental de su obra salvadora, ligando profundamente a su Madre Santísima con la Evangelización de México e Hispanoamérica y, desde aquí, a toda la humanidad.

Veamos, valoremos y saboreemos cómo se dieron estos hechos, [2]

 La Virgen envía a Juan Diego con la “Señal”

Muy temprano en la madrugada, al finalizar la aparición del martes 12 de diciembre de 1531, la Virgen despide a Juan Diego y lo envía con la exhortación de llevar la ”Señal” al Sr. obispo: “así tú convencerás en su corazón al que es el Gobernante Sacerdote, así él dispondrá que se haga, se levante, mi casa sagrada que le he pedido”. [3]

En cuanto la Reina del Cielo le dio su mandato Juan Diego se fue directo a tomar la calzada para encontrarse con él. Viene contento y su corazón en paz, pues tiene plena confianza –certeza-, que su tío Juan Bernardino ya ha sanado, y de que la “Señal” que le dio la Virgen –las flores que lleva en su tilma-, lograrían el delicado cometido.

En el camino viene deleitándose con la belleza y el aroma de las flores, cuidando que no se le fueran a maltratar ni a caer.

Cuando Juan Diego llegó a la puerta de la residencia, fue recibido por los servidores del palacio con descortesía y agravios, haciéndolo esperar largas horas “tal vez porque ya lo conocían, que nomás los molestaba, los importunaba”. Muchísimo rato estuvo allí, de pie, cabizbajo, sin hacer nada, por si era llamado.

Cuando se percataron de que el indito traía algo escondido en su tilma, lo asediaron para ver su contenido, con tal ímpetu, que Juan Diego tuvo que mostrarles un poquito para calmarlos. Ellos quedaron muy extrañados al ver que se trataba de rosas como las de Castilla, hermosas, con sus corolas abiertas y un delicado aroma –cosa rara o imposible para esas regiones en invierno-, y que, cuando metían las manos para tratar de coger alguna, se llevaban la sorpresa de que desaparecían en cada intento y solo se advertía una especie de pintura o de bordado. Intrigados por este hecho fueron apresurados en busca del Sr. obispo para contarle lo que estaba pasando.

Cuando éste escuchó que se trataba del mismo indito Juan Diego, -que, insistente, decía que le hablaba la Reina del Cielo para pedirle que le construyera su casita sagrada-, pensó que seguramente traía consigo la señal que le había pedido. En seguida ordenó que pasara a verlo.

 Ocurre el Milagro más hermoso de la historia de México

Para este encuentro la Santísima Virgen le había dicho: “te ordeno con rigor que únicamente a solas, en la presencia del obispo, extiendas tu tilma y le muestres lo que llevas; y le contarás todo puntualmente, le dirás que te mandé que subieras a la cumbre del cerrito a cortar las flores, y cada cosa que viste y admiraste”.[4]

Cuando estuvo en su presencia -y la de numerosos testigos que, asombrados, se habían colado para ver lo que traía envuelto en su tilma-, Juan Diego comenzó a narrar los hechos como él los percibió:

“Señor mío, Gobernante, en verdad ya hice, ya cumplí según me ordenaste, así fui a decirle a la Señora mi Ama, la Niña Celestial, Santa María, la Amada Madre de Dios, como que tú pedías una señal para poder creerme, para que le hicieras su casita sagrada, allá donde Ella te pedía que la construyeras”.[5]

Juan Diego le explicó al obispo que la Virgen recibió con alegría que él le pidiera una “Señal”, por lo que lo mandó subir a la cumbre del cerrito a cortar flores, cosa que le extrañó sobremanera pues él sabía que solo encontraría espinas y abrojos, pero, para su sorpresa, vio que habían brotado variadas flores como las rosas de Castilla. Una vez que las cortó, -continuó Juan Diego-, se las llevó a su presencia, pues así Ella se lo había pedido, la Virgen las tomó con sus venerables manos y las volvió a poner en el hueco de su tilma.

“Ella me dijo que de su parte te las diera, y que así yo probaría; para que tú vieras la “señal” que le pedías para realizar su venerable voluntad, y para que aparezca que es verdad mi palabra, mi mensaje. Aquí las tienes; hazme favor de recibirlas.”

“Y luego extendió su blanca tilma, en cuyo hueco estaban las flores, y al caer al suelo todas las variadas flores como las de Castilla, luego allí en su tilma se convirtió en señal, se apareció de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios”.

La Sagrada Imagen obra los primeros milagros

“En cuanto la contempló el obispo gobernante y también todos los que allí estaban, se arrodillaron, mucho la admiraron, se pusieron de pie para verla, se conmovieron, se afligió su corazón, como que se elevó su corazón, su pensamiento. El obispo gobernante con lágrimas, con tristeza, le suplicó, le pidió perdón por no haber realizado su venerable voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra. Se levantó, desató del cuello de donde estaba atada, la vestidura, la tilma de Juan Diego, en la que se apareció, en donde se convirtió en venerable señal la Reina Celestial Y luego la llevó allá, la fue a colocar en su oratorio”.[6]

 México le construye su Casita Sagrada

La Primera Ermita, 1531. Al día siguiente, el obispo le dijo: “Anda, vamos a que muestres dónde es la venerable voluntad de la Reina del Cielo que le levante su templo. Juan Diego le mostró en dónde había mandado la Señora del Cielo que se le levantara su casita sagrada y de inmediato se dio orden de hacerlo, levantarlo”.

