México: de la transición democrática a la regresión autoritaria

Jaime Aviña Zepeda

De la transición democrática a la transición autoritaria. Caso México
Autor Jaime Aviña Zepeda Médico Cirujano. Ver todas las entradas

La independencia de México no se continuó con la democracia, que, en 1821, era casi inexistente a nivel mundial; la proclamación de Agustín de Iturbide como emperador, no fue un acto democrático, pero a su renuncia en 1823, en la que tuvo mucho que ver la influencia masónica a través del embajador norteamericano Joel R. Poinsett; la nada democrática elección de Ramon Fernández Félix, como presidente (conocido como Guadalupe Victoria), con menos de 5 mil votos en un país de 6 millones de habitantes.

La inestabilidad política que se deriva de este gobierno da lugar a golpes militares y asonadas, que derivan en la intervención francesa y el imperio de Maximiliano (que termina en el Cerro de las campanas). El nada democrático gobierno de Benito Juárez estuvo marcado por sucesivas reelecciones hasta su muerte. Hasta este momento México no ha experimentado lo que conocemos como democracia.

Después de Juárez, Miguel Lerdo de Tejada gobierna y pretende reelegirse, provocando revueltas que se lo impiden, especialmente por parte de Porfirio Diaz, quien asciende a la presidencia en 1876, permaneciendo hasta el 25 de mayo de 1911 con una interrupción de solo 4 años (1880 a 1884) por parte de Manuel González, que permite la reelección y consecuente dictadura.

En 1910 Madero, con el plan de San Luis y al grito de “sufragio efectivo y no reelección” ocupa la presidencia, pero solo dura del 6 de noviembre de 1911 al 19 de febrero de 1913, cuando es asesinado junto con José María Pino Suárez, durante el golpe militar de Victoriano Huerta.

El régimen de la Revolución mexicana, coloca presidentes a diestra y siniestra, con consecuencias desastrosas para la república y la democracia. Al terminar la revuelta en 1921, se inicia el gobierno de los triunfadores, Álvaro Obregón y los sonorenses. En ausencia de cualquier intento democrático, el asesinato de Obregón pone en la silla presidencial a Plutarco Elías Calles, iniciándose un periodo de dictadura de partido, caracterizado por estabilidad política, pero sin democracia.

La candidatura de Emilio Portes Gil, impuesto por Calles, y el intento de competir de José Vasconcelos, en 1929, terminó con muchos asesinados y con el mensaje de que no había elecciones democráticas, sino sucesión presidencial acordada por el jefe de estado -con fraude electoral incluido-, como fue explícito en la elección de Pascual Ortiz Rubio, quien obtuvo un inverosímil 93% de los votos. A ésta elección, le siguieron la de Abelardo Rodríguez y, en 1934, la de Lázaro Cárdenas. En el caso de este último, el oficialismo con una población de 16.5 millones de habitantes le adjudicaron a 2,225,000 votos, más del 98%, frente a los 539 votos de su contrincante Hernán Laborde, candidato del Partido Comunista.

El Maximato terminó con el destierro de Calles, en abril de 1936, pero la democracia no llegó. En 1939, Cárdenas designó su sucesor al general Manuel Ávila Camacho, quien obtuvo el 94% de los votos frente a su opositor, el también militar Juan Andreu Almazán, a quien le adjudicaron el 5.7% de los votos, en ausencia total de competencia democrática.

El presidente Ávila Camacho gobernó durante la Segunda Guerra Mundial. Le tocó la declaración de guerra y su gran mérito fue designar como su sucesor al primer presidente civil de la era postrevolucionaria, el Lic. Miguel Alemán Valdez, quien convirtió el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Justo en estas elecciones debutaron el PRI, el PAN y el Partido Democrático Mexicano (PDM), que postuló a Ezequiel Padilla, quien por primera vez obtuvo una cifra de votos cercana al 20%; el PAN propuso a Luis Cabrera, pero este declinó participar, por lo que los votaron por Ezequiel Padilla.

Por primera vez hubo 4 diputados de oposición, pero la democracia siguió ausente.

