El Tratado de Aguas de 1944 es un acuerdo de cooperación entre EUA y México que define la asignación de agua del Rio Bravo a EUA y del Rio Colorado a México. Es operado por la Comisión Internacional de Límites y Agua (CILA) que tiene una sección mexicana (en Juárez) y una sección americana (en El Paso).
De México a EUA por el Rio Bravo: 350,000 acres-pie/año (431,721,000 m3/año) y de EUA a México por el Rio Colorado: 1,500,000 acres-pie/año. (1,850,220,000 m3 /año). No es una regla matemática porque está sujeto a cambios frecuentes por distintas razones principalmente ambientales como es el caso de las sequías que se presentan en el norte de México y sur de EUA.
Por lo mismo, la CILA opera un proceso de minutas, llamadas “Actas” en las que se establecen los acuerdos técnicos a los que se llega. Al día de hoy se han firmado más de 330 actas. Se consideran “interpretaciones” del Tratado y permiten realizar cambio rápidos para adaptarse a variaciones del flujo de agua por condiciones ambientales o accidentes técnicos.
Las SEQUIAS representan la causa principal que presionan las entregas de agua acordadas por la cuenca del Rio Bravo. En los años 2023 y 2024 el norte del país se afectó por sequías extremas y “excepcionales” (clasificado este último como el más grave). Tuvimos serios problemas en la agricultura, ganadería y la entrega de agua potable en varias ciudades del norte de México.
El Tratado en su Artículo 4°, contiene una cláusula que establece: si por causa de sequía “extraordinaria”, los volúmenes no se completan al final del ciclo, ”los faltantes al final del ciclo de cinco años, deberán reponerse en el siguiente ciclo”.
Este criterio fue actualizado en el Acta 234 de 1969. Una Declaración de “Sequía Extraordinaria” permite TRANSFERIR LA DEUDA DE CINCO AÑOS AL SIGUIENTE INTERVALO DE CINCO AÑOS.
Las sequías tanto en México com en EUA, se reportan quincenalmente en el “Monitor de Sequía” México, EUA y Canadá. La CILA de ambos lados, confirman esta situación.
Las entregas de agua de la cuenca del Rio Bravo de México a EUA se contabilizan por ciclos de cinco años. El 25 de octubre del 2025, concluyó el ciclo 36 e inicia el ciclo 37. Si bien se establece un volumen promedio anual, la realidad es que el cómputo se lleva al final del ciclo donde debe alcanzarse un volumen total de 2,158.5 millones de m3. México quedó al final con un adeudo de mil millones de m3, lo que ha ocasionado un fuerte reclamo por parte del gobierno de EUA.
El presidente Trump ha amenazado que si al 31 de diciembre no se entregan al menos 250 millones de m3, impondrá a México un arancel general del 6%.
El gobierno de México en lugar de negociar legal y políticamente que tiene derecho a prorrogar el adeudo al siguiente ciclo, acaba de anunciar un acuerdo con EUA, en el cual se compromete a entregar 246 millones de m3 al 31 de enero. Esta situación representa un grave error por parte de México, porque se apresura a complacer una amenaza del presidente de EUA, en lugar de utilizar los propios mecanismos legales del Tratado.
El año pasado el presidente Trump ya había protestado por esta situación. Declaró incluso que México se robaba el agua lo cual es totalmente falso; ni México se ha robado nada, ni se ha usado para otros fines, simplemente las presas en el norte del país se encontraban muy por debajo de sus niveles promedio y resultaba imposible aportar más volumen al adeudo con los EUA.
México respondió con un grave error, aceptando entregar agua por la cuenca del Rio San Juan que NO ES PARTE del Tratado.
El Tratado establece claramente que las entregas de la cuenca del Bravo se harán por seis ríos “aforados”, que son tributarios del rio Bravo: Conchos, Arroyo de las Vacas, San Diego, San Rodrigo, Escondido y río Salado. Las mediciones de aforos de estos ríos establecidos por la CILA, se almacenan en las dos “presas internacionales”: presa La Amistad y presa Falcón. El Río San Jua corre de Nuevo León a Tamaulipas y es afluente del Bravo mucho más abajo de la presa Falcón. Por lo mismo no permite almacenar agua para entregas a EUA.
El gobierno de México el 7 de noviembre de 2024, firmó el Acta 331, donde comprometiéndose a entregar agua de la cuenca del río San Juan que NO es parte del Tratado.
Ahora, frente a la amenaza de Trump de imponernos aranceles el gobierno de México acaba de anunciar un acuerdo con los EUA, donde se compromete a entregar al 31 de enero del 2025, 246 millones de m3.
No se puede aludir al acta 331 que finalizaba el acuerdo el 25 de octubre pasado. Tampoco se especifica de donde piensan obtener ese volumen. Pero dos días después, se anunció que tomarán agua de la presa Marte R. Gómez de la cuenca del río San Juan.
Tambien debemos reconocer que México “no ha hecho la tarea”. Después de la crisis de la sequía en 2023, México debió reforzar las políticas de apoyo para la tecnificación del riego agrícola y para la mejora de eficiencia de los organismos operadores municipales. La verdad es que operamos con eficiencias muy pobres. Frente a esta realidad, era imposible poder cubrir los adeudos de agua con EUA.
El gobierno federal anterior, por el contrario, llevó prácticamente a CERO el apoyo en tecnificación del riego agrícola y lo mismo sucedió con los apoyos para la mejora de eficiencia de organismos municipales de agua. El actual gobierno debe reconocer esta situación y buscar un cambio radical en la política hídrica del país.
Si hoy tenemos una crisis con EUA por el cumplimiento del Tratado, la única solución futura es la mejora de eficiencia en todos los usos del agua. Requerimos de una Agenda 2050, una hoja de ruta con las acciones, proyectos, programa e inversiones necesarias para mejorar la eficiencia en los distintos usos del agua.
Somos un país de uso extensivo de agua en la agricultura. Se considera que 75% del agua dulce tanto superficial como subterránea van al riego agrícola. La mayoría de países europeos, de norte e incluso varios en Sudamérica, operan por debajo de un 40%.
Si mediante tecnificación del riego -por ejemplo-, lograramos bajar UN PUNTO PORCENTUAL, es decir, de 75, a 74, esto implicaría un ahorro de alrededor de 800 millones de m3 al año. Una cantidad cercana al consumo de Monterrey y Guadalajara juntos.
La única vía futura en materia de agua es: la tecnificación, para mejorar eficiencias.





