Hemos sido testigos de importantes transformaciones en materia tecnológica, como el crecimiento y evolución de las redes sociales así como la IA integrada a buena parte de nuestra vida profesional y personal.
¿Las Redes Sociales sustituyeron a los medios?
Los medios impresos, la radio y la televisión lineal perdieron su dominio exclusivo a medida que las audiencias migraron a plataformas digitales.
Se enfrentaron a crisis en sus modelos de negocio tradicionales y tuvieron que adaptarse a la era digital, llevando sus contenidos a plataformas en línea, en ocasiones replanteando formatos y géneros, y en otros recortando servicios informativos y personal.
Los usuarios dejamos de ser solo receptores pasivos para convertirnos en creadores y difusores de contenido. En diversos formatos, las redes sociales permitieron a cualquier persona, sin formación periodística tradicional a generar y compartir información, desafiando el control de los medios establecidos. La información se volvió accesible en cualquier momento y lugar a través de dispositivos portátiles, especialmente a través de los teléfonos celulares.
Lo vivido en este primer cuarto de siglo está dibujando las bases para el futuro, redefiniendo conceptos y configurando un nuevo panorama global. Desde mi perspectiva, considero que no se ha producido una sustitución total, sino una coexistencia y evolución del ecosistema de la comunicación.
Cultura y Medios de Comunicación
A lo largo de la historia, los medios de comunicación y la cultura tienen una relación simbiótica, en virtud de que los medios reflejan, moldean y difunden la cultura (valores, creencias, identidades), mientras que las preferencias culturales influyen en qué medios son populares y cómo se producen contenidos, creando un ciclo dinámico que define la sociedad a través de noticias, entretenimiento, educación, el debate público, y estableciendo narrativas que influyen en nuestra percepción de la realidad y en la formación de la opinión pública.
Durante el siglo XX, Hollywood fue el corazón de la industria cinematográfica y televisiva estadounidense, simbolizando el glamour, el entretenimiento y la fama mundial.
Pero también ha sido un mecanismo para normalizar percepciones políticas y comportamientos que sirven a los intereses de los Estados Unidos adaptando historias de diversas culturas para el consumo masivo global, actuando como un puente y en ocasiones como un filtro cultural. Modelador de estilos de vida, los estudios de Hollywood han influido de manera determinante en la moda, el lenguaje, los modales y la percepción de las relaciones familiares y el éxito.
Al inicio de su segundo período de gobierno en la Casa Blanca surgió un enfrentamiento entre Donald Trump y Hollywood, el cual se debió a diferencias ideológicas y políticas, a la crítica pública de las celebridades hacia Trump, y sus propuestas de políticas que afectarían directamente a la industria cinematográfica.
En 2004, la comunidad judía de Hollywood y diversas organizaciones judías a nivel mundial se manifestaron y criticaron duramente la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson, acusándola de antisemitismo.
Veintiún años después, a finales de 2025 comenzó una batalla épica entre Netflix y Paramount inmersos en una pugna multimillonaria por la adquisición de Warner Bros. Discovery (WBD), un coloso del entretenimiento que incluye estudios de cine, plataformas como HBO Max y canales como CNN, provocando una batalla corporativa sin precedentes por el futuro de Hollywood y el control de contenidos audiovisuales.
La situación es volátil, con la intervención de figuras políticas y activistas antimonopolio que temen por la competencia y la seguridad nacional. Quien gane, controlará vastas bibliotecas de películas y series.
La reconfiguración del mapa mediático mundial y la cultura es un proceso dinámico impulsado principalmente por la tecnología digital y la globalización, lo que resulta en una constante interconexión, hibridación cultural y un cuestionamiento continuo de la identidad y las normas tradicionales.
El Papa León XIV ha enfatizado que la comunicación debe ser una herramienta de paz, llamando a los medios y periodistas a rechazar la «guerra de palabras e imágenes», desarmar el odio y promover una cultura del encuentro y la escucha, especialmente con los más débiles, utilizando la tecnología (incluida la IA) con discernimiento y responsabilidad para el bien común, construyendo puentes y no muros, y protegiendo la libertad de expresión como pilar democrático.
La cultura y los medios de comunicación son inseparables, los medios son el vehículo de la cultura y la cultura forma parte de los mensajes que se producen y consumimos en los medios.
Los medios y las redes sociales serán herramientas cada vez más potentes e integradas en todos los aspectos de la vida, desde la educación hasta la política, pero su evolución también requerirá una mayor conciencia crítica y una regulación cuidadosa para mitigar sus riesgos inherentes.
Cita este artículo
Brito, L. (2026, febrero 7). ¿Qué esperar de los Medios de Comunicación en 2026? Revista Forja Para el Bien Común. https://revistaforja.org/que-esperar-de-los-medios-de-comunicacion-en-2026/
Enlace a edición mensual
Número 5, año 6, enero 2026 https://revistaforja.org/revista-forja-para-el-bien-comun-num-52/





