Breve historia de los aranceles en EE.UU.

Maru Mondragón Cobos

Breve historia de los aranceles en EE.UU.
El famoso, temido y sanguinario pirata Jean Lafitte creyó poder conseguir el perdón por sus fechorías al unirse a la Guerra de Independencia de Estados Unidos; sin embargo fue demasiado optimista; acabó sus días huyendo de la ley. El contrabando es y ha sido intolerable en cualquier lugar y época porque impide la forma más sencilla de recaudación de impuestos: los aranceles.

El famoso, temido y sanguinario pirata Jean Lafitte creyó poder conseguir el perdón por sus fechorías al unirse a la Guerra de Independencia de Estados Unidos; sin embargo fue demasiado optimista; acabó sus días huyendo de la ley.

El contrabando es y ha sido intolerable en cualquier lugar y época porque impide la forma más sencilla de recaudación de impuestos: los aranceles. 

Aunque el delta del Mississippi constituyó la guarida perfecta para cientos de piratas, la realidad es que el núcleo del contrabando fue el más pequeño de los estados de EUA, Rhode Island. 

A finales del siglo XVII, los ingleses ahí establecidos recibieron el estatus de colonia; sus conflictos religiosos fueron la excusa para librar la guerra contra los wampanoag; una vez exterminados los narragansett; podunk; nipmuck; mohicanos; los propios wampanoag; y desterrados los mohawks del área; los colonos de Rhode Island descubrieron las mieles de la evasión fiscal que el conjunto de las más de 30 islas ofrecía aquel norteño territorio. 

De hecho, no asistieron a la convención de Filadelfia, ni lucharon por la independencia; su lealtad a la corona inglesa respondía a que la lejanía del gobierno central les facilitaba enormemente la evasión del pago de aranceles. Un gobierno federal para todas las colonias representaba un riesgo para su modus vivendi. La amenaza de que el nuevo gobierno de Estados Unidos les consideraría como otra nación y por lo tanto serían susceptibles de cobro por exportaciones, les obligó a unirse a la unión, hasta 1790. 

Después de la Guerra de Independencia era prioritario sanear la deplorable situación económica con la que nacía el país. Dos fueron las grandes estrategias: 

La primera fue diseñar un sistema de recaudación. Con 5 empleados en el Departamento de Estado y 40 en el del Tesoro se definieron impuestos especiales al alcohol y tabaco; y aranceles solo para las importaciones. Se refinanció la deuda nacional, se creó un banco central1 y se enviaron recaudadores a todos los puertos. 

Es interesante destacar que para evitar el contrabando se permitía a los recaudadores “jinetear” el dinero, la generación de intereses era más atractiva, activaba la economía y desarrollaba capitales. De tal manera que, en la misma década en que Rhode Island se incorporaba a la Unión, el país lograba mejor calificación crediticia que Europa. EUA entraba al siglo XIX triplicando sus ingresos federales de los cuales, 90% provenían del cobro arancelario. 

La segunda, la inexistente industrialización norteamericana. Inglaterra tenía el monopolio de la industria textil, no se podían exportar maquinarias, ni publicar los planos de estas, y los trabajadores no podían emigrar fuera de la Isla británica. El espíritu licencioso de Rhode Island vino a ser muy útil. La acaudalada familia Brown oriunda de aquel lugar financió la primera y mejor operación de espionaje industrial. Con tal tecnología, fundaron la primera hilandería; un poco más tarde grandes inversiones promovieron hidroeléctricas en toda la zona. En 1814, se unificaron ambas industrias por primera vez en la historia. 

Si tal hecho logró colocar a la industria textil al nivel de su homóloga angloparlante al otro lado del Atlántico, también es cierto que EUA logró tanto éxito gracias a las leyes de Embargo y No intercambio comercial con Inglaterra durante la Guerra de los Siete Años (1812). Al término de la misma, cuando se quiso restituir el comercio, la producción estadounidense era abismalmente mejor, Inglaterra había perdido el liderazgo y su único recurso fue reducir precios. 

Entonces, los productores americanos presionaron para aumentar los aranceles a las exportaciones textiles; si bien el Congreso aprobó en 1828 un aumento de 25 centavos por yarda al algodón inglés, quedaba claro en las discusiones parlamentarias, que tal proteccionismo solo beneficiaba temporalmente a empresas incipientes con el enorme riesgo de causar una alza de precios general, los cuales serían pagados por los ciudadanos nacionales de a pie. 

