La reconquista del esplendor de Hispanoamérica. Parte IV

Alejandro Wiechers Rivero

La reconquista del esplendor de Hispanoamérica. Parte IV
En los últimos tres capítulos hemos esbozado el proyecto de cómo recuperar la grandeza de Hispanoamérica a la luz del Acontecimiento Guadalupano, siguiendo una metodología capaz y competente para el planteamiento del problema y su solución, metodología utilizada en espacios serios de estudios doctorales, sociales, tecnológicos y científicos.

En esta entrega ponemos todo el panorama completo, integrando los hallazgos anteriores con las averiguaciones que completan nuestro proyecto. Presentamos una propuesta de solución para llegar a la situación deseada con la sugerencia de algunas estrategias para lograrlo.

El origen de nuestra Grandeza

Los verdaderos responsables de la grandeza de México y de Hispanoamérica durante los primeros 300 años de nuestra historia, fueron los hombres que cumplieron con el Plan de Dios y buscaron utilizar sus potencias y facultades para conocer la Verdad, hacer el Bien, y amar a Dios por encima de todas las cosas, y amar al prójimo como Dios nos ama.

La estrategia –o sea, cómo lo hicieron posible-, se basó en cuatro actores que colaboraron de una manera admirable, adelantándose siglos a los conocimientos distintivos de su tiempo:

El Estado Católico de España, impulsor del Orden Social Cristiano, con un gobierno que tenía a la persona humana al centro de su administración, -en la Hispanoamérica gobernada por España nunca hubo esclavitud, sino que, por el contrario, se declararon a los nativos como “súbditos de la Corona”, con iguales derechos que los españoles, y con plena libertad-. 

Este gobierno buscaba el Bien Común a través de la vivencia de cuatro valores fundamentales: Libertad, Justicia, Verdad y Caridad. Los descubridores, conquistadores, civilizadores y evangelizadores de México e Hispanoamérica fueron un grupo de osados católicos, hombres de palabra, de una sola pieza, con grandes valores y virtudes humanas y cristianas, que se atrevieron a desafiar al mundo conocido con una visión trascendente de “ganar tierras para España y almas para Dios”. La llamada “Conquista” de Tenochtitlán por parte del Estado Católico de España, en realidad fue la “Liberación” de los nativos del poder inicuo de los malos dirigentes Aztecas que, abusando de su poder político y militar, cometieron cientos de miles de asesinatos con rituales antropofágicos: los sacrificios humanos.

El trabajo incasable de la Iglesia Católica, que llegó América acompañando al Estado Católico Español para evangelizar a donde fueren. Los 12 primeros frailes franciscanos que llegaron a México el 13 de mayo de 1524, fueron solicitados por el mismo Hernán Cortés, quien pidió al Rey enviar a las almas más santas para la Evangelización de estas extensas tierras. Apenas 40 años después del descubrimiento, se habían fundado diócesis en casi todo el territorio Hispanoamericano. Su labor no se limitó a la tarea de la evangelización, sino también a la instauración de una civilización acorde con el Plan de Dios, a través de la educación, la capacitación y el impulso de artes y oficios, la promoción de expresiones culturales, tales como música, el teatro, las artes, la edificación de iglesias, catedrales, hospitales, hospicios, asilos, orfanatos, y escuelas para todas las clases sociales.

La población originaria de Hispanoamérica estaba compuesta por nativos de diversos lugares, razas, etnias, religiones, lenguas, dialectos, culturas, usos y costumbres, cuyas almas habían sido preparadas y formadas cuidadosamente por el Espíritu Santo desde siglos atrás, en múltiples valores y virtudes, convirtiéndolas en “tierra fértil”, capaces de recibir la Buena Nueva y el Bautismo, cuando así lo dispusiera la Divina Providencia.

La presencia personal de la Santísima Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, cerrito que está a tiro de piedra de la Ciudad de México, en el año 1531, apenas 10 años después de la “Liberación” de los nativos de la opresión de la crueldad antropofágica de la clase dominante del pueblo Azteca. Este hecho, -el Acontecimiento Guadalupano-, fue profundamente entendido no solo por los católicos españoles, sino principalmente por los nativos, quienes comprendieron que el “mismísimo Dios por quien se vive” los había visitado, y que lo había traído personalmente nada menos que su propia Madre, todavía pequeñito, bien cuidadito, en su Divino Vientre. Este detalle delicadísimo de la Madre de Dios para el pueblo Hispanoamericano fue el disparador de la conversión en masa de los nativos, pidiendo el bautismo con tal ímpetu, que en menos de cinco años se habían convertido nueve millones de naturales.