Miguel Alemán designó a Adolfo Ruiz Cortínez como su suceso (1952). Por primera vez el PAN, tuvo candidato, Efraín González Luna, quien obtuvo casi 300 mil votos) casi la mitad que Miguel Enríquez Guzmán, de la coalición de partidos), lo que significó un aumento en el número de diputados de oposición. Pero lo más importante fue que el 17 de octubre de 1953 cuando se reconoció el derecho al sufragio de las mujeres, quienes votaron por vez primera en 1955, logrando avanzar en este reclamo democrático.

El cambio democrático en los cincuenta no fue suficiente para evitar la imposición antidemocrática del sucesor, denominado “el tapado”, que, en el caso de Adolfo Ruiz Cortínez fue su secretario del Trabajo, Adolfo López Mateos.

La designación provocó reparos entre sus oponentes, que difundieron acta de nacimiento en Guatemala, pero la Comisión Revisora de Credenciales de la XL legislatura lo declaró mexicano e hijo de mexicanos, por lo que continuó su carrera política como secretario del Trabajo (1952-1957), hasta su destape como candidato. Ganó la elección el 6 de julio de 1958, con el 90% de los votos. El PAN, con Luis H. Álvarez como candidato, obtuvo el 9.5% de los sufragios.

De su gobierno destacan: la nacionalización de la industria eléctrica, la fundación del ISSSTE y, en lo económico, el desarrollo estabilizador, gracias a su secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena como la intensa actividad diplomática internacional. También el asesinato del dirigente campesino Rubén Jaramillo, con su familia; el arresto del ferrocarrilero Demetrio Vallejo, la represión a los maestros y la falta de avances democráticos reales. Al final de su mandato designó su heredero político al secretario de Gobernación, Gustavo Diaz Ordaz, quien fue apoyado por el gobernador poblano Maximino Ávila Camacho.

José Gustavo del Santísimo Sacramento Diaz Ordaz Bolaños Cacho, fue legislador en la XXXIX, XL y XLI legislaturas. Trabajó en la Secretaría de Gobernación, de la que fue nombrado secretario por López Mateos. Fue electo presidente de la República el 5 de julio de 1964, con el 88% de los votos, contra el 11% de José González Torres, abanderado del PAN.

Durante su gobierno se nacionalizaron los recursos naturales del país, mantuvo un crecimiento económico entre el 6 y el 8%; construyó 8 refinerías, creó el Instituto Mexicano del Petróleo, expandió la red de carreteras y construyó el primer tramo del metro en la ciudad de México. De su gestión destacan: la celebración de los Juegos Olimpicos de 1968 y la Copa Mundial de Fútbol de 1970, opacados por la represión de Tlatelolco y la ausencia de avances democráticos. Designó como su sucesor a su secretario de Gobernación, Luis Echeverria Álvarez, directamente involucrado en los actos de represión.

El 5 de julio de 1970, Echeverría se impuso a Efraín González Morfín (PAN) con el 79.8% frente al 14% de los votos. La oposición obtuvo 20 de los 213 diputados, por lo que hubo poco avance democrático. Entre lo que destaca de su gobierno se encuenta: la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), la Procuraduría Federal del Consumidor, que los territorios de baja California Sur y Quintana Roo se convirtieron en estados federales (1974).

Dentro de lo negativo: como la sangrienta represión estudiantil, el jueves de Corpus (10 de junio de 1971), en la que se calcula que murieron más de 150 manifestantes. Además, la Guerra Sucia contra los movimientos disidentes; el asesinato del maestro Genaro Vázquez Rojas, el 2 de febrero de 1972, en Morelia, Michoacán; como la sombra por su participación en la matanza del 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco, lo que lo convirtió en el primer expresidente imputado por genocidio y con prisión domiciliaria (que cumplió  hasta su liberación por edad), muriendo en 2022. La deuda pública aumento de 6 mil a 20 mil millones de dólares, lo que acabó con el modelo de Desarrollo Estabilizador, provocó la caída del peso, de 12.50 a 25.50; y la primera gran mega crisis económica del país.

Al designar como su sucesor a su secretario de Hacienda y Crédito Público, José López Portillo, se hizo evidente la amistad y compadrazgo juvenil entre ellos. Por primera vez en la historia de México, el proceso electoral se llevó a cabo sin candidatos de oposición (el Partido Comunista Mexicano, sin registro, nombró a Valentín Campa como candidato. Este obtuvo casi un millón de votos), circunstancia que motivaron la Reforma política de 1977.

