Los vikingos eran un pueblo bárbaro surgidos al norte de Europa, especialmente en Escandinavia y Dinamarca. Este pueblo vivía del comercio y del trueque, pero también se hacían de bienes materiales mediante los saqueos a otras poblaciones y territorios. Sin embargo, se les reconoce su capacidad de navegación y exploración. Para la época, eran extraordinarios constructores de barcos, además de fabricar sus propias armas.
Con base en estudios historiográficos, el pueblo vikingo tiene su raíz desde la Edad de Bronce (1500 a.C. – 500 a.C.). En aquella época, los vikingos ya hacían uso de hachas y vehículos con ruedas. Su religión era politeísta. Su dios, Odín, provenía de un muy particular árbol genealógico. Había dioses para todo tipo de naturaleza: para la fertilidad, para el amor, para el bienestar. Incluso una diosa para el momento en que una mujer paría a sus hijos.
Practicaban los sacrificios animales y también los sacrificios humanos, con el objetivo de honrar y agradar a sus dioses. Estos últimos eran vistos con temor, pues, de acuerdo a las creencias, sus dioses elegían a la hora de la muerte a los guerreros más aptos y capaces cuando estaban en vida, además de que también despertaban ira contra los feligreses débiles.
Con el paso de las décadas, sus conquistas territoriales provocaban efectos secundarios además de ganar todo tipo de riquezas. Su contacto con países y reinos cristianos provocaba un choque religioso y cultural. Ya sea por estrategia o por convicción, los vikingos se convertían al cristianismo. Y seamos realistas, muchas de esas conversiones no eran nada pacíficas. En un ambiente de hostilidad entre dos culturas completamente diferentes, y en escenarios donde había de por medio riquezas, castillos, territorios o mantener la vida, los vikingos actuaban de acuerdo a sus intereses.
Ya muy entrada la Edad Media, las mezclas étnicas provocaron que el pueblo vikingo dejara de ser caracterizada por rasgos físicos muy definidos, y también por provenir de algún lugar geográfico en especial. Los vikingos cada vez se caracterizaban menos por la creencia religiosa que los unía en un principio, después sólo su identidad radicaba en conservar cierto estilo de vida.
Por otra parte, los ejércitos cristianos, con el paso de los años ganaban experiencia, lo que les permitió ganar batallas las cuales que provocaron que grupos de vikingos quedaran rendidos ante la voluntad de los gobernantes cristianos. Recordemos que tanto en la isla de Bretaña, como en reinos en lo que hoy es Francia y España, por poner un ejemplo, existían pueblos como los escotos, los bretones, los britanos, los anglos, los sajones y los celtas; y ellos también sabían pelear, por lo que los vikingos no siempre salían triunfantes.
Los guerreros y soldados de origen vikingo ganaron reinos y espacios en gobiernos. Posteriormente, con la llegada de las primeras misiones al norte de Europa que, de acuerdo con el historiador John Haywood, especialista en la Edad Media -la primera se llevó a cabo hacia el año 735, y posteriormente se llevaron a cabo en los territorios de Bretaña, Islandia, Irlanda y Noruega-, la población comenzó a abrazar la fe cristiana, y reyes como el noruego Olaf una vez convertidos, reinaban obligando a sus gobernados a practicar la fe cristiana.
Según Haywood (2017), ello llevó a muchos conflictos entre cristianos y paganos, llegando a estar al borde de iniciar una guerra civil entre la población. Posterior a ello, un grupo de mediadores pertenecientes a una especie de asamblea denominada Althing, eligieron a un legislador para que diera solución al conflicto, dicha persona, de nombre Thorgeir, aceptó a la religión cristiana para que se practique de manera libre entre la población, sin embargo, las creencias paganas de los vikingos continuaban siendo mayoría. De acuerdo con ese autor, el mediador afirmó: “que todo el pueblo se debe volver cristiano y los que estén en el país y aún no se hayan bautizado, se deberán bautizar…”.
Para realizar un análisis crítico, debemos situarnos en el contexto de acuerdo con la época. Recordemos que los vikingos estaban entrenados para matar, ya sea por supervivencia, o por adquirir poder y dinero. Vivían en constante peligro: ya sea hacia su persona, o hacia su familia, incluso hacia sus mismos bienes materiales. El pueblo vikingo era bárbaro, y a pesar de los primeros conversos a la fe cristiana, estos no practicaban en un inicio la misericordia, ni la piedad, que siempre han sido principios cristianos.
Una vez convertidos al cristianismo, años más tarde, durante las cruzadas -hay que decirlo-, fueron los vikingos los que dentro del ejército cristiano se encargaron de cuidar peregrinos y defenderlos de los turcos y musulmanes. Su fuerza física y sus grandes dotes en la pelea, les permitió seguir ganando respeto entre las poblaciones y naciones.
Como podemos ver, los vikingos fueron un pueblo muy arraigado en la pelea -no sólo en la rapiña- y en la conquista territorial. Muchos pasaron de practicar una religión politeísta y con un espíritu malicioso, a ser, de manera gradual, un pueblo con los valores de la fe cristiana como lo son la práctica de la misericordia, el perdón y la piedad.
La realidad es que las conversiones religiosas durante la Edad Media en particular jamás fueron color de rosa, la condición humana nos hace primero ver por nuestros intereses particulares o de grupo. Sin embargo, aun predomina en Europa la cultura occidental cristiana que durante siglos nos hizo civilizados.
Referencias:
Haywood, John (2017). Los hombres del norte. Ciudad de México.
Malet, A. e Isaac, J. (1943). La Edad Media. Buenos Aires.
Burger, J. (21 de marzo de 2025) ¿Sabías que miles de vikingos convertidos participaron en las Cruzadas? Aleteia. https://es.aleteia.org/2019/04/08/sabias-que-miles-de-vikingos-convertidos-participaron-en-las-cruzadas