La decadencia social y moral 

Esta época de esplendor de Hispanoamérica fue seguida por 200 años de “independencia”, periodo plagado de luces y sombras, con grandes avances en diversos campos, pero con una progresiva decadencia social y moral al grado de que hoy en día México es percibido por el mundo como un lugar donde predomina el crimen organizado, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, los secuestros, las extorsiones, en donde están los capos del narcotráfico más poderosos del mundo en alianza con el gobierno.

Las causas del deterioro

En el estudio de las causas del deterioro de México y del Orden Social Cristiano, encontramos que:

El verdadero mal es el pecado, pero la persona que lo realiza es culpable por cometerlo, por profanar su libertad al decidir hacer el mal.

Los verdaderos responsables del deterioro moral y social de México, de Hispanoamérica y del mundo, son las personas que cometen pecados graves, con los que quebrantan el Plan de Dios, se hacen un agravio a ellos mismos, al prójimo, a la creación, y atentan contra su verdadero bien, tanto en lo particular –su salvación eterna-, como en lo social –la Paz y el Bien Común-.

El problema de la decadencia social y moral de México y de Hispanoamérica es fundamentalmente de índole espiritual. El ser humano, al alejarse del Amor a Dios y del amor al prójimo, comete y acumula un sinnúmero de pecados mortales, muchos de ellos gravísimos, con los que ofende a Dios y a sus prójimos.

I. Otro factor determinante en el deterioro moral y social es la “masificación de la sociedad”, fenómeno que se da cuando el ser humano deja de pensar por sí mismo, para dejar que grupos con poder que los representan piensen por ellos: 

Millones de personas de “buena voluntad” apoyan el aborto y la ideología de género porque son fans de algún artista famoso que profesa esa ideología.

Otro ejemplo lo tenemos en la confianza que muchas personas de “buena voluntad” depositan en un partido político al que apoyan incondicionalmente, sin importar que se haya corrompido con tal de ganar las elecciones, y, en lugar de defender los valores humanos, la moral cristiana, el Bien Común, votan por aberraciones contra el ser humano y su dignidad.

II. La acción del Maligno:

El acelerado deterioro moral y social de la humanidad en los últimos siglos ha sido planeado, dirigido e impulsado por el Maligno con la intención de destruir la obra de Dios, “la buena cosecha”, -acción explicada magistralmente en la Parábola de la Cizaña-. [1]

Para lograr su cometido, el Maligno usa a sus esbirros favoritos: las sociedades secretas de la masonería, el socialismo y el comunismo, quienes han seguido su táctica favorita: apoderarse de posiciones clave en los gobiernos para dirigir desde allí atinados ataques para la destrucción del Orden Social Cristiano, el exterminio de la Iglesia Católica a través de persecuciones de todo tipo, y para la corrupción del alma de las personas, a través de la difusión del “error” en contraposición de la “Verdad”, del “mal” –en contraposición del Bien-, y del “odio”  -en contraposición del Amor-.

Para llevar a cabo sus planes, se diseñaron tres estrategias fundamentales: a) Pervertir la misión del Estado; b) Exterminar a la Iglesia Católica; c) Corromper al ser humano para transformarlo de “buen trigo” en “semilla venenosa o cizaña”, de “tierra fértil” en “tierra estéril”, incapaz de dar frutos buenos.

Otra estrategia que les ha dado cuantiosos resultados para beneficiar a los intereses de Inglaterra y de Estados Unidos, fue la invención de la Leyenda Negra [2], al hacernos creer que los Hispanoamericanos somos inferiores, y que la Iglesia Católica se alió con los españoles para matar a los naturales, quitarles sus tierras y convertirlos en esclavos a su servicio. 

Esta invención provocó un gravísimo deterioro en la política gubernamental y cultural de México y de los países Hispanoamericanos para tratar de acabar con la verdad histórica acerca de nuestra grandeza y origen, para dividir y debilitar al pueblo Hispanoamericano, para destruir nuestra cultura y el Orden Social Cristiano.