Impulsada desde la Secretaria de Gobernación por Jesús Reyes Heroles, dicha Reforma se tradujo en avances democráticos: el reconocimiento constitucional de los partidos políticos como entidades de interés público, así como el sistema de representación proporcional.

En las elecciones de 1979 la oposición avanzó significativamente: 42 diputados para el PAN, 18 para el PCM, 12 del PPS, 1 del PDM y 10 del PARM. En contraste hubo un grave retroceso económico, que culminó con la nacionalización de la banca, herencia perversa para su sucesor, Miguel de la Madrid.

En 1989, López Portillo recibió al Papa Juan Pablo II, y por primera vez hubo misas en lugares públicos, desde que Plutarco Elías Calles canceló la libertad religiosa a los católicos.

Dada la magnitud de la crisis heredada, en el 82 el presidente Miguel de la Madrid, tuvo que reestructurar la deuda externa, enfrentar las devaluaciones continuas del peso, promover la inversión extranjera y reducir el gasto público, el cual orientó a puertos, carreteras, aeropuertos y telecomunicaciones; privatizó empresas ineficientes del estado, entre ellas teléfonos y ferrocarriles, cuyas perdidas pesaban sobre el herario pùblico; impulsó el ingreso de México al GATT abriendo espacios para el comercio.

En el terreno político, se tuvieron algunos avances democráticos: creó el cargo de regidor ciudadano e introdujo cambios a la legislatura electoral; creció la representación de diputados de oposición en los estados; creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Federal Electoral, aunque presidida por el secretario de Gobernación.

El terremoto de 1985 y las consecuencias de su tardía intervención propiciaron que la sociedad se volcara a las calles y asumiera el protagonismo en el rescate de muertos y heridos. Al fin de su gestión, por tercera vez se repetía la crisis económica de final de gobierno. De la Madrid Recibió el dólar a $150.29, y al final de su gestión quedó en $2,259.58. Por la gravedad de esta crisis, convocó a un Pacto de Solidaridad Económica, impulsada por quien sería su sucesor, Carlos Salinas de Gortari.

Las elecciones de 1988 son las primeras en las que el PRI no obtuvo mayoría. Con la “caída del sistema” el conteo de votos, a cargo de Manuel Bartlett, secretario de Gobernación se manipuló los resultados, dando a Salinas de Gortari el 51% de los votos, y el resto para la oposición, representada por Manuel Clouthier del PAN, Cuauhtémoc Cárdenas del Frente Democrático y Rosario Ibarra, por el PRT.

La oposición evitó la mayoría calificada y logró hacer cambios constitucionales para avanzar en la democracia, entre ellos la creación del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), el 15 de agosto de1990, antecedente inmediato del Instituto Federal Electoral, ahora INE.

El gobierno de Salinas, inició un programa de reformas económicas, privatizó empresas del estado, firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN, garantizó la independencia del Banco de México, quitó tres ceros a la moneda. Por cuarto mandato consecutivo las malas decisiones derivaron en crisis económica de final de sexenio.

Por el asesinato del cardenal José de Jesús Posadas Ocampo, en el aeropuerto de Guadalajara, el asesinato de su sucesor, Luis Donaldo Colosio, al término de un mitin en Lomas Taurinas, Baja California y por la revuelta zapatista en Chiapas la inestabilidad política del país marcaron su mandato. Ernesto Zedillo Ponce de León fue nombrado candidato del PRI.

En diciembre de 1994 pasaron dos hechos importantes: el Congreso aprobó la ley que reformaba a la Suprema Corte, logrando la renuncia y nombramiento de nuevos ministros; y, el secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, cometé el error de avisar a un grupo de empresarios que iba a devaluar la moneda, lo que genera fugas de capitales, compra de divisas y una crisis económica severa.

Así inicia el gobierno de Zedillo al En pocos días el peso pasa de $3.70 a $8.60 por dólar. Numerosas empresas cierran en el país, pero la crisis se extiende a otras partes del mundo “efecto tequila”. Para contener el problema se crea el Fondo Bancario de Protección de Ahorro, (FOBAPROA), con préstamos del exterior. Tras varios años, inicia una leve recuperación económica y de empleo.

