Durante 2025 estamos inmersos en una contienda electoral permanente, ya que en varias provincias (estados) se realizan elecciones locales para la renovación de las Cámaras Legislativas; y el 26 de octubre se llevará a cabo la Elección Nacional para renovar Diputados y Senadores Nacionales.
El pasado 7 de septiembre se realizó la elección de referencia en la Provincia de Buenos Aires, tradicionalmente en manos del ‘Peronismo’, allí volvieron a triunfar los desplazados en 2023, los fieles a la expresidente Cristina Kirchner (hoy con prisión domiciliaria por corrupción) y los derrotados fueron los del gobierno actual, ‘La Libertad Avanza’ del presidente Javier Milei.
Sin embargo, analizando objetivamente los números, hubo un crecimiento en cantidad de votantes de La Libertad Avanza, pero no alcanzó para acortar la diferencia de casi 10% del peronismo.
Si nos preguntamos por las causas de estos resultados, debemos considerar, en primer lugar, que es una de las zonas más pobladas y con mayores carencias, acostumbrados a la dádiva de los ‘planes sociales’, limitados por el actual gobierno. En segundo lugar, un error grave del oficialismo que, en con un optimismo fuera de la realidad, decidió ‘nacionalizar’ la elección, que ante la derrota generó un clima de incertidumbre política y empresarial sobre el rumbo asumido.
Un punto débil de su gestión y cuestionable, es el apoyo irrestricto a Israel, que lo convierte en cómplice de un genocidio sin precedentes en la Franja de Gaza, lo cual le resta apoyos políticos a su gestión.
También hubo algunos escándalos de corrupción, causó impacto la difusión de audios en los que se relaciona a Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei y Secretaria General de la Presidencia, con un presunto cobro de sobornos.
La consecuencia fue de una inestabilidad financiera, caída de los bonos de deuda, subida del dólar, bajada de las acciones argentinas en el exterior; situación que obligó al gobierno a buscar distintos apoyos.
El presidente Milei viajó a EEUU y consiguió el apoyo de Trump y la ayuda del Tesoro, junto a préstamos del Banco Mundial y el BID; simultáneamente eliminó las retenciones a las exportaciones agropecuarias de manera de generar la entrada de recursos a las reservas del Estado.
La combinación de varios factores generó “un combo de tensión financiera, cambiaria y política”. Con minoría en el Congreso, el Gobierno sufrió el rechazo de varios de sus proyectos clave, mientras los gobernadores, por su lado, exigen recursos para sus provincias a cambio de apoyar las reformas.
Por otro lado, los niveles de aprobación de Milei bajaron y eso también pone nerviosos a los inversores. Uno de los desafíos que tiene el presidente, en este momento, es llegar a finales de octubre sin que surjan nuevos contratiempos y, a partir de ahí, buscar maneras de construir acuerdos políticos para sostener sus planes más allá de esa fecha.
Argentina necesita generar un flujo constante de dólares. En este momento eso no está ocurriendo y las exportaciones no están creciendo a los niveles esperados. La idea sería bajar importaciones y aumentar las exportaciones para que ingresen más dólares al país.
Eso crearía un superávit comercial más alto (mayores exportaciones que importaciones) para que el Banco Central y el Tesoro puedan acumular reservas. Milei enfrentará en octubre una prueba electoral crucial cuando se renueve alrededor de la mitad del Congreso en Argentina, lo que determinará el apoyo político a su agenda económica.
Si no consigue los resultados esperados, los analistas creen que habrá un impacto en los mercados y, aunque EE.UU. le haya dado su apoyo, el panorama a largo plazo se volvería más desafiante. Por lo pronto, no se sabe cuál sería el monto de la ayuda financiera que el equipo económico de Trump le podría dar al gobierno de Milei, ni bajo qué condiciones.
De la misma manera, hay gran incertidumbre respecto a qué conseguiría la Casa Blanca a cambio de un hipotético “rescate” financiero. Todas esas incógnitas deberían resolverse en las próximas semanas.
En el orden político han surgido nuevos grupos de poder equidistantes del oficialismo y del kirchnerismo, nucleando a los gobernadores de las provincias (estados) que llevan adelante una agenda propia y presionan al Estado Nacional para recibir los aportes acostumbrados para el sostenimiento de su gestión.
Javier Milei, ha realizado recortes significativos a la estructura ‘elefantaria’ del Estado, ello no ha ocurrido en las provincias que continúan con los mismos niveles de gasto público y desequilibrio fiscal, y por ellos se ven ‘ahogadas’ financieramente por el ‘achicamiento’ del Estado Nacional.
Por el momento la situación no ha impactado en la inflación mensual, y aún hay expectativa favorable en la mayoría de la población, sin embargo, jugará un papel decisivo que logre en las próximas elecciones legislativas, mayor presencia en el Congreso Nacional y sostenga el crecimiento económico y la estabilidad; continuando con la reducción de la pobreza y la generación de empleo.
Logrado este objetivo y con mayor fuerza política podrá avanzar en algunos de sus postulados de campaña como la derogación de la ley del aborto y la promoción de la vida, y el afianzamiento de una cultura nacional equidistante del progresismo ‘woke’ LGTB.





