I
La violencia se pude definir como el uso intencional de la fuerza o el abuso de poder para imponer algo o dominar a alguien. De acuerdo con los especialistas, los tipos de violencia que se tienen identificados son: violencia física, violencia psicológica, violencia emocional y violencia sexual. Y, de acuerdo con sus modalidades, la violencia se clasifica en: violencia doméstica o familiar; laboral y mediática. De esta última reflexionaremos sobre lo que está sucediendo.
La llamada violencia mediática, se refiere a la difusión o publicación, directa o indirecta, que promueva la explotación de las personas o su imagen, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad. Puede representarse a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos en los medios de comunicación y las redes sociales.
Estudios recientes señalan que la exposición a programas de televisión, películas, videojuegos, música o videoclips musicales y contenidos online violentos, como la causante de la violencia en la que se ven involucrados los receptores y principalmente la infancia y la juventud, especialmente expuestos a la recepción acrítica de influencias externas.
Diversas investigaciones coinciden en la relación entre la exposición a contenidos violentos en los medios de comunicación y el desarrollo de comportamientos agresivos. La agresividad puede ser explícita cuando vemos claramente una conducta agresiva, tal es el caso de un videojuego en cuyo contenido hay que matar a personas para ganar. Pero también puede ser violencia implícita: en muchas películas, series y telenovelas se pueden ver conductas agresivas.
En México, la serie “El señor de los cielos”, a lo largo de nueve temporadas ha querido retratar la vida del narcotraficante Amado Carrillo; la serie Narcos de Netflix, refleja la lucha del narcotráfico en Colombia durante los años 90. En general las tramas de series y películas actualmente abordan la muerte y el crimen organizado entre sus temas medulares.
A mediados de la década de los noventa, surgió un debate denomindo “debate por la telebasura”. Iglesia y espectadores se unieron para protestar contra la violencia y el morbo de los «talk-shows» (programas sensacionalistas); “Hasta en las mejores familias”, un programa producido por Televisa fue motivo amplios debates por su contenido tan violento. Años después llegaron talk shows como Big Brother, el Bar Provoca y Acapulco Shore.
Veinticinco años después la televisión mexicana regresa al modelo de los reality shows “La casa de los famosos”, el cual se ha convertido en un fenómeno de audiencias en buena medida por los contenidos de odio, misoginia, y perversión, sólo por mencionar los aspectos que resalta dicha emisión.
A lo largo de más de 1,200 “mañaneras”, la estrategia del presidente ha generado un efecto de polarización y conflicto político al negar la interlocución con quienes piensan distinto o han expresado críticas a las políticas públicas en la presente administración.
La administración de AMLO ha creado un caldo de cultivo de agresiones y violencia sistemáticas a la prensa en México. Casos como el hackeo a la base de datos de los periodistas que asisten a la conferencia de prensa matutina, las descalificaciones y agresiones a la labor periodística de columnistas y conductores; hasta la banalización del asesinato de periodistas, lo demuestran.
Para prevenir la violencia es necesaria la educación y específicamente la educación o alfabetización mediática, además de un compromiso político y social por la aplicación de leyes que fomenten el respeto a la dignidad de las personas y contribuyan a la construcción del Bien Común.
«Vivir, hablar y actuar sin violencia no es rendirse, no es perder ni renunciar a nada. Es aspirar a todo», destacó el papa Francisco en su video mensaje el 30 de marzo de 2023, en el que recordó lo que dijo San Juan XXIII hace 60 años en la Encíclica Pacem in Terris: “la guerra es una locura, está más allá de la razón».
II
¿La misma narrativa o una nueva narrativa?
Durante el sexenio que está por concluir la palabra narrativa cobró relevancia, todo mundo habla de ella, y no tengo la menor duda que la gran mayoría de la gente desconoce su significado, características, alcances e importancia.
La narrativa es un género literario que puede ser en forma oral o escrita, presente en todas las culturas y en todas las épocas con distintas variantes como la historieta, la radionovela, la telenovela, las series, películas y videojuegos. Dentro de la narrativa podemos encontrar numerosos subgéneros, entre los que destacan la novela, la epopeya y el cuento.
La genialidad de la narrativa del presidente es que está diseñada como una “epopeya”: un pasado histórico que nos fue robado por los conquistadores, posteriormente por los conservadores y finalmente por los neoliberales, por lo que López Obrador prometió en campaña “la refundación de México”, y a lo largo de todas sus conferencias mañaneras se ha presentado como “el vengador de los pobres”.
Su discurso trazó una línea divisoria entre sus adversarios y el pueblo y planteó soluciones simplistas a problemas complejos prometiendo un retorno a los valores de épocas pretéritas a esa población que se siente agraviada, resentida y excluida de la modernización.
Su habilidad para construir narrativas que resuenan con la ciudadanía es indiscutible, a punto de terminar su gestión en el ejecutivo, El Universal publicó una encuesta en la que cuenta con un 73% de aprobación ciudadana.
La narrativa de AMLO sobre su presumible jubilación está cambiando. Recordemos: pasó años afirmando que a él lo dieran por muerto para la sucesión presidencial de 2006, y poco a poco fue cambiando su narrativa hasta destaparse como posible candidato.
Sheinbaum Pardo ha asegurado que es el tiempo de las mujeres y de transformación. Criticó las acusaciones de que el presidente López Obrador va a seguir gobernando a través de ella y confirmó que en su gobierno seguirán las tradicionales conferencias matutinas, tal como lo instituyó López Obrador.
Este sexenio dejó claro que, en la política mexicana, la batalla por la narrativa es tan crucial como la lucha por el poder.
Para Sheinbaum, establecer la narrativa de su ‘mañanera’ implica que la realidad probará los límites a los que está dispuesta a llegar en público. Y será una prueba cotidiana donde será comparada con su predecesor
¿Hasta dónde seguirá AMLO controlando la narrativa en México?





