Descifrando la elección del 2 de junio en México

Guillermo Torres Quiroz

Descifrando la elección del 2 de junio en México
El triunfo de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” en las elecciones del pasado 02 de junio, deja una serie de dudas sobre el resultado y los mecanismos utilizados por el gobierno federal, MORENA y sus aliados.

El triunfo de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” en las elecciones del pasado 02 de junio, deja una serie de dudas sobre el resultado y los mecanismos utilizados por el gobierno federal, MORENA y sus aliados.

Con una participación del 61% del listado nominal, Claudia Sheinbaum obtuvo según el computo final del INE la cantidad de 35,924,519 millones de votos (59.75%), repartidos en 27,364,649 votos por parte de MORENA (45.52% del total nacional), 4,677,057 del Partido Verde (7.78%) y 3,882,813 por parte del Partido del Trabajo (6.45%).

En la elección se dieron tres tipos de votos que favorecieron al oficialismo y que explican en gran parte la conformación del resultado.

Primero tenemos el voto de agradecimiento, este proviene principalmente de beneficiarios de programas sociales, que pasaron de 21 millones en 2021 a 28 millones en 2024. El programa estelar que es el de la pensión universal para adultos mayores, ocupa el 54% del total del presupuesto de la Secretaria del Bienestar, además de que por su carácter ayuda económicamente a otros miembros de la familia.

Existen familias que consideraban al adulto mayor como una carga económica debido a gastos como las medicinas y los realizados por cuidados específicos. También en otras situaciones un familiar discapacitado se convertía en un problema financiero. La llegada de estos programas en los bolsillos de estas familias se convierte en un ingreso más que les ayuda a subsidiar los gastos.

También es claro que, en algunas regiones del país, existente un agradecimiento al gobierno federal por situaciones como el aumento del salario mínimo, inversiones como el tren maya y el tren transístmico, el aeropuerto de Tulum o la refinería de Dos Bocas. Aunque existen deficiencias en estas obras faraónicas, el que un gobierno haya volteado a verlos es para ellos fundamental.

Segundo, el voto de vergüenza. Durante la campaña electoral, las encuestas mostraban que un grupo de la sociedad no decía por quien iba a votar, se le llamo el voto oculto, incluso románticamente se le llamo “la espiral del silencio” y se aseguraba que pertenecía a gente que por miedo a perder los programas sociales no contestaba su intención del voto.

Este tipo de voto se desarrollo principalmente en la clase media baja y media. También se dio en algunos sectores de la clase media alta. Estamos hablando de zonas urbanas e incluso en lugares donde tradicionalmente existía un voto duro hacia la oposición.

Están agradecidos por las bondades de los programas sociales y el aumento de ingresos, solo que debido a la narrativa de polarización que proviene del presidente, no quisieron tomar partido, pues no se sienten identificados con los “chairos” (los simpatizantes duros de MORENA y AMLO) pero tampoco ven simpatía en los “fifis” (el PRIAN y los conservadores según el discurso presidencial).

Ante la falta de espacios neutros, este tipo de elector oculto su voto. Incluso tenemos un ligero voto cruzado de tres a cuatro millones de personas que votaron por MORENA en la elección presidencial pero que cambiaron su voto para senadores y diputados federales.

El tercer tipo de voto fue de miedo. Ubicado en la mayor parte de las zonas rojas de inseguridad del país. En los estados de la zona del Pacífico y del Golfo de México la votación fue de menos del promedio nacional (61%), incluso en algunos distritos electorales fue de menos del 50% como Tijuana, Ciudad Juárez y Apatzingán.

Este voto se caracterizó porque en esos puntos se inhibió la participación ciudadana. Se genero la sensación de que algo podría pasar si los resultados no beneficiaban a ciertos actores políticos, además de que los asesinatos de 36 candidatos en el proceso electoral sumado a las más de 100 personas vinculadas a las campañas que también fueron asesinadas, fueron mensajes claros de que la violencia estaba presente.

Sumado a estos tipos de votos, tenemos otras acciones que sin duda influyeron en el resultado.

1) El aumento en el gasto de la Secretaria del Bienestar a partir del 2022, donde cada año se fue incrementando a 100,000 millones de pesos, teniendo un total de un poco más de 300,000 millones de pesos para usarlos en los programas sociales.

2) Una elección adelantada, recordar que después de que AMLO vio que en 2021 perdía la mayoría calificada en la cámara de diputados y la Ciudad de México, así como otras ciudades clave del Estado de México y del país, inicio con la guerra de sucesión presidencial, en donde violando la ley, se veía a funcionarios públicos aún en funciones haciendo promoción en espectaculares, bardas, mantas y medios de comunicación. Para 2023 antes de que oficialmente iniciara el proceso electoral, ya el oficialismo tenía de candidata presidencial a Claudia Sheinbaum.

3) La oposición partidista en una crisis existencial. Los dirigentes del PAN-PRI-PRD, además de impresentables debido a sus resultados como políticos de carrera, cumplieron el sueño del presidente, que se juntaran e hicieran realidad el señalamiento de la existencia del PRIAN. Desde 2018, el PRI era el partido con el mayor rechazo. Las encuestas marcaban negativos de 40 a 55%, sumado a que postularon a una candidata que se le daba el mote de ciudadana, aunque tenía 24 años ininterrumpidos participando en la política. En una analogía, en un concurso de Miss Universo, la oposición partidista postulo a la más fea de la colonia.

4) La elección fue un referéndum de la gestión de AMLO. Claudia Sheinbaum nunca fue una candidata que entusiasmara, sin carisma ni personalidad propia, supo cuidar su imagen y se mostro fría y calculadora en los debates presidenciales. Pero la fuerza de la narrativa de AMLO provocó que la elección se fuera a los extremos, o estas con el presidente que ayuda a los más necesitados, grandes empresarios y clase medieros o apoyas a los corruptos del PRIAN que “robaban y no daban, pues los de ahora roban y salpican”. Si MORENA hubiera postulado a la Pata Daysi o la ratona Mimí, igual hubieran ganado. 

 A manera de conclusión, está elección deja grandes moralejas. El trabajo político no se puede empezar un año o meses antes de la elección. Ya quedo demostrado que es un trabajo a largo plazo cuyos frutos se ven con el tiempo.

La urgente necesidad de formar ciudadanía y conciencia. El pragmatismo de la población puede traer consecuencias si no tiene líneas formativas que ayuden a construir ciudadanos que vean por el fortalecimiento de la comunidad por encima de intereses particulares. La formación de identidad en las generaciones más jóvenes es una situación de tratamiento urgente.

Por último, para el elector, la seguridad no fue un elemento decisivo, lo económico estuvo por encima. Estamos siendo testigos del empoderamiento del beneficiario social, al darle de forma directa el apoyo económico, el decide si se gasta el dinero en medicinas o en alcohol, eso lo hace sentirse fuerte, pero nuevamente se enfrenta a las consecuencias del desastre de la estrategia fallida de “abrazos no balazos”. La seguridad será nuevamente el tema central del día a día, con el tiempo veremos su efecto en las elecciones del 2027.

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