Los estados industriales del norte querían más aranceles para ampliar sus negocios; los del sur menos; seguían siendo agrícolas, pero no más pobres. El asunto de los aranceles era crucial para ambas regiones pero en direcciones opuestas; los del sur, que eran consumidores, terminarían por pagar el precio del aumento arancelario. Sin embargo el gobierno norteamericano se decantó por el aumento en aras de saldar la deuda contraída en la guerra de 1812. 

Los congresistas del sur entonces idearon no solo aceptar los aranceles a los productos extranjeros, sino incrementar hasta 45% los de las materias primas que necesitaban los industriales del norte. El intento no prosperó, se aprobó el proyecto original y ni el sucesor Presidente Jackson, sureño, abandonó la idea de pagar la deuda a punta de aranceles. 

Comenzó a circular entonces la idea de que los estados podían vetar leyes federales que consideraran inconstitucionales. Aunque en 1832 algunos aranceles disminuyeron, no fue suficiente, por eso Carolina del Sur aprobó una Ordenanza de Nulidad sobre las tarifas de 1828 y 1832 en el estado. 

Jackson reprobó la acción, considerándola incompatible y destructiva de la Unión, amenazó con usar fuerza militar y el propio Congreso le apoyó. Se logró llegar a un acuerdo, los impuestos se reducirían paulatinamente durante 10 años hasta alcanzar los niveles previos a 1816 y se derogó la Ordenanza de Nulidad. 

Todos estos acontecimientos relatan los gérmenes de la Guerra Civil en 1861. Materia en la cual convendrá explayarse en el futuro. La guerra se financió con venta de bonos, aumento de impuestos, aranceles, la creación del primer impuesto sobre la renta del país2, y un impuesto de timbre sobre documentos legales. Por otro lado, la producción nacional tuvo un auge debido a la sustitución de importaciones extranjeras; la industria bélica requirió protección nuevamente. En este estado de las cosas, el sur estaba política y económicamente derrotado. 

Estas medidas permitieron al gobierno federal, a pesar de los costos de la Guerra de Secesión, tener 28 superávits consecutivos entre 1866 y 1894, enfrentar una depresión de 6 años y reducir la deuda a más de la mitad para 1900. 

Los aranceles comenzaron a mostrar una ligera tendencia a la baja, hubo algunas propuestas para aumentar el impuesto sobre la renta a los grandes capitalistas para que ello financiara una reducción arancelaria mayor, pero la Suprema Corte declaró inconstitucional el proyecto. 

La situación cambiaría entre 1900 y 1920. Debido a una disputa legal que involucraba a la empresa siderúrgica Carnegie Steel Company, se hicieron públicas las colosales ganancias de la misma por sus ventas en toda Europa; era evidente que los industriales estadounidenses no necesitaban protección frente al mercado internacional. Así, los aranceles se redujeron de ser superiores al 50 % a menos del 20 % en ese periodo. 

Mientras tanto, el sector agrícola americano había sobrevivido solo gracias a la Primera Guerra Mundial; ya sin los bloqueos europeos a la exportación de trigo y la paulatina recuperación de mano de obra campesina en el viejo continente, llegó la estocada final; 500 bancos rurales quebraban cada año. Las sequías hicieron lo suyo; la aparición de la maquinaria en el campo transformó la producción y la limitó a productos de consumo humano local, y con ello la caída de los precios fue inevitable. Para cuando el presidente Herbert Hoover quiso promover aranceles proteccionistas al sector campesino, la gran recesión del 29 tocaba a la puerta e hizo imposible cualquier política de rescate focalizada a este ámbito. 

