El Hoy no circula y el sutil camino hacia la sumisión cívica

Maru Mondragón Cobos

El Hoy no circula y el sutil camino hacia la sumisión cívica
No solo se trata de una adaptación a un medio hostil, es que la propia ciudad “se ha comido” libertades que para los extranjeros resultan inverosímiles. Por ejemplo, todo el tema del programa “Hoy no circula”.

Como en todas las grandes urbes, la Ciudad de México y su zona metropolitana presentan grandes desafíos en considerables ámbitos; desde el acceso a oportunidades de desarrollo -en general- seguridad, hasta el desabasto de agua, lo que ya es una emergencia considerando que en esta mancha urbana viven más de 21 millones de almas.

Para todos los que hemos tenido la oportunidad de emigrar, resulta todo un desafío regresar al caos conservando incólume la nostalgia por las otras cosas buenas que la ciudad ofrece. Volver a la contaminación, al tráfico vehicular, a defender tu espacio vital en las avenidas se siente casi como una agresión.

Entonces surge la pregunta —¿Cómo pude haber vivido así tantos años? ¿Por qué los citadinos lo toleran?—. No solo se trata de una adaptación a un medio hostil, es que la propia ciudad “se ha comido” libertades que para los extranjeros resultan inverosímiles. Por ejemplo, todo el tema del programa Hoy no circula.

Desde hace 36 años se restringe el uso del automóvil como una medida ante la terrible contaminación ambiental de la ciudad. Aun cuando algunos sectores trataron de demandar y ampararse por limitar el derecho a la movilidad, más o menos todos compraron el discurso de que era por un bien mayor, el derecho a un ambiente sano.

La pandemia destapó lo que para los estudiosos en el tema era sabido y ocultado por décadas, los coches no son el problema. La refinería Miguel Hidalgo y la termoeléctrica, ambas en Tula, contaminan 33 veces más que todo el Valle de México -y que junto con su geografía, constituyen un binomio letal-; y las medidas necesarias para corregir el problema serían muy drásticas, pero necesarias.

Contra toda lógica, las autoridades siguen buscando la forma de habilitar más transporte público, aprobar nuevas zonas habitacionales, conectar más las zonas periféricas con el corazón de la ciudad.

El Hoy no circula incrementó el número de automóviles. Estadísticamente hay un coche por cada habitante; para ponerlo en perspectiva, el 30% de todo el parque vehicular del país, está en la CDMX y su zona metropolitana. Más aún, el transporte público lento, ineficiente y sumamente inseguro ha obligado a los citadinos a recurrir a los taxis de aplicación como Uber, que crece a una tasa de 30% anual en la capital mexicana.

Este programa no solo impide la utilización del automóvil uno dos o hasta tres días a la semana (los autos foráneos, no pueden circular en las mañanas, ni el día que corresponde, ni en sábado) el dueño del automóvil debe verificar su auto, a veces hasta dos veces al año, la cual cuesta.

Es decir, además del valor del carro, del impuesto pagado, del sobre impuesto de la tenencia, del pago de placas, de las verificaciones, hay días que no puede usarlo, so pena de que se le retenga el medio de transporte que le permite estudiar, trabajar, hacer las compras, etc.

En otras palabras, los gobiernos locales han fracasado en su política de desarrollo urbano y medio ambiente y le han pasado la factura a los automovilistas, quienes sumisamente siguen aceptando inmolarse.

Las respuestas legales de las autoridades suenan a burla, —las leyes garantizan el derecho a movilizarse, no a usar autos—. Esto es como en los países comunistas donde tienes derecho a salir del país, pero no puedes tener un pasaporte.

Esta pasiva e inútil resignación cívica es un síntoma que delata la relación y la posición de los ciudadanos ante el poder; 21 millones de personas, en casi 40 años, han sido incapaces de exigir soluciones integrales, a largo plazo y efectivas para garantizar una vida con calidad; al contrario, ceden sus derechos y libertades para que papito gobierno no se incomode y les quite las migajas que les permiten sobrevivir.

México camina a pasos agigantados hacia una dictadura -sino es que ya está en ella-, y esta es la clase de ciudadano que deberá enfrentarla. Me declaro culpable de haber tolerado todos esos problemas urbanos, no por ellos en sí mismos, sino por sucumbir ante una cultura cívica propicia para el totalitarismo.

Este asunto es un botón de muestra. Otras problemáticas (más graves) que aquejan al país como la inseguridad, el narcotráfico, la falta de acceso a servicios de salud, educación, emprendimiento, todas ellas relacionadas con derechos básicos y libertades que están en riesgo de extinción.

En fin, pasar de un principado andorrano mediocre a un reinado de paz y justicia aún es posible, si la ciudadanía sale del paroxismo usando el poder y la libertad que aún le queda.

Cita este artículo

Mondragón, M. (2026, febrero 20). El Hoy no circula y el sutil camino hacia la sumisión cívica. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/el-hoy-no-circula-y-el-sutil-camino-hacia-la-sumision-civica/

 

Enlace a edición mensual

Número 5, año 6, enero 2026 https://revistaforja.org/revista-forja-para-el-bien-comun-num-52/

Autor

Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Otro mundial, otra oportunidad perdida

Otro mundial, otra oportunidad perdida

Este artículo examina el papel de los mundiales de fútbol celebrados en México (1970, 1986 y 2026) como momentos históricos que, pese a su relevancia internacional, no se tradujeron en transformaciones estructurales profundas en el país. A través de un análisis comparativo, se argumenta que estos eventos fueron utilizados principalmente como instrumentos de proyección externa y legitimación interna de los gobiernos en turno, en contextos caracterizados por tensiones políticas, desigualdades sociales y limitaciones institucionales.

leer más
Ser socialista

Ser socialista

“Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho. Esa es la escuela que hemos aprendido en la casa del pueblo, entre los militantes y compañeros”. Lo dijo en un congreso del PSOE el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, con esa bucólica pasión tan propia de los sinvergüenzas.

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.