I. Punto de partida
En el siglo XXI, el desarrollo de la tecnología ha transformado la manera en que los jóvenes estudian, se comunican y enfrentan los procesos de evaluación. Sin embargo, estas nuevas herramientas también plantean importantes dilemas éticos. El escándalo ocurrido durante el examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2026 constituye un ejemplo de esta problemática: después de que la prueba se aplicara completamente en línea, la institución detectó resultados inusualmente altos y posibles irregularidades relacionadas con el uso de inteligencia artificial, dispositivos electrónicos, suplantación de identidad y venta de respuestas.
Más allá de determinar quiénes participaron en el presunto fraude, esta situación invita a reflexionar sobre la ética de los jóvenes en la sociedad contemporánea.
II. Mas allá de un problema tecnológico, un problema ético
La deshonestidad académica siempre ha existido, la utilización de la inteligencia artificial simplemente es la última actualización de esta. El uso de ‘acordeones’, la copia de exámenes, la suplantación de la identidad, el plagio de trabajos y la utilización de páginas de intercambio y la venta de tareas siempre ha existido.
Citados por Guerrero, Porales y Heredia-Escorza (2020, p.4); Lang (2013), de la Universidad de Harvard, publicó una investigación donde señala que el 66% de los estudiantes ha incurrido en algún tipo de falta de honestidad académica al menos una vez durante su educación universitaria; en el caso mexicano la Universidad de Monterrey en su Encuesta de Integridad Académica de 2018 reportó que el 84% de sus estudiantes han presenciado una acción deshonesta durante sus estudios; porcentajes que son similares en Colombia, Reino Unido, Ucrania y China.
En su curso de “Integridad Académica” la Universidad del Valle de México (2026) describe que gran parte de la situación de falta integridad académica de parte de los estudiantes de licenciatura se debe a que no tienen una madurez ética, para los jóvenes es más importante conservar la beca que no plagiar o usar la inteligencia artificial para que realice toda su actividad.
En la experiencia profesional y en comentarios con otros profesores universitarios, se puede confirmar esta situación; no por nada para el estudiante ‘el fin justifica los medios’ cuando se trata de su vida académica. Hay que ver los mensajes de redes sociales en el caso del examen de ingreso a la UNAM, donde se personas aseguraban que no se arrepentían de haber hecho trampa, mientras que otros minimizaban la situación por tratarse de ‘un trámite’.
III. Estudiantes poco éticos, ¿profesionistas poco éticos?
En su estudio, Guerrero, Porales y Heredia-Escorza (2020) observan que, de una encuesta a 1,203 estudiantes universitarios, los estudiantes que admitieron haber cometido actos deshonestos en el ámbito académico también reportaron conductas poco éticas en su vida diaria y laboral.
Si esto lo cruzamos con que estudiantes minimizaban la trampa en el examen de ingreso a la UNAM por tratarse de un trámite, podemos trasladar esto a que en su vida personal también realizan una acción no ética, ya que sabemos que los trámites son diarios.
Desafortunadamente, después de observar esta situación, podemos llegar a la conclusión de que, si no se tiene una integridad académica, tampoco se tendrá una ética profesional, teniendo como resultado la generación de corrupción, recordando que el origen de la corrupción se da en esos pequeños ‘trámites’ que tienden a resolver de forma deshonesta.
En el ámbito Latinoamericano esto es terrible, ya que no solo no se puede romper el ciclo vicioso que atraviesan los países de la región en el tema de corrupción, sino que los egresados universitarios que no logren generar esa madurez ética necesaria para afrontar el mundo laboral, terminarán siendo parte del mismo, con sus consecuencias no únicamente para su vida personal, sino para el bien común.
IV. Conclusión
La honestidad, la responsabilidad, la justicia y el respeto por el esfuerzo de los demás siguen siendo valores fundamentales, incluso en entornos digitales donde las oportunidades de hacer trampa pueden parecer más accesibles y difíciles de detectar.
Por ello, analizar cómo gran parte de la juventud no ha desarrollado una estructura moral y ética con la madurez adecuada no es suficiente. Es una gran responsabilidad para los padres de familia y educadores dar acompañamiento y orientación con el objetivo de ubicar su conducta académica y social.
Si bien, ante las nuevas tecnologías “tanto entre los padres como entre los profesores, y en general entre los educadores, es fuerte la tentación de renunciar; más aún, existe incluso el riesgo de no comprender ni siquiera cuál es su papel, o mejor, la misión que se les ha confiado (…) se hace difícil transmitir de una generación a otra algo válido y cierto, reglas de comportamiento, objetivos creíbles en torno a los cuales construir la propia vida” (Benedicto XVI, 2008).
En cambio, “hoy aumenta la exigencia de una educación que sea verdaderamente tal” en el entendido que “todo verdadero educador (es decir, tanto padres de familia como profesores) sabe que para educar debe dar algo de sí mismo y que solamente así puede ayudar a sus alumnos a superar los egoísmos y capacitarlos para un amor auténtico” (Ídem) que les permita madurar esa ética para decidir en favor del bien común sobre el individual.
Referencias:
BENEDICTO XVI. (2008). Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación [Carta]. https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/letters/2008/documents/hf_ben-xvi_let_20080121_educazione.html
GUERRERO-DIB, J. G., PORTALES, L., & HEREDIA-ESCORZA, Y. (2020). Impact of academic integrity on workplace ethical behaviour. International Journal for Educational Integrity. https://doi.org/10.1007/s40979-020-0051-3
UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MÉXICO. (Mayo de 2026). Curso Integridad Académica para la práctica docente.
Cita este artículo
Huerta Juárez, G., (2026, octubre 20). Estudiantes poco éticos, ¿profesionistas éticos? Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/estudiantes-poco-eticos-profesionistas-eticos/
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