Genocidios

Jaime Aviña Zepeda

Genocidios
La palabra genocidio fue propuesta por Raphael Lemkin, judío polaco que escapó de los nazis en 1939 y escribió el libro “el poder de los nazis en la Europa ocupada”

El 31 de octubre el presidente Trump, designó a Nigeria como un país de especial preocupación debido a que miles de cristianos están siendo asesinados por extremistas islámicos radicales, lo que se define como genocidio.

El 28 de octubre en la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU, la presidenta Navi Pillay afirmó que Israel es responsable de genocidio en la franja de Gaza: con planes de deportación de la población, construcción de asentamientos y anexión del territorio.

Todo esto con el apoyo de Trump y el actual gobierno de los Estados Unidos. La relatora especial Francesca Albanese, impedida por el gobierno de Trump a presentarse en la ONU, lo hizo por videoconferencia y señaló la intención de Israel de anexarse territorio palestino expulsando a sus habitantes.

Paradójicamente, mientras Trump defiende a Nigeria, condena a Gaza.

Pero en el siglo XX y lo que va del XXI, el crimen de genocidio se ha documentado; el mundo ignoró y pasó por alto el genocidio armenio, también conocido como el gran crimen, que se inició el 24 de abril de 1915, cuando las autoridades del imperio otomano arrestaron a líderes armenios, iniciando una persecución que duró 8 años y causó la muerte de más de un millón de personas y el destierro de otro tanto igual de ciudadanos, de manera tal que hoy hay más armenios en el extranjero que en su propio país. Cabe señalar que, tras el genocidio, Armenia perdió más de la mitad de su territorio. No debemos olvidar que la mayoría de los armenios son cristianos.

La palabra genocidio no estaba en uso, en esos años. La propuso Raphael Lemkin, judío polaco que escapó de los nazis en 1939 y escribió el libro “el poder de los nazis en la Europa ocupada”.

Un segundo genocidio en el siglo XX ocurrió en Ucrania bajo la dictadura de Stalin: más de 4 millones de personas murieron de hambre en la llamada “Holodomor” (hambruna), desatado cuando el gobierno comunista inició la colectivización, obligando a los agricultores a ceder su tierra para establecer los koljoses, (granjas colectivas).

Decenas de miles de campesinos fueron asesinados o deportados a campos de trabajo forzado, la producción agrícola fue exportada, y el dinero obtenido sirvió para financiar la incipiente industrialización de la URRS, a cambio de la muerte por hambre de más de 4 millones de ucranianos. Lemkin, definió la “Holodomor” como “el ejemplo clásico del genocidio soviético”.

Mas tarde, Hitler inició el genocidio de judíos, gitanos y cristianos antinazis en los campos de concentración y trabajos forzados, donde se calcula que murieron más de 6 millones de seres humanos.

Más recientemente, en Camboya, el régimen del Khmer Rouge, tomó el poder con Pol Pot en 1975, iniciando cambios sociales que se caracterizaron por la eliminación sistemática de los enemigos que el régimen seleccionó, empezando por los ancianos, al grito de  “mantenerte no es un beneficio, destruirte no es una perdida”.

El gobierno justificó el genocidio de la etnia cham, musulmana; de los de origen vietnamita; de católicos, por considerlos enemigos del gobierno. La consecuencia fue el asesinato de casi 2 millones de personas; además otros miles murieron de hambre tras el fracaso de la colectivización agraria.

Dos líderes de los Khmer Rouge de alto rango, Nuon Chea y Khieu Samphan, fueron condenados a prisión perpetua en 2014.

En 1994, el genocidio en Ruanda por el Frente Patriótico Ruandés, encabezado por radicales de la étnica de los Hutus, emprendió el asesinato sistemático de miles de Tutsis. Se calcula que el 75% fueron asesinados sin otro motivo que las diferencias tribales.

Es importante destacar que la mayoría de la población es católica, lo que no impidió los desmanes y violaciones contra mujeres tutsis, una parcialidad cómplice de algunos pastores y sacerdotes que cerraron los ojos ante las atrocidades documentadas ampliamente.

Le siguió el genocidio congoleño, de 1998 a 2004 en que la ONU tiene documentados más de 4 millones de muertos, sin contar cientos de miles de desplazados y la presencia de hambrunas, así como de muertes por falta de atención médica, el enorme retraso en educación y el estancamiento del desarrollo.

No podemos dejar de mencionar la revolución cultural de Mao Tse Tung en China, que de 1966 a 1976 ocasionó que hubieran más de 30 millones de muertos que pocos recuerdan.

También Japón en 1937-38 asesinó, en Nankín, a más de 100 mil chinos, además de violar a miles de mujeres, con la idea de supremacía racial.

No olvidemos lo que hicieron los comunistas en Chechenia en 1944, cuando asesinaron y deportaron a más de 200 mil ciudadanos acusándolos de colaboración con los nazis; también tenemos que recordar los asesinatos de haitianos en Dominicana, durante la dictadura de Trujillo; los desaparecidos durante la dictadura militar en Argentina, sin dejar de mencionar los muertos en México de 1926-29 durante la persecución religiosa en la llamada Guerra Cristera, ejemplo de resistencia cuando se intenta reprimir la libertad religiosa.

Hoy debemos atender el genocidio de cristianos en Nigeria, donde cada día mueren decenas, perseguidos por los radicales islámicos de Boko Haram, fulani e ISWAP, (Provincia de África occidental del estado islámico).

Solo entre enero y agosto de 2025, han sido asesinados más de 7 mil cristianos (casi 900 al mes); 30 hombres, mujeres y niños cada día.

Para finalizar, todos los días los noticieros internacionales hablan de muertos en Gaza por los ataques israelíes, sin mencionar a los que mueren por desnutrición, especialmente niños, por lo que la ONU ha reconocido el control de la ayuda humanitaria y los bombardeos contra civiles, como GENOCIDIO, a pesar de lo cual, Trump y Netanyahu, insisten en destruir el territorio de Gaza y desplazar a sus habitantes para cumplir el sueño de playas para turismo de lujo, sin importar cuantas personas mueran o queden en el mayor desamparo, sin presente y sin ningún futuro.

También hay que tener presente que muchos países han reaccionado reconociendo a Palestina como Estado libre y soberano.

No perdamos de vista los hechos y elevemos una oración por los que sin motivo reciben un castigo inmerecido.

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