Cálculos y errores de cálculo o ¿para qué invadir una embajada?

Juan Francisco Montalvo

Cálculos y errores de cálculo o ¿para qué invadir una embajada
La Política Exterior no es algo distinto de la Política Interna, es simplemente la extensión de esta fuera de las fronteras nacionales.

Suele atribuirse a Carl Von Clausewitz la frase: «La guerra es la continuación de la política por otros medios», si bien esta idea captura en sí el pensamiento del autor, deja de lado ciertos matices necesarios para comprender que el autor no era tan cínico como podemos asumirlo. Por otro lado al hablar de Política Exterior, la definición que más clara me ha parecido es la siguiente: “La Política Exterior es la continuación de la Política Interna (nacional) y de sus fines más allá de las fronteras nacionales” o si quisiéramos ser más clausewitzianos “La Política Exterior es la continuación de la Política Interna por otros medios”. Conste que, al igual que el militar prusiano, no somos cínicos al presentar esta definición y que aceptar esta realidad de la Política Exterior nos permitirá entender el mundo y no sorprendernos por los acontecimientos.

El día 5 de abril del 2024 fuerzas de seguridad de Ecuador penetraron en la embajada de México en Quito para detener al ex vicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba en ese momento protegido por el asilo consular.

En la historia occidental sólo consta un precedente, el allanamiento de la embajada peruana en Caracas, Venezuela, el 1 de octubre de 1961. ¿Pero cómo se llegó a este acontecimiento?

Para aquellos lectores que no estén al tanto de la trama que precedió al acontecimiento nos permitimos hacer un esquemático resumen de los antecedentes:

Ecuador es un país sudamericano que se ha caracterizado en años recientes por un aumento de violencia por parte de pandillas y cárteles de la droga. Su presidente actual es Daniel Noboa, joven de 36 años, nacido y educado en Estados Unidos, hijo del hombre más rico de Ecuador, ascendió al poder en 2023, tras la disolución anticipada del gobierno del expresidente Guillermo Lasso (2021-2023) y por lo tanto su periodo concluirá en 2025.

Se ha caracterizado por copiar su estilo al presidente del Salvador Nayib Bukele, y ha declarado la guerra a las pandillas (con un pico de violencia a partir de enero de este año) y a la corrupción de los gobiernos anteriores (los tres expresidentes anteriores: Guillermo Lasso, Lenín Moreno (2017-2021) y Rafael Correa (2007-2017) actualmente se encuentran fuera del país y huyendo de diversos juicios en su contra).

Además de buscar la reelección, en 2025, Daniel Noboa centraba su atención en la Consulta Popular del 21 de abril, en la que buscaba reformar la Constitución y leyes ecuatorianas principalmente en torno al combate contra la delincuencia organizada, aunque con dos preguntas en específico respecto de los contratos de trabajo y los Métodos Alternativos de Solución de Controversias, en una búsqueda de aumento de la inversión extranjera.

De las 11 preguntas planteadas, Noboa obtuvo apoyo en las 9 referentes al combate a la delincuencia, mientras que las 2 en las que falló eran las referentes a los MASC´s y los contratos de trabajo.

Así pues, Daniel Noboa se encuentra en una cruzada por pacificar el país y demostrar al resto de los actores regionales el temple de su nación y el propio con miras a obtener una tranquila y legitimada reelección.

México es un país de Norteamérica, caracterizado por ser una de las tres principales economías de Latinoamérica. A pesar de esto, desde hace casi dos décadas se le ha conocido por la violencia del crimen organizado y la corrupción. Tras 3 sexenios de políticas económicas liberales de centro izquierda y derecha, el país dio un fuerte giro a la izquierda, llevando al poder al partido Morena y a su eterno candidato Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador, antiguo miembro del partido oficial PRI (1976–1988), miembro del antiguo partido de izquierda radical PRD (1989–2012) y por último fundador y líder de su propio partido Morena (2014- hasta la fecha) fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal del 2000 al 2005 y candidato a la presidencia en 2006, 2012 y 2018, siendo la última en la cual obtendría la ansiada presidencia.