La solución

La solución definitiva y categórica para restablecer la grandeza de México y de Hispanoamérica, -para restablecer la grandeza del ser humano-, es la conversión del hombre a Dios. Pero debe tratarse de una verdadera conversión, que implica un doble movimiento: dejar definitivamente el pecado, y volverse a Dios.

La conversión del hombre a Dios

La conversión del hombre a Dios es el acto humano que tiene el mayor impacto en la consecución del Bien Común y de la paz para toda la sociedad.

La conversión no es un impulso sentimental ni emocional; es un acto profundamente espiritual que proviene de dentro del hombre para transformarlo –cuerpo, alma y espíritu-, en un hombre nuevo, en uno que nace de lo alto, uno que ha dejado el pecado para revestirse de gracia [3]. Este hombre nuevo reconoce el mal que ha hecho, pide perdón a Dios y al prójimo lastimado, repara en la medida de lo posible las consecuencias del mal que ha cometido, y tiene el firme propósito de enmendarse para evitar cometer el mal en el futuro.

Una verdadera conversión debe tener dos diligencias: por un lado, el convertido debe alejarse de todos los peligros que lo que lo lleven al pecado, como las malas amistades, las conversaciones y ambientes perversos o sensuales. Por otro lado, el converso debe usar su tiempo y energía en conocer, amar y servir a Dios por encima de todo, y amar al prójimo como Dios nos ama, empezando por su familia. Su vida debe ser de estudio –el Catecismo de la Iglesia Católica, la Doctrina Social de la Iglesia-, de oración –la Santa Misa, el Santo Rosario-, y de acción: de obras de misericordia para aliviar el dolor humano; y de obras sociales, cívicas y políticas para buscar el Bien Común en su comunidad.

Nuestra Madre del Cielo nos revela cuál es la única solución

Bajo la Advocación de la Virgen de Fátima se aparece en 1917 a tres niños, humildes pastorcitos, para advertirnos de los grandes males que vienen a la humanidad por los múltiples pecados con los que ofendemos a su Hijo Jesús [4]. Ella nos indica que el origen de tantos pecados y de tantos males es de naturaleza espiritual y que solo Ella, su Inmaculado Corazón, puede derrotar al maligno e interceder ante Dios por los hombres para su conversión. Y nos revela el remedio, lo que nos toca hacer a nosotros: el arrepentimiento, la conversión, la penitencia, y el rezo del Santo Rosario.

La oración de intercesión

Para alcanzar la conversión de miles de personas que viven inmersos en el lodazal de múltiples pecados mortales -tanto personales como sociales-, es indispensable que los “buenos” tengan una vida verdaderamente cristiana, valiente, congruente, coherente de fe, moral y buenas costumbres, de profunda oración, ayuno, limosna, y sacrificio, ofreciendo todo por la conversión de los pecadores, ya que “lo que es imposible para el hombre es posible para Dios” [5].

La situación deseada: la Civilización del Amor

Lo que pareciera un sueño utópico para la humanidad es una realidad posible, descrita de manera admirable en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) [6, 7]: la Civilización del Amor.

La Civilización del Amor es un ambiente y un lugar en donde:

  • Todo gire alrededor del bien personal y social del hombre con su infinita dignidad, sin importar origen, raza, nacionalidad, cultura, creencias religiosas, posición económica, educación, edad o estado de salud.
  • La paz sea una realidad, no como la da el mundo, sino la paz interior que proviene de un corazón limpio, convertido al amor a Dios y al amor al prójimo, respetuoso de los 10 mandamientos, -que son universales y atemporales, o sea, para todos los hombres de todos los tiempos-, acarreando inmensos bienes para la sociedad, entre ellos el principal: la paz social entendida como tranquilidad en el orden.
  • Los valores que se viven en la sociedad son los pilares del desarrollo y progreso de todos los hombres: Verdad, Justicia, Libertad y Caridad.
  • Los hombres participen activamente con su voz y su ejemplo en la vida social, cívica, pública, y política para el Bien Común.
  • Todos los hombres tengan acceso a un trabajo digno, y a poseer en propiedad privada los bienes de la creación necesarios para una vida digna, los cuales los hizo Dios para todos, para una distribución social justa y equitativa.
  • El desarrollo social y económico con justicia y equidad se logre con la colaboración de todos en la medida de sus posibilidades, bajo los principios de subsidiariedad y de solidaridad, con un afán de acercarse a las personas más vulnerables para apoyarlos para que puedan tener una vida digna y autosuficiente, que no dependa eternamente de la caridad de otros, sino del desarrollo de sus propias capacidades humanas, artesanales, profesionales, para tener un trabajo digno para su diario sustento.
  • La vida y la dignidad humana se defienda desde la concepción hasta la muerte natural, y en donde las personas menos favorecidas por su condición de salud, ignorancia, costumbres, víctimas de la enfermedad, de miseria, de su propios vicios o de la explotación de otros, cuenten con la intercesión activa y generosa de personas y asociaciones de buena voluntad que practiquen libremente las obras de misericordia corporales y espirituales con todos sus hermanos.
  • Exista un ambiente tal que le permita a todos los hombres alcanzar la perfección humana y social, así como su fin trascendente: el Cielo Eterno.