En materia política, la oposición siguió avanzando al obtener varias gobernaturas y arrebatar la mayoría simple al gobierno en el Congreso (1997). Pero lo que más marcó el gobierno de Ernesto Zedillo fue que, en contra de la voluntad de su partido, el PRI, reconoció el triunfo electoral del candidato del PAN, Vicente Fox Quesada.

El PRI salió de Los Pinos, pero poco cambió porque Fox nunca tuvo mayoría en el Congreso y el PRI tenía la mayoría de las gubernaturas. Durante su mandato se crearon importantes instituciones: Inmujeres, para impulsar la participación de la mujer en la vida civico-politica. La Ley Federal de Transparencia, que da vida al Instituo Federal de Acceso a la Información (IFAI), que permite a los ciudadanos conocer las decisiones y cómo gasta el gobierno los impuestos, la AFI; la Agencia Federal de Investigaciones, para combatir el secuestro y el tráfico de drogas entre otros delitos; el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación CONAPRED; el Seguro Popular, que permitió la cobertura en salud de 40 millones de mexicanos (tenía 52 millones cuando lo desaparecieron, en 2020); un crecimiento económico con inflación controlada (por vez primera, desde los años 60, llegó al 3.5%). Y, por primera vez, el presidente no pudo imponer a su sucesor, propuso a Creel, pero ganó Calderón.

El triunfo electoral de Calderón, impugnado -sin pruebas- por el PRD y López Obrador, se caracterizó por un crecimiento del PIB, a excepción de 2008, debido a la pandemia por el virus H1N1, se caracterizó por sus políticas ambientales, los programas de empleo, la careación de estancias infantiles, así como por meter a las fuerzas armadas en el combate a la narco delincuencia, a solicitud del entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batell, pero por lo limitado de su estrategia no se dieron los resultados esperados.

Su intento de heredar el poder también falló y la derrota electoral de Josefina Vázquez Mota, permitió el regreso del PRI en la persona de Enrique Peña Nieto.

Sin mayoría en el Congreso, Peña Nieto empezó su gobierno firmando el Pacto por México, con la oposición (PAN y PRD), lo que parecía un avance democrático importante, pues abarcaba derechos y libertades, crecimiento económico, seguridad y justicia, transparencia y combate a la corrupción con rendición de cuentas, gobernabilidad democrática, comenzando con las reformas educativa, energética, telecomunicaciones, financiera y hacendaria, que permitieron avances.

Sin embargo, dos hechos perturbaron la gobernabilidad: el escándalo de corrupción “casa blanca”, y la desaparción forzada de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. Fue durante su gobierno que se le dio registro a al Movimiento de Renovación Nacional, Morena, partido creado por Andrés Manuel López Obrador, quien rompió con su partido, el PRD para rehacer la vieja fracción priísta-liberal, seguidora del nacionalismo revolucionario.

Al término de su periodo presidencial, designó -a la usanza antigua- a José Antonio Meade como candidato del PRI, y en alianza con López Obrador para favorecerlo, mediante una guerra sucia contra Ricardo Anaya del PAN.

Las elecciones de 2018 fueron el tercer intento de López Obrador por alcanzar la presidencia. El descontento por el gobierno anterior, y la denuncia de corrupción en contral del candidato del PAN Ricardo Anaya, favorecieron ampliamente la candidatura morenista, que ganó con más del 50% de los votos, logrando la mayoría calificada en la Cámara de diputados.

A su toma de posesión asistieron diversos jefes de estado, entre ellos Mike Pence, vicepresidente de USA, y Felipe VI de España y los líderes socialistas Miguel Díaz Canel, de Cuba; Nicolás Maduro, de Venezuela; Evo Morales, de Bolivia y Lenin Moreno de Ecuador.

Morena como partido político se creó a partir de lo peor del PRI, PAN, PRD y de negociar concesiones con los dueños del Partido del Trabajo y del Verde Ecologista.

De manera consistente López Obrador ha atentado contra la autonomía de las instituciones, a las que ha buscado anular, desaparecer o aniquilar. Uno de los primeros actos de gobierno de este gobierno, fue poner a Rosario Piedra Ibarra en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, creada en 1990 y autónoma desde 1999, aunque desde la llegada de esta persona perdió totalmente su autonomía y dejó servir a los intereses de las personas frente a los abusos del Estado.

