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Afganistán, una vez más

por | Internacional

 

S

í, Afganistán nuevamente en los noticieros, ¡cuántas consecuencias! Sabrá Dios que más haya sucedido para cuando estos RENGLONES se publiquen. Hoy está gobernado “de facto” por el Emirato Islámico de Afganistán después de la salida de las tropas norteamericanas y de sus aliados.

Podemos iniciarlos por sentir compasión y dolernos del sufrimiento de miles de seres humanos, mayoritariamente mujeres que los recientes sucesos provocan.

Las escenas de los noticieros son conmovedoras. Adelante podremos decir algo más de las consecuencias geopolíticas de la misma tragedia y cerrar con un poco de reflexiones sobre esto.

Indiscutiblemente nos horrorizan las reglas a las que la población va a ser sujetada duramente con la Shaira, mutilar a ladrones, muertes por lapidación, ejecuciones públicas, con más insistencia se señala con mirada occidental el trato a las mujeres, la obligatoriedad de cubrirse, burka, prohibiciones de estudio, limitaciones sociales, un verdadero secuestro por parte de los varones de su propia familia.

Por cierto, el respeto a la dignidad de la mujer, su igualdad con el hombre no es un invento o logro de la Ilustración, o de la cultura occidental, esa “igual dignidad” está declarada hace milenios en la Torá, en el Génesis de la Biblia Cristiana. Con una ingeniosa parábola nos enseña que la mujer fue modelada en la costilla del primer hombre.

De la costilla, es decir de su costado, no tomó el Creador de su cabeza o de sus piernas, no, ni superior ni inferior, de su costado, es comparte con el hombre, la compañera necesaria. Además, ya no tomó barro, usó la carne del hombre. Tienen un solo origen e igual dignidad.

Así quedó expresada que la mujer es igual en valor al hombre. Después vino la historia y la condición humana que mismo lo entendió como lo abandonó.

Las raíces profundas de la cultura son las convicciones religiosas, la posición en que se coloca a las mujeres y los hombres en Afganistán y otros países islámicos está sustentada por su religión.

El otro foco de nuestro interés son las consecuencias geopolíticas. Ya hemos señalado en otros RENGLONES la pugna por la hegemonía mundial que hoy sostienen China y Estados Unidos, así mismo el oportunismo de Putin, quien como “señorón venido a menos” no pierde estilo ni oportunidad de hacerse presente en la mesa cuando es evidente el festín. Ambos están ofreciendo soporte a los talibanes triunfantes para anotarse puntos geopolíticos a su favor, mientras Biden justifica con declaraciones lo que no deja de ser una salida sin haber conseguido el objetivo.

Afganistán no es una isla, es más ni siquiera tiene salida al mar, pero para bien o para mal tiene frontera hoy con Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán antiguos miembros de la URSS, la Rusia comunista. Tuvo frontera con la más importante colonia británica, la India. Hoy por la fractura la frontera es con Pakistán. Frontera con Irán y hasta en una pequeña franja con China.

Coloquialmente se ha dicho “dormir junto al elefante”. Geopolíticamente hablando es un país “pivote” desde hace cientos de años, por ahí pasaba la ruta de la seda.

Esta situación de pivote bajo ciertas condiciones internas podría ser un beneficio. Suiza duerme junto a tres elefantes, Alemania, Francia e Italia, pero sabe hacerlo. Afganistán a causa de su inestabilidad interna lo sufre como un grave inconveniente.

Por eso sin remontarnos demasiado en la historia basta con recordar que cuando fue frontera con la URSS, entonces la retadora por la hegemonía, ésta la invadió y se convirtió en campo para prueba de fuerza de los rivales. En esa circunstancia Estados Unidos apoyó y armó a los talibanes para repeler la invasión soviética. De esa capacitación nació Al- Qaeda, quien adelante derrengaría a su patrocinador.

Durante su periodo de hegemonía Estados Unidos ha sufrido una curiosa crítica por los estudiosos de Historia y Geopolítica. Se le ha llamado un imperio irresponsable, lo comparan con Inglaterra o España, quienes sin tapujos gobernaron de manera imperial.

Quieren decir que ha ejercido la hegemonía con la prédica de su doctrina: “democracia liberal”, o “democracia occidental” pero no se ha ocupado de verdaderamente hacer el trabajo de penetrar en la cultura de aquellos lugares a los que va a “llevar paz” con las armas, para que a su retirada haya en verdad una sociedad democrática.

Si la retirada de Afganistán es un fracaso más en estos últimos años de USA, es solamente otra muestra de que la búsqueda de la paz no se logrará si no se trabaja por una cultura en la que la dignidad del hombre sea el foco fundamental y se ubique con toda claridad ¿cuál es la fuente de esa dignidad?

Si, efectivamente, el problema es mucho más profundo, sobrepasa a lo humano, a lo físico, la dignidad tiene raíces metafísicas, supera con mucho los límites que la ya fracasada Modernidad quiere imponernos.

 

 

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