Las estrategias

Habrá que preguntarnos ahora si basta con el arrepentimiento, la conversión y el rezo del santo Rosario para restablecer el tejido social, el Orden Social Cristiano y la construcción de la Civilización del Amor.

Nuestra propuesta para restablecer todo en Cristo es recurrir al modelo original, aprovechado magistralmente por la Virgen de Guadalupe, conocido como el acontecimiento Guadalupano, con cuatro actores principales:

  1. Un Estado que busque el Bien Común, la paz y la Civilización del Amor con verdad, justicia, libertad y caridad colaborando estrechamente con la Iglesia Católica para el cuidado del ser humano y la consecución de la paz y el desarrollo social con justicia y equidad.
  2. La acción libre de la Iglesia Católica para predicar el evangelio en todas partes y a todas las gentes, colaborando estrechamente con el estado, cada quien en su campo de acción, para el Bien Común.
  3. La conversión sincera de todos los hombres a Dios, para volver a ser “tierra fértil” y que den fruto bueno y abundante en la sociedad.
  4. Pero sobre todo, volver los ojos, la esperanza y la confianza a la Virgen de Guadalupe que, al tiempo que escucha y cobija con su compasión y misericordia a los pobres pecadores, nos ofrece una vocación altísima, representada por la que le confirió a Juan Diego. Ella invita a los que la aman y la quieren ayudar “para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa.” [8]

Las luchas legítimas y el perdón [9]

El Papa Francisco nos ofrece una guía fundamental frente al opresor, al corrupto, al criminal:

“No se trata de proponer un perdón renunciando a los propios derechos ante un poderoso corrupto, ante un criminal, o ante alguien que degrada nuestra dignidad. Estamos llamados a amar a todos sin excepción, pero amar a un opresor no es consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle sentir que lo que hace es aceptable. Al contrario, amarlo bien es buscar de distintas manera que deje de oprimir, es quitarle ese poder que no sabe utilizar y que lo desfigura como ser humano. Perdonar no quiere decir permitir que siga pisoteando la propia dignidad y la de los demás, dejar que un criminal continúe haciendo daño. Quien sufre la injusticia tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia, precisamente porque debe preservar una dignidad que se le ha dado, una dignidad que Dios ama. Si un delincuente me ha hecho daño a mí o a un ser querido, nada me impide que exija justicia y que me preocupe para que esa persona no vuelva a dañarme, y que no haga el mismo daño a otros.”

La Doctrina Social de la Iglesia Católica

La guía por excelencia para realizar esta transformación humana, social, económica, cívica, y política de la sociedad esta compendiada en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) [7], que fue escrita para todos los hombres, no solo para los católicos.

La tarea es difícil pero no imposible

La tarea es ardua, difícil, tortuosa, y hasta peligrosa, pues las estrategias del maligno han impregnado con su peste a múltiples ambientes, logrando establecer un sinnúmero de empresas dedicadas a promover los pecados personales y los pecados sociales, entre ellos el crimen organizado, el narcotráfico, la pornografía, el secuestro, la maldad. Estas empresas se han adueñado del poder, del dinero, de la fuerza pública, de puestos de administración y gobierno de múltiples países, de las Constituciones Políticas y de las leyes para manipularlas a su antojo, de los medios de comunicación y redes sociales para desinformar y voltear a la sociedad.

