La mayoría de los mexicanos no hemos sido conscientes de los hechos y circunstancias que han puesto al país en una encrucijada política, económica y social que favorece la consolidación de un proyecto político cercano al socialismo. Nos encontramos ante un proceso que ha avanzado de manera discreta, sin la proclamación abierta de un cambio radical, pero que apunta claramente hacia la instauración de un modelo de gobierno que muchos consideran de corte socialista.
Este cambio comenzó a gestarse durante los últimos años del gobierno priísta de Enrique Peña Nieto, cuyo desgaste y escándalos de corrupción facilitaron la llegada de un líder populista, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Con una narrativa de renovación y justicia social, y una larga trayectoria política que incluía simpatías con el marxismo-leninismo y el populismo latinoamericano, AMLO se posicionó como el candidato del cambio en 2018. No obstante, su victoria fue solo el primer paso en una estrategia más amplia.
La victoria de Claudia Sheinbaum: Consolidación del proyecto de AMLO
En las elecciones presidenciales de 2024, el escenario político en México alcanzó un nuevo punto de inflexión. Claudia Sheinbaum, ex jefa de gobierno de la Ciudad de México y sucesora elegida por López Obrador, se alzó con la victoria presidencial, confirmando la continuidad del proyecto político de Morena. Con más del 50% de los votos a nivel nacional, Sheinbaum logró consolidar el mandato del partido oficialista, a pesar de los esfuerzos de la oposición por unificar fuerzas bajo la candidatura de Xóchitl Gálvez.
Las claves del triunfo: Estrategia electoral y programas sociales
Uno de los factores determinantes en el triunfo de Sheinbaum fue la permanencia y expansión de los programas sociales implementados durante el sexenio de AMLO, los cuales beneficiaron a millones de mexicanos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023 más de 11 millones de adultos mayores recibieron apoyos económicos del gobierno.
Estos programas no solo tuvieron un impacto directo en las condiciones de vida de los sectores más vulnerables, sino que también fortalecieron la base electoral de Morena, especialmente en zonas rurales y de bajos ingresos.
Varios analistas han criticado estos programas, argumentando que, lejos de ser políticas públicas redistributivas, constituyen una forma de cooptación política. Han señalado que el mensaje central de Morena era claro: si el partido perdía las elecciones, los apoyos cesarían. Este discurso fue efectivo para movilizar el voto a favor de Sheinbaum, especialmente en el sureste del país, donde la dependencia de los programas sociales es más fuerte.
La fragmentación de la oposición
El resultado electoral también dejó al descubierto la debilidad de la oposición que, a pesar de presentar una coalición entre el PAN, PRI y PRD, no logró capturar el voto de un electorado deseoso de cambio. Xóchitl Gálvez, candidata de la coalición opositora, no pudo revertir la narrativa populista de Morena ni generar suficiente entusiasmo entre los votantes más jóvenes, un grupo demográfico clave el cual, según encuestas de Mitofsky, favoreció mayoritariamente a Sheinbaum.
El PAN, que había liderado la coalición, continuó su descenso en popularidad, mientras que el PRI, debilitado tras las elecciones intermedias de 2021, ha quedado reducido a un partido satélite, sin la capacidad de influir de manera significativa en el escenario político. Según las últimas encuestas de Reforma, el PRI obtuvo solo un 10% de los votos en 2024, su peor resultado histórico.
La continuidad de la autoproclamada Cuarta Transformación
Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, se consolida el proyecto de la llamada «Cuarta Transformación» iniciado por López Obrador. Si bien Sheinbaum no se ha declarado abiertamente socialista, muchas de sus políticas reflejan un enfoque centralista y de fortalecimiento del Estado, similar a los modelos adoptados en otros países de América Latina con gobiernos de izquierda.
Uno de los primeros desafíos que enfrentará su administración será la continuidad de las reformas energéticas, particularmente la política de rescatar a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Estas, críticas por el sector empresarial y la oposición, son vistas por el gobierno como un paso necesario para reducir la dependencia de México del capital extranjero y garantizar la soberanía energética. Sin embargo, expertos como Luis Rubio y Enrique Krauze han advertido que esta estrategia podría generar una desaceleración económica y la pérdida de inversiones clave.
En cuanto a los Medios de comunicación y telecomunicaciones, si bien no hay un control directo, se ha observado una mayor influencia estatal en los medios de comunicación públicos. Además, la narrativa de la 4T ha sido crítica hacia los medios privados, lo que genera temores sobre el control o influencia del gobierno en este sector a largo plazo
En la educación, las políticas educativas también han sido objeto de centralización. El gobierno ha implementado cambios en los contenidos curriculares y ha buscado reconfigurar el enfoque de la educación pública, promoviendo valores de la autoproclamada «Cuarta Transformación» y reduciendo la influencia de las reformas educativas anteriores, vistas como neoliberales.
Y en el sector salud, durante la pandemia, fue uno de los más centralizados. Con la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) y la desaparición del Seguro Popular, el gobierno ha centralizado la administración de servicios de salud para supuestamente mejorar su acceso, aunque esto ha generado críticas por la falta de eficiencia en la implementación.
Rumbo a un modelo de gobierno centralizado
La elección de Claudia Sheinbaum no solo marca la continuidad de las políticas de AMLO, sino que podría ser el paso definitivo hacia un modelo de gobierno con características de socialismo, aunque con tintes específicos al contexto mexicano. En el marco de la política internacional, Sheinbaum ha expresado su admiración por las políticas de bienestar de los países nórdicos, pero ha señalado que México seguirá su propio camino, fortaleciendo el Estado como el principal motor de desarrollo.
Sin embargo, críticos del gobierno ven en esto un acercamiento progresivo hacia un modelo similar al de Venezuela o Nicaragua, donde el control del Estado sobre las instituciones y los recursos económicos se ha convertido en la consolidación de un poder autoritario. De hecho, algunos analistas advierten que la captura de instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación podría ser parte de una estrategia para consolidar un gobierno de partido único en el largo plazo.
Conclusión
La victoria de Claudia Sheinbaum en las elecciones de 2024 representa no solo la continuidad del proyecto político de AMLO, sino también un paso decisivo hacia un modelo de gobierno centralizado y con tintes socialistas. Con una oposición debilitada y fragmentada, y una base electoral sólida gracias a los programas sociales, Morena parece estar en una posición inmejorable para mantener el poder en los próximos años. El reto para la sociedad mexicana será discernir si este camino llevará al país a una mayor equidad y justicia social, o si, por el contrario, nos acercamos a un modelo autoritario que limitará las libertades económicas y democráticas.