Su gobierno se ha caracterizado por un auge en la violencia y la corrupción y una erosión del Estado de Derecho y la gobernabilidad. A pesar de esto, la economía mexicana no se ha visto fuertemente afectada por sus decisiones y desplantes, y los movimientos de nearshoring generados por la guerra comercial entre EEUU y China, así como por la pandemia, han acercado capital extranjero a México.

La política interna y externa del presidente López Obrador se ha caracterizado por la ideologización, el acercamiento a regímenes de izquierda en la región, la confrontación medida con Estados Unidos, el uso político de los conflictos y la persecución política de críticos y adversarios. En lo que va de su sexenio se han tensado las relaciones con España, Argentina, Bolivia y Perú con el objeto de apoyar su narrativa y a sus aliados de izquierda en la región.

La principal preocupación del presidente López Obrador es asegurar la subsistencia de su proyecto político con el triunfo de la candidata oficial Claudia Sheinbaum en las elecciones de junio de 2024, lo que le aseguraría no sólo mantener una fuerte y velada capacidad de mando en el país, sino también impunidad para él y sus colaboradores en el futuro próximo.

El intercambio comercial entre México y Ecuador no es significativa: en 2023 las exportaciones de México a Ecuador alcanzaron los 595 millones de dólares, mientras que las importaciones desde Ecuador fueron de 220 millones de dólares, con un superávit de 368 millones de dólares. En 2023 Ecuador representó el 0.1% de las exportaciones de México y el 0.038% de sus importaciones.

Las relaciones entre ambos países iniciaron en 1837 y concluyeron, por el momento, el 6 de abril de 2024, tras 3 días de escalada conflictiva.

El día 3 de abril de 2024, el presidente López Obrador en su “mañanera” (espacio de propaganda presidencial que se lleva a cabo todas las mañanas en formato de un cuasi show de televisión) explicó la forma en la que los medios de comunicación habían creado un ambiente de temor durante las elecciones en Ecuador de 2023 tras el asesinato del candidato Fernando Villavicencio, lo que provocó que la candidata Correísta (de izquierda) perdiera ante Noboa. Velada y no tan veladamente el presidente mexicano cuestionó la legitimidad de las elecciones e intentó señalar un nexo entre el asesinato y la presidencia de Noboa, dando un espaldarazo al izquierdismo en Ecuador.

El 4 de abril de 2024, Ecuador respondió declarando persona non grata a la embajadora de México en Ecuador Raquel Serur, criticando fuertemente al presidente y apelando a la “no intervención” en asuntos internos.

Al mismo tiempo, y desde diciembre de 2023, la embajada de México en Ecuador había otorgado asilo diplomático a Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador con Correa (2013-2017) y Lenin Moreno (2017-2018), afín ideológicamente al presidente López Obrador. Glas había sido acusado, procesado y declarado culpable por cohecho, corrupción y asociación ilícita y se encontraba en libertad condicional al momento de solicitar el asilo. Glas era uno de los principales perseguidos por Noboa en su cruzada contra la corrupción.

Ignorando las protestas de Ecuador, México concedió asilo a Glas y posteriormente solicitó un salvoconducto para sacarlo del país, dicho documento fue negado por Ecuador atendiendo al Derecho internacional, frente a las quejas de México.

El día 5 de abril, la Canciller de México, Alicia Bárcenas solicitó nuevamente a Ecuador el salvoconducto para Glas, el cual fue negado. Horas más tarde agentes de policía de Ecuador penetraron en la embajada mexicana, violando la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas en un acto sin precedentes en la historia global, para extraer por la fuerza a Jorge Glas y violentando al personal de la embajada que intentó protegerlo.

Ese mismo día se anunció el rompimiento de relaciones entre México y Ecuador, con efectos el día siguiente 6 de abril, ante las críticas generalizadas de la comunidad internacional contra tal acto inusitado.