La labor en México no va a ser miel sobre hojuelas, pues la estrategia del Comunismo Internacional, encarnada en Morena, tiene el afán de crear todas las condiciones legales, fiscales, de educación, de gobierno, de control de la fuerza pública, del ejército y de la comunicación, para instaurar un autoritarismo totalitario y así esclavizar a todo México. Ya disolvió los organismos intermedios que defendían a la población ante los abusos de poder, e hizo desaparecer los mecanismos de vigilancia al ejercicio del poder para ocultar sus perversísimas intenciones de aliarse con el crimen organizado y los más poderosos narcotraficantes, de manera que no haya forma de impedirlo. De seguir las cosas así, México será en 10 años un polvorín de violencia, miseria, hambre, ignorancia, enfermedad, desorden y destrucción del tejido social, sometido por la fuerza por un gobierno perverso todopoderoso.

Formar hombres íntegros

Las realidades sociales, cívicas y políticas actuales, al estar comprometidas por múltiples causas, requieren de la participación valiente y decidida de seres humanos hechos de una sola pieza, que vivan con arrojo su fe y promuevan la verdad frente al error, el bien frente al mal, y el mor frente al odio. Para ello será necesario ir desarrollando las estrategias necesarias para la formación de tales hombres íntegros y para colocarse en todas los ambientes sociales, cívicos y políticos de la sociedad, para transformar al Estado en uno que busque la Civilización del Amor, que permita la acción de la Iglesia, que colabore en la conversión de los hombres a Dios, promueva la verdadera historia de México y de Hispanoamérica, y que permita promover una intensa devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe de manera que llegue a todas partes su amor misericordioso y compasivo.

Es imposible impedir la acción de infiltración de las sectas secretas en los gobiernos, pero lo que sí es posible es impulsar la participación de los católicos en todos los ambientes sociales, cívicos, empresariales y políticos, para inundar de los valores del Evangelio a la sociedad.

La acción social-cívico-política de los cristianos

Es necesario que los católicos despierten de su letargo, indiferencia y egoísmo, para vivir de acuerdo con el mandato de Cristo: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto” [10]. Esto implica conocer nuestra fe, moral y buenas costumbres con las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica, y conocer la DSI para aplicarla con inteligencia y fortaleza.

Los católicos deben actuar con congruencia y coherencia para primero vivir de acuerdo con el Evangelio y para transformar después a todos sus ambientes sociales. Ser Luz del Mundo y Sal de la Tierra.

Hay suficientes cristianos en el mundo para que, con un fuerte liderazgo, inunden las curules de las cámaras de diputados y de senadores, para ocupar puestos de poder público en todas las instancias, en todos los niveles, en todos las ciudades, en todos los países. De esta manera, con cristianos valientes y congruentes con la Fe y Moral cristianas, incrustados en la acción política, se podrá superar en número a los miembros de las sectas secretas, y lograr así que funcione una verdadera democracia; para que sea posible emitir leyes y constituciones de acuerdo con el orden establecido por Dios, siguiendo los lineamientos de la DSI para lograr la paz, el Bien Común y el desarrollo económico y social con justicia y equidad.

Estos católicos podrán usar su influencia para librar a la Iglesia Católica de las persecuciones, para dejarla actuar con libertad en la predicación del evangelio, y para favorecer la colaboración con el Estado en favor de la persona humana.

Lo más importante de la acción de los cristianos en el mundo es que favorezcan las condiciones para que Dios sea amado por todos los hombres, por encima de todas las cosas, y para que el ser humano esté al centro de toda la actividad humana, que se respeten los Derechos Humanos, para que todos tengamos una vida digna, incluyendo a los más pobres, los más débiles, los excluidos por el mundo.

Estrategias intermedias

Hay algunas acciones importantes que se deben tomar para recuperar la grandeza de Hispanoamérica:

Justicia

  • Establecer un sistema de justicia fuerte y ciega para defender los Derechos Humanos y a nuestra casa común.
  • Utilizar la fuerza pública para combatir al crimen organizado y a todas las personas e instituciones cuyas acciones hagan el mal a las personas, especialmente a los más débiles.

Narrativa

  • Contar con una narrativa basada en la verdad, la justicia, la libertad y la caridad para que todos los líderes de opinión la propongan para unir a todos en la búsqueda del Bien Común.

