Continuando con las transiciones, revisaremos lo que pasa en la República de Nicaragua, que recientemente atrajo la atención internacional por el maltrato y la persecución a obispos y sacerdotes católicos, así como la represión a cualquier manifestación en contra de la dictadura.
Descubierta en 1502 por Cristóbal Colon, fue posteriormente parte de la conquista española. Perteneciente a la Capitanía General de Guatemala y temporalmente al Imperio Mexicano de Iturbide, el 11 de octubre de 1822, la diputación provincial de Nicaragua y Costa Rica (durante largo tiempo fueron una) proclamó su anexión, pero se separó a la caída de Iturbide, y pasó a formar parte de las Provincias Unidas de Centro América, la cual duró pocos años; pues el 30 de abril de 1838 Nicaragua se declaró estado independiente.
La disputa entre León y Granada provocó que en 1858 se estableciera la capital en Managua, sin embargo, el presidente Fruto Chamorro tuvo que enfrentar la invasión de los filibusteros comandados por William Walker, que pretendían apoderarse del país, reviviendo la esclavitud y con la pretensión de construir un canal interoceánico Atlántico-Pacifico. Walker usurpó la presidencia de Nicaragua, en 1856, siendo reconocido de inmediato por el gobierno de los Estados Unidos.
Con el apoyo del presidente de Costa Rica, Rafael Mora Parras, los invasores fueron expulsados. Walker fue rescatado por la flota estadounidense, pero regresó en 1860 a Honduras, donde fue apresado y fusilado en Trujillo, el 12 de septiembre de 1860.
Se inició un periodo de transición sin democracia, pero con cambio de gobierno cada 4 años, hasta que en 1893 tomó el poder el general liberal José Santos Zelaya, que gobernó de manera dictatorial hasta 1909, incorporando al territorio de Mosquitos que se encontraba bajo protectorado británico, y entró en una guerra contra Honduras y El Salvador, la cual ganó Zelaya. Tiempo después entró en conflicto con los conservadores quienes con el apoyó Estados Unidos lo derrotaron y lo obligaron a renunciar a la presidencia.
Estados Unidos otorgó un préstamo al presidente conservador, lo que terminó por ceder el control financiero del país y la ocupación norteamericana desde 1912 hasta 1933. Con el tratado Bryan-Chamorro, firmado el 5 de agosto de 1914, se cedió la base militar en el golfo de Fonseca por 99 años, y los derechos para la futura construcción de un canal como el de Panamá.
En 1926 el Gobierno del mexicano Plutarco Elías Calles apoya a José María Moncada, lo que provoca una nueva intervención de los Estados Unidos en Puerto Cabezas con 5 mil soldados y marines; más 16 barcos apoyan al presidente Adolfo Díaz Recinos quien argumenta la pobreza de su país y su incapacidad para resistir a los agentes de bolchevismo mexicano.
En 1927 aparece Augusto Sandino tomando la ciudad de Ocotal, desde donde llama a la insurrección contra las tropas extranjeras y el gobierno cómplice. Para 1931 había 8 grupos guerrilleros repartidos en el territorio, sin embargo, el 21 de febrero del 34, después de una reunión con el presidente Juan Bautista Sacasa, fue detenido por Anastasio Somoza y asesinado sin juicio junto con sus acompañantes. La represión contra los sandinistas fue feroz, y las elecciones de 1936 fueron ganadas por Somoza, que estableció una dictadura de 1937a 1956 en que fue asesinado. Pero la dictadura continua con Luis Somoza Debayle y finalmente Anastasio Somoza Debayle, este último derrocado en julio de 1979 por el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Aunque el propósito de los sandinistas era acabar con la dictadura, esta se restableció con la llegada de estos al poder. Mientras los Somoza tenían vínculos con Estados Unidos, los sandinistas los tenían con los comunistas de Cuba y la entonces URSS.
Lejos de impulsar el desarrollo nacional, los sandinistas empobrecieron a la población, propiciaron que los empresarios salieran del país, no hubiera inversión extranjera, creciera el desempleo y con ello sobrevino el deterioro de la economía. Si a esto le agregamos el fracaso soviético en Afganistán y la caída de la Unión Soviética, la consolidación de la Unión Nacional Opositora explica por qué en las elecciones de 1990 resultara electa Violeta Barrios de Chamorro.
Con Violeta Barrios de Chamorro resurgió la esperanza de transición a la democracia, no obstante, el deterioro económico y social del periodo sandinista operó en contra del avance democrático, y la pobreza no disminuyó, aunque en las siguientes elecciones ganó Arnoldo Alemán. Lamentablemente la corrupción aumentó generando gran descontento social.
Enrique Bolaños Geyer les ganó la elección presidencial a los sandinistas, pero no aminoró el descontento social, lo que finalmente favoreció el regreso del sandinismo por conducto del líder guerrillero Daniel Ortega en las elecciones del 5 de noviembre de 2006, con el 38% de los votos.
A diferencia del primer gobierno de José Daniel Ortega Saavedra (1985-1990), el segundo y actual, canceló la vía democrática, consolidándose como dictador y represor. Impuso a su esposa como vicepresidenta, y ante las exigencias de libertad para la población, declaró la guerra a la Iglesia; encarceló y expulsó a obispos, sacerdotes y religiosas, entre ellas a las Madres de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, apropiándose de bienes de la Iglesia, entre ellos escuelas y medios de comunicación, además de hundir al país en la miseria, corrupción y en la cancelación de las libertades conseguidas en el periodo 1990-2004.
Moraleja, la democracia cuesta mucho y hay que defenderla.





