Reflexión sobre el despertar espiritual contemporáneo entre los jóvenes estadounidenses y europeos. Un llamamiento a la nueva derecha cristiana sobre la incompatibilidad dogmática de las desviaciones del nacionalismo cristiano con la fe católica
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Reflexión sobre el despertar espiritual contemporáneo entre los jóvenes estadounidenses y europeos. Un llamamiento a la nueva derecha cristiana sobre la incompatibilidad dogmática de las desviaciones del nacionalismo cristiano con la fe católica
En el mundo hay un rechazo al socialismo y el regreso de gobiernos contrarios al mismo, y se han aprobado resoluciones, decretos y ganado elecciones que han dado un giro ideológico hacia la derecha.
Ante la victoria del candidato republicano chileno, a la presidencia de aquél país, José Antonio Kast, el 14 de diciembre de 2025, en segunda vuelta de las votaciones, el electorado espera del ganador una agenda que enfrente las consecuencias del gobierno de Boric, que ha atentado contra el bien común.
Chile llegó a la elección presidencial 2025 en un estado de ánimo político particular: muy cansado, desconfiado pero, al mismo tiempo, expectante. Y es que muy lejos quedó la épica refundacional que dominó el debate público tras el famoso “Estallido Social” de 2019 y el posterior proceso constituyente.
La llegada de José Antonio Kast a la Presidencia de la República en 2025 no representa un accidente histórico, sino la culminación de un proceso de ingeniería política diseñado para quebrar la hegemonía de los consensos transversales que dominaron Chile durante tres décadas.
Los procesos electorales que culminaron el domingo 18 de mayo, en Polonia, Rumania y Portugal, muestran el descontento de la población con la clase política, que no ha sabido dar respuesta a las interrogantes sobre migración, economía, cambio climático, gobernabilidad y otros cuestionamientos como la guerra Rusia-Ucrania.
La crítica al postmodernismo ha sido frecuentemente malinterpretada como un ejercicio exclusivo de la derecha, esto es una narrativa simplista que oculta la complejidad del debate teórico contemporáneo.
Los partidarios de Morena no respaldan, en realidad a un movimiento de izquierda, sino a un partido cuyas decisiones resultan más de derecha que de izquierda, por lo que se hace necesaria una izquierda auténtica, capaz de equilibrar la balanza económica y social que afecta a grandes mayorías, por gobiernos de derecha que privilegian a pequeños grupos, como ahora sucede con Morena. No se trata de una izquierda en cualquiera de sus patologías: el anarquismo o el extremismo, que deriva en totalitarismo, sino en una izquierda moderada que, lamentablemente, se perdió hace décadas.
No se trata de una izquierda que prescinde de la derecha, sino de una izquierda que la equilibra y la requiere.