Política

  • Sacudirse de la intromisión y dominio político, económico y cultural de USA y de Inglaterra.
  • Promulgar leyes justas y sabias, fundamentadas en el orden natural, el orden humano y el orden sobrenatural, para poner límites al egoísmo, la codicia, la mentira, la injusticia.
  • Evitar la configuración de un estado omnipotente y omnipresente que quiere resolver todo y someter a todos con nuevas esclavitudes. Crear las condiciones para privilegiar la iniciativa privada, la libre empresa, la libertad económica.

Educación

  • Fomentar el estudio serio de la DSI en todos los ambientes educativos, empresariales, y gubernamentales para que se puedan erigir los cimientos de la Civilización del Amor.
  • Promover una educación de calidad que dé a conocer la verdad, el bien, la moral cristiana, la belleza y el amor, de manera que los educandos puedan superar los “errores” y los “males” de las ideologías que destruyen al hombre y a la sociedad, tales como el relativismo, el nihilismo, el liberalismo, el aborto, la ideología de género, y el laicismo.
  • Dar a conocer la verdadera historia de los países de Hispanoamérica para desmentir la “Leyenda Negra” y para recuperar la conciencia de la grandeza que nos dio origen.

Colaboración Estado–Iglesia

  • Establecer las bases de una colaboración estrecha entre la Iglesia y el Estado, este último representado por los laicos inflamados de virtudes humanas y cristianas apostados en posiciones estratégicas políticas y de influencia social, para trabajar juntos por la paz, el bien común y el progreso con justicia y equidad social.

Defender los Derechos Humanos

  • Defender la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.
  • Defender los derechos de los padres de familia para educar a sus hijos.

Fortalecer la oferta de trabajo y la economía familiar

  • Promover una educación orientada al desarrollo de las capacidades humanas para el trabajo, para la formación en las virtudes humanas, civiles y sociales necesarias para restablecer un tejido social fuerte y sano.
  • Impulsar la DSI en todos los ambientes, especialmente en el empresarial para que cumplan con la importante misión de dar empleos dignos y bien remunerados, para dar impulso a la economía, y así evitar el control político que Morena pretende imponer a través de dádivas instauradas para crear lazos de dependencia económica del Estado.
  • Revisar las políticas de impuestos fiscales a los ciudadanos, empresas e instituciones para evitar cargas injustas y favorecer la economía familiar.

Es el momento de México e Hispanoamérica

En la Última Cena, Jesús descubre a Judas cuando el demonio entró en él [11]. Eran los tiempos de Satanás. Su intención era destruir a Cristo. Sin embargo, le salió el tiro por la culata: con su cruel muerte en la cruz, Jesús nos compró el cielo eterno, nos perdonó la deuda adquirida por el pecado, y nos enseñó con el ejemplo la doctrina que predicó durante su Vida.

La tremenda embestida actual del Maligno contra la persona humana quiere revelar que estamos de nuevo en tiempos de Satanás. El demonio ha entrado al mundo. Pero, al igual que en la pasión y muerte de Jesús, le va a salir otra vez el tiro por la culata, porque si Dios permite lo que pasa en el mundo el día de hoy, es para su mayor Gloria y provecho nuestro. Este es un dogma de fe. El resultado será, de acuerdo con el plan de Dios, la Civilización del Amor.

En el antiguo testamento hay numerosos casos que muestran que, cuando el pueblo se aleja de Dios, los enemigos prevalecen; pero el Amor de Dios los rescata para traerlos nuevamente al redil. Actualmente el mundo, -y sobre todo muchos católicos-, nos hemos alejado de Dios, con pecados de acción: toda clase de desórdenes, y con pecados de omisión: hemos claudicado por pereza, codicia o por cobardía.

Acudimos a Dios por intercesión de la Virgen Santísima de Guadalupe para poder vivir y comunicar la fe y perseverar hasta el final. Nacimos para la vida eterna. La generación contemporánea no lo ha entendido y por ello está buscando los bienes de acá abajo, y como no se puede servir a dos señores, ha servido al dinero, pero no a Dios. Las consecuencias son el dolor, la injusticia social, la destrucción de la naturaleza.

