Por otra parte, la pésima planeación en los sistemas de transporte y vialidad, soportando un desastroso parque vehicular de transporte público concesionado, básicamente formado por las famosas combis y microbuses de mala calidad y baja capacidad.
La política de movilidad se basa en el auto particular con un grave defecto de carácter ético y social donde el transporte público es para los pobres y el auto para los ricos.
Un transporte público de mala calidad, ineficiente, sucio e inseguro, razón por la cual la gente, en cuanto tiene una posibilidad económica, busca adquirir su propio automóvil. Este defecto produce una política fallida en materia de movilidad que ha generado un crecimiento inmanejable de autos, la saturación de todo el espacio vial y una gravísima contaminación del aire.
Según la Secretaría de Movilidad de la CDMX, en la ZMCM circulan 5.5 millones de autos particulares. Afirma que en los últimos 15 años la cifra se duplicó. Del total del parque vehicular en la ZMCM, el 76% corresponde a autos particulares que mueve solo el 31% de los 22 millones de viaje-persona-día. En contraparte, el transporte público representa el 21% de la flota vehicular, pero mueve el 67.5% de todos los viajes.
La saturación vial provocada por esta pésima y fallida política de movilidad, ha paralizado a la ciudad generando viajes interminables en tiempo con la consecuente pérdida de millones de horas hombre de trabajo y una gravísimo contaminación del ambiente.
La velocidad promedio de desplazamiento en la ZMCM, en 1990, era de 38.5 Km/hr. En 2007 promedió 17.0 Km/hr y hoy tendemos a velocidades ridículamente bajas cercanas a CERO Km/hr y que la autoridad hace tiempo NO REPORTA.
La Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) con 22 millones de habitantes, representa la quinta megalópolis del planeta y una de las más complejas principalmente, por el crecimiento anárquico de lo que alguna vez llamamos la “zona conurbada”.
Podemos concluir que la grave contaminación que sufre la CDMX se debe a la desastrosa política de transporte y vialidad en la ZMCM. Se requiere un cambio radical en políticas públicas de transporte. El 70% de las emisiones de gases altamente contaminantes son generadas por vehículos motorizados de gasolina y diesel.
Las condiciones de la ZMCM, su extensión territorial y la compleja movilidad de extremo a extremo, obligan a sistemas de transporte público de alta capacidad, basada en Metro, Trenes Ligeros, Trenes de cercanías y transporte de metrobus y autobuses de alta capacidad y desempeño ecológico.
El Metro, como se concibió desde su inicio, debe ser la columna vertebral de la movilidad de la ZMCM. Los demás son sistemas alimentadores. Asi fue planeado desde la primera línea en 1968. El Metro de la Ciudad de México en esos años fue considerado uno de los mejores y más modernos del mundo. Su velocidad era excelente; la frecuencia de paso de los trenes estaba diseñada para un tiempo de minuto y medio entre trenes.
El Plan Maestro del Metro aprobado desde su arranque y actualizado en 1988, lo confirmaba como el principal modo de transporte con un crecimiento al 2020 que contemplaba 20 líneas de Metro y 5 de Trenes Ligeros.
La realidad es otra. El Metro está quebrado. Hace muchos años que el Metro no cuenta con los recursos suficientes para su operación y mantenimiento. Se encuentra en “quiebra técnica” por un mal enfoque del subsidio y porque el gobierno no le cubre al organismo el monto equivalente a dicho subsidio.
Por el principio elemental de subsidiaridad hay que apoyar a quienes no cuentan con ingresos suficientes, pero no a todos los usuarios indiscriminadamente. De acuerdo a la información con que contamos, el costo de operación del Metro por viaje por persona está en 25 pesos, cuando los usuarios pagamos 5 pesos y las personas mayores y con alguna discapacidad están exentos del pago. Esto significa un subsidio cercano a un 80% sobre el costo real de operación y mantenimiento.
Si el gobierno ha decidido mantener ese subsidio, está bien, pero el costo del mismo debería ser aportado por la Tesorería de la CDMX al SCT Metro, lo cual nunca ha sucedido.
El Metro sostuvo muchos años un servicio diario a 5.5 millones de usuarios, que equivalen a 2,007,500 viajes por año; hoy, difícilmente llega a los 4 millones/día. entonces, el presupuesto anual debería estar en el orden de 50,200 millones de pesos al año. Del 2019 al 2021, el presupuesto del Metro fue de 15,600 millones de pesos. En 2022 y 2023 ascendió a 18 800. En 2026 se le asignaron 25 mil millones en función de obras importantes de remodelación, sin embargo, el déficit como pude apreciarse es del 100%.
El Metro está asfixiado por falta de recursos y por esa razón el mantenimiento ha bajado a niveles críticos. Informes de la Dirección del SCT Metro sobre fallas continuas en el servicio del Metro confirman que cerca de 100 trenes (26% de todo el sistema), están fuera de operación por mantenimiento y falta de refacciones. Se reportan del orden de 23 mil averías por año y para sostener el servicio, el área de mantenimiento practica canibalismo de refacciones del equipo que está fuera de operación.
Del total de 384 trenes, la mayoría han rebasado su vida útil que es de 30 años de servicio, hay trenes que siguen operando desde la inauguración de la primera línea de Metro hace 58 años. El mal estado del equipo, sumado a la obsolescencia tecnológica, han reducido dramáticamente la fiabilidad y seguridad de la operación.
Esta situación patética empeora año con año y se refleja en los graves accidentes recientes; en las pérdidas millonarias de equipos, subestaciones de potencia y en 2021, la explosión e incendio del Puesto Central del Control (el cerebro de sistema). Lamentablemente también con pérdida de vidas como sucedió en el desplome de la Línea 12 y el accidente más reciente en la Línea 3.
Al disminuir el número de tres en operación, la frecuencia de paso en las estaciones se alarga peligrosamente, saturando los andenes y poniendo en riesgo a los usuarios. Lo más grave de todo esto es que se han abandonado los planes de crecimiento. No hay proyectos en puerta para nuevas Líneas ni para completar las inconclusas.
Se requiere un cambio radical en la administración de Metro. En el subsidio de la tarifa, deberán participar además de la CDMX, el Estado de México y el Gobierno Federal ya que servicio beneficia tanto a los usuarios de la Capital como del Estado de México y de otras entidades. A través de las tarjetas de prepago, se puede dirigir mejor el subsidio e incrementar los ingresos propios de la empresa.
Proponemos un Programa de Movilidad Metropolitano con total coordinación entre las dos entidades, con inversiones conjuntas en Metro, tranvías, trolebuses, trenes suburbanos y un transporte de superficie con autobuses de alta capacidad y modernos.
De nada sirve ya el programa de No Circula o Doble y Triple No Circula. Ya nada funciona. Simplemente la política de movilidad de los últimos gobiernos es un desastre. Un fracaso total.
Si no actuamos urgentemente, la movilidad CERO, el caos y la contaminación, colapsarán a nuestra querida Ciudad de México con consecuencias inimaginables.
Cita este artículo
Luege Tamargo, J.L., (2026, abril 12). Ciudad paralizada y contaminada. Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/ciudad-paralizada-y-contaminada/
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