¿Qué lecciones podemos extraer de este acontecimiento? ¿Acaso, como señalan algunos, el presidente Andrés Manuel carece de una Política Exterior? ¿Es malo utilizar la Política Exterior para hacer Política Interna? ¿Por qué Daniel Noboa tomó una decisión que bajo el sentido común sería todo menos recomendable?

La respuesta a estas preguntas se encuentra en la definición que presentamos al inicio, la Política Exterior no es algo distinto de la Política Interna, es simplemente la extensión de esta fuera de las fronteras nacionales.

Según las teorías realista y neorrealistas, los Estados actúan guiados por el interés nacional, y éste no es más que la conquista, el mantenimiento y la expansión del poder para asegurar la supervivencia de la comunidad, lo cual externamente se expresa en la defensa de la soberanía y en el fortalecimiento de la posición del Estado en la arena internacional.

Toda la Política Exterior se asienta sobre un “two level game” (juego de doble nivel) en el que los actos y las decisiones del exterior deben de servir para promover la agenda interna y viceversa. Los políticos que entienden esto son capaces de fortalecer su posición y las de sus aliados, los que no lo hacen corren el riesgo de ser arrastrados por los acontecimientos y perder el equilibrio en ambos ámbitos.

Tanto López Obrador como Daniel Noboa no son políticos comunes, cada uno con sus filias y sus fobias han demostrado que si algo conocen es el juego del poder. Mucho se ha criticado a López Obrador de tener una supuesta “falta de política exterior”, lo cual es sumamente peligroso, pues no hay nada peor que infravalorar a tu enemigo, si no pregúntenle a los rusos sobre Ucrania.

Igualmente a Noboa se le ha tachado de muchas cosas a raíz de su decisión sobre la embajada mexicana, las cuales en pocas palabras se reducen a una supuesta “falta de previsión” y por lo tanto de “inexperiencia política”, y si bien su popularidad ha bajado sigue siendo una de las más altas de la región, y el resultado de su referéndum del pasado 21 de abril lo demuestra.

Si analizamos el actuar de Andrés Manuel podemos aventurar el siguiente razonamiento: El objetivo de AMLO en el ámbito internacional es regresar a la segunda mitad del siglo XX en la que México era la cabeza de América Latina frente a Estados Unidos: un país no alineado ni con Estados Unidos ni con la URSS, que sin embargo obtenía beneficios de ambos; un segundo objetivo es el ubicarse como líder de los grupos de izquierda de la región y obtener apoyo al Grupo de Puebla y demás facciones afines en lo que queda de su gobierna y, más importante, en las próximas elecciones en las que se jugará su control del país.

Atendiendo a estos dos objetivos podemos entender las decisiones de AMLO respecto de Estados Unidos y el resto de Hispanoamérica, un juego de presiones y distensiones con el objeto de mostrarse como un líder fuerte ante sus seguidores y arrancar beneficios a países como España o Estados Unidos con los que se encuentran en un plano de percibida igualdad o de real inferioridad.

Por otro lado, AMLO no duda mostrarse intransigente y entrometido con los países cuyas relaciones considera superfluas o francamente inútiles, presionando en ese caso por razones ideológicas para mostrar al resto de la izquierda regional que es el único líder dispuesto a defender a sus correligionarios frente a todas las tempestades que se han desatado (con justa causa) en su contra, convirtiéndose en un auténtico “martillo de derechas” contra todos los líderes que han desplazado a sus compinches.

Las intromisiones de AMLO en la política ecuatoriana no fueron más que un maravilloso ejercicio de cálculo político: por un lado presentaba al público mexicano una visión ideologizada de la política ecuatoriana, preparando a la población para despreciar a Noboa; por otro lado mostraba a sus aliados de izquierda en Ecuador que su apoyo era real y que no temía las convenciones diplomáticas ni los buenos modos, el asilo a Jorge Glas demostraba, cómo en ocasiones pasadas, que el presidente puede utilizar al Estado mexicano para proteger a sus compañeros.