Mientras la cizaña siga haciendo de las suyas por permisión Divina [12], a nosotros nos toca construir la Civilización del Amor. Jesús rogó por nosotros, no para sacarnos del mundo, sino para protegernos del maligno. [13]

Convirtámonos a Dios con un espíritu renovado y pleno de esperanza. Pidamos con fe y confianza ser parte del ejército que nuestra Madre de Guadalupe necesita para llevar a cabo su obra de compasión y misericordia: la construcción de la Civilización del Amor.

La invitación de la Santísima Virgen de Guadalupe sigue vigente desde que nos dijo en el Tepeyac: “Anda y haz lo que esté de tu parte”. Dios hará lo demás.

 


Bibliografía:

[1] Mateo 13:24 – 30

[2] “Madre Patria. Desmontando la Leyenda Negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán”. Marcelo Gullo Omodeo. Editorial Espasa, fecha de publicación 26 de mayo de 1921.

[3] Juan 3: 1 – 15

[4] https://corazondevoto.com/virgen-de-fatima

[5] Lucas 18:27 

[6] V. Los principios de la doctrina social de la Iglesia-CnWLu.pdf, https://pastoralsocialdgo.com/archivos/V.%20Los%20principios%20de%20la%20doctrina%20social%20de%20la%20Iglesia-CnWLu.pdf

[7] “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”. Pontificio Consejo “Justicia y Paz”. Librería Editrice Vaticana. 2005.

[8] El Relato – Basílica de Santa María de Guadalupe. Nican Mopohua Num 33 – 37

[9] “Fratelli Tutti. Sobre la fraternidad y la amistad social”. Carta Encíclica del Santo Padre Francisco. Editorial San Pablo. Ediciones Paulinas S.A. de C.V. Núm. 241

[10] Mateo 5:48

[11] Juan 13:27

[12] Mateo 13:24-30

[13] Juan 17:15

Cita este artículo

Wiechers Rivero, A., (2026, agosto 8). La reconquista del esplendor de Hispanoamérica. Parte IV. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/la-reconquista-del-esplendor-de-hispanoamerica-parte-iv/

 

Enlace a edición mensual

Revista Forja para el Bien Común núm. 58, julio 2026

Autor

  • Maestro en Ciencias de Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Austin, Tx, Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM, fundador de FUNDICE AC en Guadalajara, Jalisco, fundador del Instituto Feminatural AC en Guadalajara, Jalisco, autor de los libros “Desnudando el prodigio de la fertilidad humana” y “Todo sobre los métodos naturales y artificiales del siglo XXI”, 18 años en la empresa Hewlett Packard, 8 años en la empresa farmacéutica Probiomed. Inventor de 20 patentes, algunas de ellas en 6 países. Director y fundador de la empresa StepCleaner SA de CV. Inventor del Horno Solar Híbrido Multifuncional Evexia. Autor del libro “Construyendo la Ciudad del Amor”.

    Ver todas las entradas
Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Santería y poder: una reflexión sobre la espiritualidad

Santería y poder: una reflexión sobre la espiritualidad

Una entrevista que la activista Saskia Niño de Rivera realizó a una persona privada de su libertad se difundió ampliamente en redes sociales. El testimonio conmovió a miles de personas debido a las difíciles circunstancias que enfrentó desde su infancia, y llamó especialmente la atención la referencia que hizo a sus vínculos con personajes del medio artístico y a su participación en prácticas relacionadas con la santería y otros rituales espirituales.

leer más
Pablo habla al México actual

Pablo habla al México actual

Este artículo analiza el mensaje del apóstol Pablo en Romanos 9-11 aplicado a la realidad mexicana contemporánea. A través de tres pasos históricos y teológicos, se examina la crisis social del país bajo la lupa de la soberanía divina, concluyendo con una advertencia sobre los peligros de una falsa esperanza institucional (p. 1).

leer más
Fortaleza, virtud de los mártires

Fortaleza, virtud de los mártires

2026 nos convoca un sublime aniversario, de importancia americana, los 100 años de la resistencia armada del pueblo mexicano católico, que frente al despotismo del tirano, no dudó en ofrendar su vida en testimonio de la fe, por ello es bueno volver la mirada en estos tiempos de nuevas persecuciones, abiertas o solapadas, a la virtud que nos debe animar, para sostener y ser testigos de nuestra fe, me refiero a LA FORTALEZA, virtud humana y sobrenatural.

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.