Monroe pretendía apoyar la independencia de América frente a la presencia europea, pero con el tiempo ha servido para justificar el intervencionismo estadounidense y su expansión en la región.
Con el paso del tiempo la frase se interpretó como una justificación del dominio de Washington sobre Latinoamérica y el Caribe, a menudo asociada con sanciones, presiones y, en algunos casos, intervención directa.
Simón Bolívar, en 1826, ya vislumbraba el potencial imperialista de esta visión al intentar organizar un Congreso Panamericano sin la tutela exclusiva de Estados Unidos.
Ha sido revivida y utilizada en contextos recientes para reafirmar la política exterior estadounidense, incluyendo posturas firmes frente a otros países de la región.
Bautizada como la “Doctrina Donroe”, una fusión de Donald y Monroe esta acepción presenta la postura de Donald Trump enfocándose en el control total de EE. UU. sobre el hemisferio occidental para contrarrestar a China, combatir la migración y el narcotráfico.
Polémica en el Super Bowl
Bad Bunny fue el primer artista latino en presentarse como protagónico durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, en uno de los escenarios más vistos del mundo para lanzar su mensaje, lo que provocó críticas públicas de Donald Trump.
Recorriendo diferentes géneros musicales, su presentación se desarrolló principalmente en español, además contó con la participación de invitados especiales como Lady Gaga y Ricky Martin, así como de cameos desde “la casita”: Pedro Pascal, Karol G, Cardi B, Jessica Alba y Young Miko.
Uno de los momentos centrales del espectáculo ocurrió cuando el artista amplió el significado de la frase “God Bless America”, al mencionar a todos los países de América.
En paralelo, las pantallas proyectaron banderas del continente mientras él protegía un balón con la leyenda “Together we are America”. Al fondo del escenario apareció el mensaje: “La única cosa más poderosa que el odio es el amor”.
¿Qué le molestó a Donald Trump?
“El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, escribió Donald Trump en redes sociales.
El mandatario también cuestionó el uso del idioma español y el contenido del baile, al considerar que el show fue visto por menores de edad en todo el mundo.
“Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo (…) El baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo”: Donald Trump.
¿Qué fue lo que impactó a la audiencia?
En primer lugar, porque trascendió del espectáculo musical para convertirse en una declaración política y cultural sobre la identidad latina, la resiliencia y la unidad, con una actuación totalmente en español lo que resonó fuertemente en la audiencia de habla española, dejando un fuerte mensaje de la aportación cultural de los migrantes latinos, el orgullo racial y algunos símbolos de resistencia. En general, fue un gesto político y cultural.
La narrativa conectó con la audiencia al mostrar la vida latina auténtica, mensajes de amor y crítica social. Para algunos críticos la manera de abordar políticamente el mensaje lo consideraron como “una bofetada política” lo que provocó reacciones intensas y convirtiéndose en un tema de debate en las redes sociales.
Se reportó que Bad Bunny rompió el récord con 135.4 millones de espectadores. Fuentes como NBC, Instagram y Univisión reportaron un récord de más de 135 millones de espectadores. Otras mediciones -ESPN México- situaron la audiencia en 128.2 millones, ubicándola por debajo de Kendrick Lamar (2025) y Michael Jackson (1993). Según Nielsen, el show del puertorriqueño fue el cuarto más visto en la historia de los espectáculos.
Independientemente de la audiencia televisiva, su espectáculo rompió récords en redes sociales, con 4 mil millones de reproducciones en las primeras 24 horas.
En resumen: la narrativa impactó porque fue un espectáculo con memoria y propósito, donde la música sirvió para visibilizar a una comunidad, redefiniendo el papel de los artistas latinos en el mercado global.
Donald Trump propuso cambiar el nombre del Golfo de México a «Golfo de América», reafirmó su interés en adquirir Groenlandia y sugirió que Canadá debería ser un estado de EE. UU.
Bad Bunny se ha consolidado como una de las voces culturales más influyentes para la comunidad latina, utilizando su plataforma para desafiar el discurso antiinmigrante de Donald Trump y afirmar la identidad hispana, especialmente tras su actuación en el medio tiempo del Super Bowl 2026.
Aunque no es un político tradicional, su enfoque en la resistencia cultural y su alto perfil lo han convertido en una figura de referencia frente al contexto político actual de Estados Unidos.
¿No habrá otras voces que defiendan a los latinos y destaquen los valores de la gran nación hispanoamericana?
Cita este artículo
Brito, L., (2026, abril 11). Bad Bunny en la era del «America First”. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/bad-bunny-en-la-era-del-america-first/
Enlace a edición mensual