La colonización del INE con la imposición de su consejera presidente, debilita la democracia al restarle autonomía operativa, como ocurría en el lejano pasado priista. El intento de someter a la SCJN a través de la vergonzosa actuación de Zaldívar Lelo de Larrea; la imposición de las ministras Jazmín Esquivel Mossa, cuyos plagios a las tesis de licenciatura y doctorado no han sido aclarados y de morenista Lenia Batres como magistrada, a pesar de no tener ni el nivel ni cumplir los requerimientos para ello, se encaminan al sometimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, vía su colonización.

El escandaloso desastre en materia de salud pinta la gestión de este gobierno: el pésimo manejo de la pandemia generó más de 800 mil muertos (según informó el responsable de combatirlo, Dr Hugo López Gatell) , 350 mil de los cuales no debieron morir, pero lo hicieron por la indolencia e incompetencia gubernamental (el gobierno oficialmente reconoce 329 mil muertos por COVID 19); la destrucción del Seguro Popular, que dejó sin atención a más de 50 millones de personas; el fracaso del INSABI, institución que sustituiría al Seguro Popular, en el que no queda claro el destino de más 100 mil millones de pesos; la carencia de tratamientos, medicamentos y servicios, para atender a niños con cáncer; por primera vez en la historia del México moderno dejaron de aplicar vacunas del cuadro básico para bebés y niños; se compraron vacunas y medicamentos no certificados; más de 50 millones de recetas quedaron sin atenderse en un año… así el cuadro que pinta el desastre en el sector salud.

La política de “abrazos no balazos” ha generado el empoderamiento de vastas regiones del país por el crimen organizado, con una cifra de homicidios nunca antes alcanzada, con aumento en delitos como extorción, robo, fraudes y mención aparte los feminicidios, que parecen ser ignorados por el gobierno.

En el campo educativo, se echó atrás la reforma educativa de Peña Nieto. Con motivo de la pandemia, 1.5 millones de estudiantes salieron del sistema educativo y no se han reintegrado; se acabó con las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo (perjudicando a miles de mujeres). Se crearon nuevos libros de texto con el claro propósito de adoctrinar e ideologizar a niños y adolescentes; entregó la educación a la CNTE; intentó eliminar la autonomía de la UNAM, con motivo del cambio de rector, con lo que muestra que la educación no es prioritaria para este gobierno.

Adicional a lo anterior se suma el cese de becas del Conacyt a estudiantes para estudiar maestrias y doctorados en el extranjero; el ataque al CIDE y la creación de dizque universidades de pésima calidad y sin reconocimiento oficial.

La falta de apoyo a los deportistas desde la CONADE y la opacidad del manejo de los recursos para el deporte por parte de su titular Ana Guevara, muestran la complicidad gubernamental con la corrupción.

Capítulo aparte merece el ataque continuo a la libertad de expresión, en la persona de periodistas y comunicadores que no informan como el presidente quiere. Y peor para los criticos a los que se persiguió y, con la complicidad de los dueños de los medios de comunicación se apagó su voz. Especial persecusión se ha hecho a los periodistas Carlos Loret de Mola, Enrique Krause, Joaquín López Doriga, Azucena Uresti, y muchos más, por el delito de hablar sobre la corrupción en este gobierno y en la familia del presidente. Por demás vil y vergonzoso fue el ataque a María Amparo Casar, haciendo públicos sus datos personales y de su familia, violando la constitución, que prometió cumplir.

Violador contumaz de la Constitución y de las leyes, con el argumento de “no me salgan con que la ley es la ley”, o “que su autoridad moral está por encima de la ley”. Lo asemejan con el autoritarismo de Mussolini, Hitler o Stalin.

La suspensión de las obras del Aeropuerto de Texcoco, diseñado por Norman Foster, reconocido mundialmente por la calidad de los diseños aeroportuarios en el mundo, no fue por corrupción, como acusó (pero nunca probó), sino por un capricho personal. La construcción de un pequeño aeropuerto, el Felipe Ángeles, con apenas 14 puertas de embarque, en comparación con las más de 95 que iba a tener el de Texcoco, en su primera etapa, tuvo un costo superior a los 500 mil millones de pesos: 331 mil millones para pagar a los inversionistas, por una obra que no se hizo, y 180 mil millones erogados por un elefante blanco llamado AIFA, más lo que anualmente se requiere subsidiar porque casi no tiene vuelos.