El desplome de Wall Street propició que todos los sectores buscaran amparo arancelario. 20 mil productos importados fueron gravados; y con ello, inició una escalada de aumento tarifario en todo el mundo, ocasionando el desplome del comercio mundial en dos terceras partes. Las exportaciones norteamericanas cayeron a su nivel más bajo en la historia. 

depression-unemployeddestitute-man-leaning-against-vacant-storeSegún John Steel Gordon, esa política arancelaria, el mantenimiento de las tasas de interés altas por parte de la Reserva Federal para proteger el patrón oro y el intento de la administración Hoover de equilibrar el presupuesto en 1932 con impuestos considerablemente más altos fueron los tres enormes errores de política pública que convirtieron un desplome bursátil y una recesión comunes, en la Gran Depresión. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, todos los países altamente industrializados estaban en la ruina, excepto Estados Unidos; quien se arrogó el compromiso para la restauración económica; no por obra de caridad con la comunidad internacional, sino para ponerle limites comerciales a la Unión Soviética y sus aliados; y sobre todo, para tener con quien negociar. Por ello se firmó en Suiza el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, reconociendo que la lucha arancelaria del pasado había sido contraproducente. 

El acuerdo estipulaba una reducción sustancial de aranceles y otras barreras comerciales, la eliminación de las preferencias, sobre una base recíproca y mutuamente ventajosa. Se incluían cuotas, licencias de importación y exportación, reducciones de impuestos internos a las exportaciones y subsidios directos. Tan solo en la primera ronda de negociaciones se redujeron 45 mil aranceles, lo que afectó a unos 10 mil millones de dólares del comercio mundial anual. De tal acuerdo nació la Organización Mundial del Comercio. 

Para acelerar la recuperación económica de la post guerra se estipularon aranceles diferenciados, EUA los reduciría más que sus socios comerciales para darles una ventaja temporal. Muchas de esas tarifas se mantuvieron hasta nuestros días y son la manzana de la discordia en la actual “mesa de negociación”. 

Es obvio que los estados que participaron en la Segunda Guerra Mundial están más que recuperados. La economía mundial se ha multiplicado por 80. Muchas naciones han pasado de la pobreza absoluta, a tener economías emergentes. En 1950, según el Banco Mundial, 58% de la población mundial vivía en la pobreza extrema. En 2020, el porcentaje había descendido a 8,18 %3. 

A la muerte de Mao Tse-Tung en 1976, China inició un proceso de crecimiento económico gracias a su fórmula “perfecta”: un comunismo donde el estado es capitalista. Su auge sorpresivo le dio un lugar en la OMC, pero China no ha cumplido los acuerdos. Irónicamente los chinos aplicaron la “Rhode Island”: robo masivo de propiedad intelectual, y una economía basada en las exportaciones. 

Sea estrategia de negociación o guerra sucia comercial, la historia nos muestra que los acuerdos arancelarios pueden cambiar el curso de las naciones. 

 


Referencias:

KETCHMAN Ralpf. Ed. (1986) The anti-federalist papers and the Constitutucional Convention debates. USA: Pearson 

GORDON, Steele John 

(1998) Hamilton’s Blessing: The extraordinary life and times of our national debt. USA: Penguin Books. 

(2005) An empire of wealth: the epic history of American econocimic power. USA: Harper Collins Publishers 

(2025) Tariffs in America History. In Imprimis, Mayo 2025, Volumen 54, Numero 5. EUA: Hillsdale College 

Autor

Suscríbete al canal de Revista Forja en WhatsApp

RECIBE GRATIS LA REVISTA

Suscríbete gratis a nuestro canal en WhatsApp y recibe la revista en PDF cada mes, además de artículos y reflexiones todos los días.

También síguenos en redes sociales y mantente al día con lo mejor de nuestra comunidad.

LEER MÁS

Colombia eligió

Colombia eligió

El 21 de junio de 2026, se realizó la segunda vuelta (balotaje) para la elección de nuevo Presidente de Colombia, saliendo triunfador Abelardo de la Espriella, del movimiento ciudadano Firmes por la Patria. Para entender este resultado vale la pena revisar rápidamente la historia reciente.

leer más
Fenómeno «El Niño», nueva amenaza

Fenómeno «El Niño», nueva amenaza

La Administración Oceánica y Atmosférica de EUA (NOAA por sus siglas en inglés), así como el Monitor de Sequía de América del Norte, confirman ALTA probabilidad de que en 2026 se presente el fenómeno meteorológico ENSO (El Niño–Southern Oscillation). Esto tiene implicaciones ecológicas e incluso políticas para la región.

leer más
Revista Forja para el Bien Común
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.