Mientras los teóricos especulan respecto de la naturaleza del populismo[1], los pueblos sufren las consecuencias de políticas que han merecido ese nombre, tal es el caso de México, como en el pasado lo fue Argentina, con Perón; Alemania, con Hitler; Italia, con Mussolini; Cuba, con Castro Ruz; Venezuela, con Hugo Chávez, y Nicaragua, con Daniel Ortega, por solo mencionar algunos ejemplos.
Más allá de lo que discuten los politólogos, podría afirmarse que una de las características de los modelos populistas, sean de izquierda o de la llamada derecha, es que se dedican a cultivar a las masas mediante políticas sociales pretendidamente solidarias, que en realidad son medidas económicas que se fundan en dádivas económicas directas, subsidios especiales, control de los precios, leyes que eliminan cargas o responsabilidades de los ciudadanos, etc. Su finalidad es atraer el favor, inicialmente para acceder al poder y luego, en muchos casos, no dejarlo o dejar sucesores que continúen esa política en beneficio de un grupo.
Si bien el populismo no es un fenómeno moderno, bautizarlo como tal sí es una novedad. El nombre trasciende a las ideologías políticas y aunque en ocasiones se pretendan como representantes de una corriente ideológica, en realidad suelen apartarse de ellas y, más bien, utilizarlas a su favor, sin interesarle de fondo.
Algunos de los rasgos que caracterizan al populismo es su recurso sistemático de la mentira, a pesar de que los hechos lo desmientan claramente. Claro ejemplo es lo ocurrido durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien durante sus conferencias mañaneras se negó sistemáticamente a responder a los reporteros que le presentaban informaciones que no concordaban con sus dichos, incluso basados en información de fuentes oficiales. Para sostener lo afirmado, siempre invocó contar con “otros datos”, sin indicar nunca la fuente y, peor aún, cuáles eran esos datos. Fueron tantas sus mentiras, que no faltaron los interesados en contarlas, como en su momento se hizo con el Presidente Donald Trump. Según ese conteo, a mitad de su sexenio, López Obrador habría triplicado las mentiras dichas por el presidente de Estados Unidos, y a mediados del 2023, Taller de Comunicación Política, CEO y SPIN, habían contabilizado más de 100 mil mentiras.
Muchas de las mentiras durante el sexenio y de las contenidas en su sexto Informe, tenían como razón de ser indicar que estaba cumpliendo con los 100 compromisos de inicio de su sexenio. Eso no quiere decir que todo lo dicho sea mentira, aunque también hay afirmaciones equívocas –no es el primer Presidente que lo hace- y hay que reconocer que también dijo verdades, algunas a medias o que no correspondían a lo ofrecido o presupuestado.
Lo que más propugnó y realizó, aunque no al cien, son las grandes obras con las que pretendía significar su gobierno. Una de las obras más emblemáticas, el Tren Maya, aún no concluido, fue mal planeado, por lo que tuvo que cambiar su trazo; se ofreció no talar árboles y según informes oficiales se talaron 7 millones de árboles y no se sabe qué uso se dio a esa madera. Se insistió que no se afectaría al ambiente, pero se dañaron cenotes de Quintana Roo y se desconoce la afectación al patrimonio cultural por daño a ruinas prehispánicas. Con un costo presupuestado inicial de 120 mil millones de pesos, para el 2024 se estimaba en 515 mil millones, casi cuatro veces más. El propio Gobierno afirmó que, si el costo era de superior a 450 mil millones, no sería rentable.
Otra de las obras emblemáticas es la Refinería de Dos Bocas, bautizada como Olmeca. Su presupuesto inicial fue de 8 mil millones de dólares, pero a mitad de 2024, ya tenía un sobrecosto de 7 mil millones de dólares, y podría llegar a costar 16 mil millones. Inició su producción con 170 mil barriles diarios de petróleo crudo, de una capacidad de 340 mil. Llamada a ser la primera planta productora, se ubicó como la tercera. La promesa es que en septiembre del 2024 alcance su máxima capacidad. En su sexto informe el Presidente afirmó que al terminar su gobierno se dejaría de importar el 80 por ciento de combustibles y para fin del 2024 seríamos autosuficientes. Sin embargo, las importaciones a mediados de 2024 eran de 539 mil barriles diarios de gasolina y la producción nacional fue de 279 mil barriles, cubriendo apenas el 33 por ciento de la demanda. También afirmó haber cumplido el compromiso de no subir el precio de los combustibles o, incluso, bajar algunos. La realidad fue que la gasolina regular subió un 35.87 por ciento; la extra el 24.51%; el diesel el 20.55 por ciento; el gas en tambo el 14.92 por ciento y el estacionario el 19.34 por ciento. Finalmente, la electricidad tuvo una aumento en el consumo básico del 32 por ciento.