La ermita original, al pie del cerro del Tepeyac, era una estructura muy modesta, de apenas 3 metros de ancho por 6 de largo, construida rápidamente con adobe por los indígenas locales en pocos días. La imagen fue trasladada solemnemente a esta ermita el 26 de diciembre de 1531.

San Juan Diego vivió los últimos 17 años de su vida en una pequeña choza contigua a la ermita, custodiando la milagrosa tilma.

Ampliación del Santuario, 1555. La ermita original pronto resultó insuficiente para la creciente multitud de peregrinos. En 1555, el arzobispo Fray Alonso de Montúfar ordenó su ampliación y remozamiento.

La Antigua Basílica, 1709. La devoción siguió creciendo y se hizo necesaria una iglesia más grande. La construcción de un nuevo templo se inició en 1695 y se completó en 1709. La imagen fue trasladada a esta nueva iglesia, que hoy se conoce como la Antigua Basílica, o Templo Expiatorio a Cristo Rey. El complejo del Tepeyac creció para incluir otras capillas y ermitas, como la Capilla del Cerrito, que data de 1666 (aunque el edificio actual es de 1740) y se ubica en la cima del cerro.

La Nueva Basílica, 1976. A mediados del siglo XX, la estructura de la Antigua Basílica presentaba problemas estructurales debido al hundimiento del suelo. Se decidió construir un santuario moderno y de mayor capacidad. La construcción de la actual Basílica de Santa María de Guadalupe comenzó en 1974 y se inauguró el 12 de octubre de 1976, albergando desde entonces la tilma original de la Virgen de Guadalupe. [7, 8]

La casita sagrada del corazón de los guadalupanos

La distinción que la Virgen de Guadalupe ha tenido para con México e Hispanoamérica ha sido retribuida con creces. La Virgencita de Guadalupe ocupa un lugar privilegiado no solo en el Tepeyac, no solo en las Iglesias y altares consagrados a ella, sino también, de manera especial, en la mente, en el corazón y en los sentimientos de sus “hijos”. Ella tiene un santuario, una casita sagrada en el corazón de cada mexicano, de cada hispanoamericano, de cada guadalupano.

Ella está presente en el hogar, en las plazas, en las empresas y lugares de trabajo, en los nichos que abundan en las calles y en los parques, en las fachadas de las casas, en los espacios públicos, en las medallas que penden del cuello, y en las estampitas guardadas en la cartera de millones de personas que la aman y confían en ella.

De manera particular, los más pobres y vulnerables de la sociedad, los descartados, los pecadores y publicanos del tiempo actual, llevan a la Virgen de Guadalupe en el corazón, pues, quizás, ella es la única que los escucha, los entiende, los consuela, y los llena de esperanza al saber que, a pesar de sus recurrentes pecados, tienen una Madre misericordiosa y compasiva que los ama y que no los abandona.

_________________________

BIBLIOGRAFÍA

[1] Biblia Latinoamericana, Editorial Verbo Divino, San Pablo, Edición revisada 2005, Apocalipsis 12:1

[2] https://www.aciprensa.com/noticias/72902/6-libros-claves-para-profundizar-en-el-mensaje-de-la-virgen-de-guadalupe

Mons. Eduardo Chávez, director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (ISEG), postulador de la Causa de Canonización de San Juan Diego, y autor de varios libros sobre la Virgen de Guadalupe, recomienda los siguientes libros de su autoría, los cuales se pueden encontrar en el sitio WEB del ISEG:

  • La Verdad de Guadalupe.
  • NIcan Mopohua: Análisis y reflexión.
  • Pascua florida: Clave de la inculturación de Santa Maria de Guadalupe.
  • La Mirada.
  • Santa Maria de Guadalupe: Flor y Canto del amor de Dios.

[3] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, Num. 143-161

[4] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf Num. 140

[5] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf Num. 162-180

[6] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf Num. 181-189

[7] El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Eduardo Chávez Sánchez, Jose Luis Guerrero Rosado, Fidel Gonzalez Fernandez. Editorial Porrúa, 1999.

[8] Nuestra Señora de Guadalupe (México) https://es.wikipedia.org/wiki/Nuestra_Se%C3%B1ora_de_Guadalupe_(M%C3%A9xico)

Cita este artículo

Wiechers R., A. (2026, 27 enero). Entendiendo el acontecimiento Guadalupano. parte XI. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/entendiendo-el-acontecimiento-guadalupano-parte-xi/

 

Enlace a edición mensual

Número 51, año 5, diciembre 2025 https://revistaforja.org/revista-forja-para-el-bien-comun-num-51-5-aniversario 

Autor

  • Maestro en Ciencias de Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Austin, Tx, Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM, fundador de FUNDICE AC en Guadalajara, Jalisco, fundador del Instituto Feminatural AC en Guadalajara, Jalisco, autor de los libros “Desnudando el prodigio de la fertilidad humana” y “Todo sobre los métodos naturales y artificiales del siglo XXI”, 18 años en la empresa Hewlett Packard, 8 años en la empresa farmacéutica Probiomed. Inventor de 20 patentes, algunas de ellas en 6 países. Director y fundador de la empresa StepCleaner SA de CV. Inventor del Horno Solar Híbrido Multifuncional Evexia. Autor del libro “Construyendo la Ciudad del Amor”.

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