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Casi al inicio de este siglo se formó el bloque BRIC (Brasil, Rusia, India, China). Al poco tiempo de que se formó más de un observador nos cuestionamos si ese bloque es el lugar adecuado para una economía media en crecimiento como lo es China. Esa pregunta venía al caso porque la economía de China, comparada con Brasil y Rusia, resultaba desproporcionada.

El crecimiento acelarado de China, la segunda economía del mundo, era tal que se le ha considerado como la nación capaz de retar, y posiblemente vencer, a los Estados Unidos en la lucha por la hegemonía mundial.

Tiempo después se incorporó Sudáfrica y el bloque cambió a BRICS. Sudáfrica aportó su economía y una S al nombre.

Y, a partir del 1 de enero de 2024, se incorporarán Arabia Saudita, Argentina, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán, lo que representará el 37% del PIB y el 46% de la población mundial. Entre los elementos de convergencia de estas naciones, se encuentra el deseo de sustituir el patrón dólar como el eje del comercio mundial, por diversas monedas, lo que, de lograrse en unos años más, dañaría el control de la economia mundial que tiene Estados Unidos.

Pero no todo es tan claro. Algunos integrantes de este bloque ampliado vienen teniendo problemas que vale la pena darles seguimiento.

Con el correr del tiempo han habido cambios como el hecho de que el extraordinario crecimiento de China se ha venido ralentizado a partir de la pandemia, y la tercera reelección de Xi Jinping como gobernante de China. Ahora su economía crece al ritmo del 5% y tiende a reducirse más, derivado de problemas económicos internos, el decaimiento del ánimo social y una reducción poblacional que afecta la productividad. Además, Xi ha impuesto la disciplina marxista a los empresarios que seguramente ha afectado -como dijimos- el ánimo social, dando término a la apertura de Deng Xiao Pin.

La reducción de la tasa de crecimiento ha permitido que sea India la nación con la mayor población del planeta, y que podamos calificarla como la “mayor democracia” entre las naciones.

Por su parte, La Federación de Rusia inició en 2022 una injusta invasión a Ucrania, lo que provocó críticas y desaprobación de la comunidad internacional solapada solamente por países con algunos compromisos. Los países occidentales acordaron sanciones económicas a la Federación, particularmente no comprar petróleo y otros productos rusos. Sin embargo, China e India han seguido adquiriendo el oro negro de Rusia a precios preferenciales. Sirvió de algo BRICS para sostener al agresor.

Aunque ambas naciones han aprovechado la oportunidad de comprar petróleo barato, vale la pena observar su actitud diferenciada hacia Occidente. Mientras China es retadora con USA en lo económico, India más bien mantiene una actitud de cooperación hacia los países occidentales, con USA a la cabeza como nación hegemónica.

La integración de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Irán, Egipto y Etiopía pueden aportar un nuevo dinamismo económico, poblacional y de mercado a este bloque.

Si bien puede verse con normalidad el surjimiento de nuevos bloques económicos entre la sociedad de naciones que generen nuevas inercias y dinámias comerciales, vale la pena evaluar su cohesión como el tipo de relación que tendrán frente a otros bloques.

Un elemento crucial será la creación de nuevo Banco BRICS de Desarrollo, que rompería con el control del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Otro elemento es la creación de una moneda común para el intercambio comercial. Pero quizás lo más relevante es saber a qué intereses servirá este bloque.

Hasta ahora, ha servido a las aspiraciones hegemónicas de China, cada vez más lejanas de occidente; y a proteger a Rusia en el alevoso ataque a Ucrania.

Veremos hasta donde llegan.

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