Respecto del aeropuerto Felipe Ángeles, presupuestado originalmente en 79 mil millones de pesos, terminó costando 116 mil millones y tuvo un subsidio inicial de 2 mil millones. Después de su inoperancia como aeropuerto para pasajeros, se obligó a las líneas de carga a dejar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para que se ubicaran allí, lo cual ha venido a generar mayores ingresos y hasta se habla de un punto de equilibrio. Sin embargo, la infraestructura de acceso ha permanecido incompleta, así como los servicios correspondientes. A ello debe agregarse el costo de la cancelación del NAIM de 331 mil millones de pesos, así como una deuda de 6 mil millones de dólares (aproximadamente 120 mil millones de pesos). Paralelamente se abandonó al Aeropuerto Benito Juárez que ha sufrido un proceso de deterioro continuo que requirió una intervención de emergencia de la Terminal B por el riesgo en que se encontraba.
¿Qué decir del Sistema de Salud? El Seguro Popular, iniciado en tiempo de la transición, que empezó a atender a quienes carecían de servicios médicos, fue borrado de un plumazo para sustituirlo con un nuevo sistema, el INSABI que fue un sonado fracaso, que tuvo que ser sustituido, como en el pasado, con apoyo del IMSS, antes Solidaridad y ahora Bienestar. Todo cubierto con un falso compromiso de que a final del sexenio tendríamos un mejor sistema que Canadá o los países nórdicos, luego fijado como mejor que Dinamarca.
Del mismo modo se centralizó la compra de medicamentos, por más que se quiso involucrar a la ONU y se inventó una Megafarmacia (según cifras oficiales, hasta mediados de año se habían atendido 1,155 recetas). Todo un Mega Fracaso. Pero, cínicamente, el Presidente afirmó en su informe que ahora teníamos el mejor sistema de salud, ¡del mundo! Para reconocer, interrogado por la prensa, que no era cierto, pero que lo había dicho para provocar a sus opositores. Los muertos por COVID, incluyendo a los médicos, fueron de los más elevados del mundo; las consultas en el sector público disminuyeron, mientras se elevaron las mismas en las farmacias particulares, en un real proceso de privatización de la medicina. En 2022 carecían de servicios de salud 50.4 millones de mexicanos.
En cuanto a la violencia, que sirvió de tema recurrente para atacar a los gobiernos “neoliberales”, rompió récord. Durante el gobierno de Vicente Fox se registraron 49 mil 710 homicidios violentos; con Felipe Calderón –el objetivo central de los ataques de López Obrador- subieron a 95 mil 646; con Peña Nieto llegaron a 120 mil 473. A fines del presente sexenio los crímenes rondarán los 200 mil muertos. La omisión del combate a la violencia, la inacción de las fuerzas públicas, sustituida por el lema de “abrazos, no balazos”, llevaron a la sospecha de complicidad con el crimen organizado, el cual habría apoyado financieramente las sucesivas campañas de López Obrador.
Como se ha señalado, la condición de pobreza de millones de mexicanos fue un caldo de cultivo para una campaña y gobierno que proclamaron que sus objetivos serían “primero los pobres”. Esto fue lo que explicó el incremento de los programas sociales, al grado de representar el 50 por ciento del presupuesto programable del Gobierno Federal en 2024. Las transferencias a los adultos mayores fueron superiores a las cifras iniciales prometidas, sobre todo en los tres últimos años que llegaron a 6 mil pesos mensuales. Si a eso se añade el incremento del salario mínimo. De ahí que, de acuerdo con los datos disponibles, hasta el 2022 habían salido de la pobreza 5 millones 100 mil personas. Ciertamente este fue el proyecto electoral del sexenio.
Además del presupuesto normal del Gasto Federal, se recurrió a desaparición de 109 fideicomisos que aportaron 68 mil millones de pesos para los programas federales. Entre ellos, los recursos para las contingencias por causas de desastres.
En cuanto a Educación, baste señalar que además de dar marcha atrás a la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, para contentar al Sindicato Nacional de Maestros, se ha introducido un nuevo modelo de educación, totalmente ideologizado, denominado Nueva Escuela Mexicana, que no augura que con ello mejore el nivel educativo, ya de por si malo.
Estas son las consecuencias de un sistema populista, que confunde solidaridad con paternalismo y que se ha olvidado de la subsidiariedad como real camino de desarrollo humano y social.
Referencias:
[1] Olvera, Alberto J. et Al, El Populismo Estado de la Cuestión y el Caso de México, Iteso Universidad Jesuita de Guadalajara, 2024.