Seguramente el presidente mexicano no esperaba que Noboa respondiera tomando la embajada, la expulsión de la embajadora o el esgrima propagandístico hubiera sido suficiente para lograr sus objetivos, pero el resultado no pudo haber sido mejor.

La toma de la embajada convirtió a México en una víctima, el apoyo internacional no podía faltar, pues la inmunidad diplomática es la base de las relaciones internacionales desde hace cientos de años, así mismo en el ámbito interno, marcado por la polarización política y en pleno periodo electoral, el presidente lograba que todos los grupos, incluidos sus más fervientes detractores, se tuvieran que cristalizar a su alrededor, con gusto o a regañadientes, en defensa de la soberanía y reconociéndolo como representante del Estado.

Ahora bien, Noboa por su parte no fue tan obtuso como su puede pensar, ante los ataques del presidente mexicano se le presentaba una serie de opciones: aguantar e ignorar los ataques, responder con propaganda o llevar a cabo un acto más fuerte, ya había expulsado a la embajadora mexicana, pero todavía le quedaban algunas cartas diplomáticas en la mesa para mostrar su descontento.

De estas opciones la primera quedaba descartada, Noboa se ha presentado como un líder sin miedo y dispuesto a enfrentarse a todo, dejar pasar las afrentas mexicanas no casaría con su narrativa, además uno de los elementos de su lucha contra las pandillas es la presencia de cárteles mexicanos en territorio ecuatoriano y su impacto corruptor en la nación sudamericana, la población por lo tanto ya tiene una cierta imagen negativa sobre la política mexicana y sus representantes.

En este momento entra la denominada “racionalidad preferencial”, según la cual las decisiones políticas se toman no por un cálculo de costo-beneficios sino atendiendo a las filias y fobias de la población, un actor guiado por la racionalidad preferencial buscará que sus decisiones gusten y reúnan a la población en su apoyo, aunque el resultado objetivamente sea peor para el Estado (un excelente ejemplo es el de Abdel Nasser y sus decisiones que provocaron la “Guerra de los seis días” de 1967).

Podemos argumentar entonces que ante la disyuntiva Daniel Noboa prefirió tomar una decisión que según sus cálculos sería apreciada por sus ciudadanos y que reafirmaría su postura como el líder duro y enérgico que Ecuador necesita. Aunque en el ámbito internacional la decisión fue duramente criticada las sanciones reales han sido mínimas, solamente Nicaragua rompió relaciones con Ecuador, y en el ámbito interno los resultados del referéndum demuestran que la población ecuatoriana desea un presidente fuerte como el que Noboa pretende ser.

Así pues, la política exterior no es más que la continuación de la política interna, y el que no quiera comprenderlo solo demuestra su desconocimiento de la materia.

Noboa y Andrés Manuel son peligrosos no sólo por sus ideas políticas, por su centralización del poder o por la erosión de la democracia en sus países, sino porque son políticos al más puro estilo maquiavélico, príncipes que saben cómo utilizar las herramientas que tienen a su alcance para consolidarse, sin importarles en absoluto las convenciones o las normas, las cuales solo existen para ser utilizadas contras sus adversarios o como armas arrojadizas en la propaganda política.

No estoy recomendando que nos acerquemos con cinismo a la esfera política, como hacen los populistas de uno u otro signo, sino que seamos conscientes de las reglas del juego en el que nos encontramos inmersos y que busquemos la forma de utilizarlas para lograr el verdadero objeto de la política, que no es el interés nacional de la modernidad de signo anticristiano, sino el Bien Común. Mientras no seamos capaces de entender esto no seremos capaces de revertir el desorden global en el que nos encontramos, ni seremos capaces de enfrentar a aquellos que utilizan la política en su propio beneficio y el de sus agendas.

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