La destrucción ecológica generada por el Tren Maya no tiene precedente, los ecologistas señalan más de 14 millones de árboles fueron talados, los subregistros gubernamentales apenas reconocen 7 millones, cuyo destino nadie conoce o quién los comercializó. Adicionalmente, se dañaron sitios arqueológicos, se dañaron y contaminaron cenotes, se afectó el hábitat de especies protegidas, entre otros muchos daños. Lo peor fue que contra toda regla administrativa, se terminó pagando el triple del costo programado. La obra inició sin proyecto ni informe de impacto ecológico. En síntesis, un desastre ecológico, económico y sin poder saber los verdaderos costos, por la declaración de datos protegidos por seguridad nacional.

La reforma energética del gobierno de Peña Nieto, que permitía la inversión privada en beneficio de Pemex y de la población -al disminuir el costo de la energía, aumentando la producción de energías limpias, no contaminantes-, fue echada para atrás, y hoy Pemex es la petrolera más endeudada del mundo. Antes de los recursos que generaba se financiaba el gobierno federal. Ahora se quita dinero de programas y actividades gubernamentales para cubrir su déficit anual. La productividad en generación de gasolinas cayó debido al huachicol fiscal, que beneficia a unos pocos.

Nota aparte merece la refinería Dos Bocas, que ha sido inaugurada en tres ocasiones y no ha refinado ni un litro de gasolina. El costo estimado era de 8 mil millones de dólares, pero se han gastado más de 20 mil millones de dólares y aún no opera. Este capricho presidencial se hizo a sabiendas de que la tendencia internacional es a acabar con los vehículos de combustión interna y ser sustituidos por energías limpias.

Que decir de la CFE, que bajo la dirección de Manuel Bartlett, pasó de ser una mpresa de clase mundial, a los apagones que estamos sufriendo. Sacó del mercado a empresas que generaban energía limpia, a bajo costo, para impulsar la generación de energía suciaa partir de combustóleo. Adicionalmente, compró un paquete de plantas generadoras de energía, la mayoría de las cuales está llegando a su periodo de obsolescencia; y no invirtió en la construcción de plantas generadoras de energía limpia.

No podemos dejar de mencionar la militarización que se comprometió a no hacer, pero mintió. En la práctica, el ejército y la marina controlan puertos, aduanas, obras públicas, carreteras, de las cuales no se rinden cuentas por el argumento que son de seguridad nacional, por lo que son totalmente opacas en cuanto a costos, contratos y transferencias de dinero público.

El oscuro manejo de los contratos, a los amigos de los hijos del presidente muestra la impunidad y la opacidad de un gobierno que ataca al INAI, por miedo a las revelaciones de corrupción rampante. En la estafa de SEGALMEX, la mayor en la historia del país, el presidente protege a su amigo el corrupto Ignacio Ovalle para no ir a la cárcel.

La apropiación de los fideicomisos y su dilapidación, el intento de desparecer el efecto del juicio amparo, y el intento de amnistía presidencial a destajo, son otras muestras del talante antidemocrático del gobierno.

Finalmente señalaremos el desastre en las relaciones internacionales, ruptura de relaciones, expulsión de embajadores, reclamos infundados por hechos antiguos, apoyo a regímenes dictatoriales, falta de definición en conflictos como en Ucrania, Gaza y ausencia en foros internacionales.

Es difícil en un espacio tan corto enumerar todas las barbaridades de este gobierno que nos pueden hacer retroceder cuando menos 50 años hasta instalarnos en el pésimo gobierno de Luis Echeverría, al sistema autocrático del PRI y a las recurrentes crisis económicas.

 seguramente a una nueva dictadura de la que no sabemos si podemos sacudirnos, pero si salimos el 2 de junio dispuestos a rescatar todo lo que se consiguió durante la larga transición, es posible que nuestro voto sea demostración de que hay suficientes demócratas, para que haya democracia.

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