La mayoría vimos películas -ahora series- sobre cómo un personaje, el héroe, después de truculentas persecuciones, logra finalmente refugiarse en una embajada y se salva de ser capturado por los malos que lo torturarían o lo matarían de inmediato. Casi daban ganas de aplaudir.
Teníamos claro que la “justicia” en manos de los malos no era justa y era más bien un instrumento de control.
¿Cómo podemos sentirnos respecto al problema que se ha suscitado entre el gobierno de México y el gobierno de Ecuador? Por supuesto este es un problema entre gobiernos y no entre pueblos.
El perseguido de la película era injustamente considerado delincuente para los malos y la embajada le daba refugio por esa razón. El planteamiento era claro. Además era tan malo el hecho de profanar la embajada que hasta los malos respetaban esa circunstancia.
Pues bien, ¿cómo debemos calificar lo sucedido en la embajada de México en Quito?
De entrada podemos decir que allanar la embajada de un país del que se ha aceptado amistad, y cuenta con una representación en dicho país, no es una acción como para celebrarse, eso es indiscutible.
La lista de embajadas asaltadas por fuerzas gubernamentales de los países receptores es amplia. Entre las que recuerdo se encuentran los casos de una maestra uruguaya que se refugió en la representación venezolana en Montevideo para pedir asilo, pero fue sacada de ella y asesinada por militares, lo que derivó en la ruptura de relaciones entre ambos países por 9 años; 29 cubanos asaltaron la embajada de Ecuador para pedir refugio, tomaron como rehén al embajador y otros funcionarios consulares. Tras negociaciones se logró la liberación de los diplomáticos y que algunos asaltantes se entregaron. Pero las fuerzas de seguridad entraron por la fuerza, sin el consentimiento de los ecuatorianos, lo que creó un conflicto diplomático entre ambos…
Pero, del otro lado, también hay que considerar a quien y en qué momento se le concede derecho de asilo. La Embajada de México no tiene por qué ser refugio de fugitivos. Conforme la información disponible, el señor Glas ya era un prófugo de la justicia de su país y de alguna manera había logrado fugarse de prisión.
¿El régimen actual de Ecuador es considerado a nivel mundial como un régimen injusto y cruel?, ¿hay argumentos para considerar que el señor Glas es un perseguido político y por tanto es injusta su detención?
La respuesta a estas dos preguntas es no. Tanto el señor Glas como otros miembros del equipo de Correa han sido encontrados culpables de diferentes delitos por autoridades judiciales de Ecuador, cometidos en el gobierno correísta.
Luego entonces ¿es apropiado asilar a un delincuente condenado por un gobierno legítimo? Este hecho es cuestionable indudablemente, dado que hay legislación al respecto.
Por otro lado, ¿el gobierno de Ecuador podía recurrir a otro procedimiento para evitar la fuga de Glas?, ¿el gobierno de México tiene una actitud seria, ecuánime para entenderse con su par sudamericano y escuchar razones de esa parte?
Hemos visto al presidente de México negarse a entregar la presidencia de un organismo internacional a la presidenta de Perú porque en su opinión su gobierno era ilegítimo. Decisión totalmente personal y unilateral. Igualmente hemos escuchado a la misma persona invitar, de manera imprudente e injerencista, a los ciudadanos argentinos a llevar a cabo una resistencia pacífica contra el gobernante legítimamente designado, con lo que interviene en la vida política de otro país. Con estos antecedentes, ¿Qué posibilidades de solución negociada se podía esperar?
Esta circunstancia en sí, no justifica una acción ilegal. Hay conductas desafortunadas de ambas partes. Por ahora hay demandas cruzadas de un país contra el otro, veremos ¿Cuál será la decisión de la Corte Internacional?





