“Todos llegamos de otra parte. Y nadie llegó con las manos vacías.” Carlos Fuentes.
Los motivos son tan profundos como sus rostros; desde el reencuentro con la raíz familiar hasta la construcción de un patrimonio negado en su tierra de origen; desde el refugio ante la violencia y la precariedad, hasta el deseo ferviente de una superación académica que les permita florecer.
En mis recorridos, he coincidido con muchos de ellos en restaurantes mexicanos ya que lavaba platos y era mesero para pagar mis estudios en Estados Unidos, particularmente en ciudades como Stillwater y Tulsa, Oklahoma.
He visto en sus ojos a hombres y mujeres cuyo único norte es el trabajo arduo para aportar valor a sus familias y a la sociedad que los acoge. De igual forma, he esuchado del miedo que hoy viven al enfrentarse al ICE, historias de terror y otros le llaman suerte de no ser deportados de Estados Unidos.
Si bien todo grupo humano posee matices y problemáticas individuales que impactan en lo social, la esencia del migrante es, por definición, la arquitectura de un nuevo camino. Ese camino que van construyendo poco a poco.
El encuentro: El contraste entre la academia y la realidad
A principios de marzo, en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, el diálogo sobre migración adquirió un matiz profundamente humano. Entre los ponentes destacaba Luis Zavala, quien compartió una vida dedicada al servicio de las comunidades en movilidad. Tras el foro, tuvimos la fortuna de coincidir en una charla sobre el valor intrínseco que el migrante aporta a las metrópolis. Aquel intercambio culminó con una invitación que pronto se transformaría en un compromiso personal: conocer Casa Monarca que se enfocan en la Ayuda Humanitaria al migrante y son una Asociacion de Beneficiencia Pública, ubicada en Santa Catarina, Nuevo León.
Tres semanas después, aterrizando en Monterrey por un viaje de negocios, me decidí a buscar y tomarle la palabra a Luis: visitar Casa Monarca. En el refugio me recibió Gaby Olvera, asistente de la institución, quien me guió a través de las habitaciones y la cocina donde encontré personas de Venezuela, Cuba, Honduras, Senegal, entre otras.
En ese momento, recuerdo, un grupo de migrantes se disponía a disfrutar de un rato en las albercas, un breve respiro de humanidad en medio de la incertidumbre. El refugio, con capacidad para 120 personas, se esfuerza por ofrecer las tres comidas diarias, una labor titánica considerando que el apoyo de organismos internacionales como ACNUR y ONU Migración se ha visto reducido drásticamente. Ante este panorama, Luis Zavala sostiene una máxima que define su entrega: «Confía en Dios».
Aquel intercambio de perspectivas fue invaluable; me permitió palpar la nueva realidad que se está forjando en el corazón de Santa Catarina.
Nuevo León: El nuevo polo de la esperanza
Hoy, el Área Metropolitana de Monterrey ha dejado de ser un simple punto de tránsito en la cartografía del sueño americano. Para muchos, Monterrey se ha convertido en el destino final, la verdadera ciudad de oportunidades.
Esto no es casual: responde, en parte, a la declaración de emergencia en Estados Unidos, que asocia la migración con la criminalidad y la percibe como una amenaza a la seguridad nacional. En consecuencia, los destinos se han redefinido y Nuevo León es uno de esos lugares que hoy se transforma poco a poco.
Es cada vez más común observar a migrantes integrándose activamente a la vida productiva: como repartidores de comida, conductores de plataformas como Uber o Didi, y como fuerza laboral en las grandes obras de infraestructura que hoy transforman el paisaje urbano. Otros, desde la economía informal, buscan el sustento con una dignidad inquebrantable.
Casa Monarca no solo ayuda; lo hace con el corazón como brújula. A pesar de que el pasado de estos grupos suele estar marcado por el silencio del olvido, el abuso y la discriminación, hoy existe una luz de esperanza.
En un contexto donde las violaciones a los derechos humanos son una herida abierta, organizaciones como ésta trabajan para transformar el dolor en resiliencia, demostrando que Nuevo León no es solo una tierra de paso, sino un suelo fértil donde la esperanza puede volver a echar raíces.
Así que si quieres conocer un poco más o ayudar:
Su contacto es:
Luis Zavala: +81 4193 7820
Instagram de Casa Monarca: casamonarcasc
Instagram del autor: brian55p
Cita este artículo
Pinedo Ramos, B., (2026, mayo 23). Nuevo León: De la estación de paso al nuevo hogar del destino. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/nuevo-leon-de-la-estacion-de-paso-al-nuevo-hogar-del-destino/
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