Las apariciones de Lourdes, Fátima y el Tepeyac
Para entender mejor el Acontecimiento Guadalupano vamos a recurrir a un breve análisis de las apariciones del Tepeyac y de otras dos apariciones de la Santísima Virgen, en Lourdes y en Fátima, con la intención de penetrar más a fondo en el misterio de la obra que empezó en México.
En cada aparición la Santísima Virgen trae oportunos mensajes a los hombres, todos ellos cargados de ternura, delicadeza, y amor, para acercarnos a Dios y para manifestar su amor misericordioso a nosotros sus hijos de diversas maneras.
Las apariciones de Lourdes
La Santísima Virgen se apareció a Bernardette Soubirous, campesina de 14 años, en la gruta de Massabielle, en Lourdes, Francia, un total 18 veces, del 11 de febrero al 16 de julio de 1858. La Virgen le revela “Yo Soy la Inmaculada Concepción” el 25 de marzo, día de la Anunciación, en la decimosexta aparición.
La santísima virgen rezaba con ella el Santo Rosario en cada aparición y le pide oración por los pecadores y peregrinaciones a la gruta, lugar donde brotó de manera milagrosa un nacimiento de agua, que ha curado a más de 7 mil personas, -las reconocidas por la Iglesia-, de las cuales solo 71 han sido acreditadas como milagros.
En Lourdes la Virgen nos dejó un manantial de agua milagrosa que brota en la gruta, que es un oasis de su misericordia, donde han recuperado milagrosamente la salud miles de enfermos del cuerpo y del alma, junto con un hermoso Santuario al que acuden más de seis millones de peregrinos al año, muchos de los cuales buscan ser curados física y espiritualmente.[1]
Las apariciones de Fátima
La Santísima Virgen se apareció a tres pastorcitos portugueses, Lucía, Francisco y Jacinta, de 10, 9 y 7 años, en Fátima, Portugal, un total de seis veces, entre mayo y octubre de 1917, en plena Primera Guerra Mundial. La Virgen María se revela a Lucía como Nuestra Señora del Rosario en la tercera aparición, y nos anima a tener una gran devoción al Inmaculado Corazón de María. La virgen nos dejó varios mensajes:
- “Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio: «Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María»”
- “Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la Comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.
- “Recen el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra”
En la última aparición, el 13 de octubre, la Virgen realiza el Milagro de la Danza del Sol, en el que el astro rey bailó por todo el cielo con colores radiantes y movimientos inusuales, milagro que pudieron ver más de 70 mil personas.
La Virgen en Fátima nos dejó profundos mensajes relacionados con la paz del mundo, que han avivado la fe y la esperanza de un sinnúmero de fieles católicos que rezan diariamente el Santo Rosario, promueven el amor a Dios, piden por la paz, por la conversión de los pecadores, y buscan reparar por los pecados que tanto ofenden al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.[2, 3].
El Acontecimiento Guadalupano está en un contexto distinto respecto de otras apariciones
La Santísima Virgen se aparece al indito Juan Diego -viudo, de 57 años-, en cuatro ocasiones del 9 al 12 de diciembre de 1531, en el cerrito del Tepeyac en la Ciudad de México.
La Santísima Virgen nos trajo extraordinarios regalos con sus apariciones en el Tepeyac:
- La Virgen nos dejó su casita sagrada para allí mostrarnos a su amadísimo hijo Jesús, y para mostrarse ella como nuestra madre compasiva.
- Nos dejó su imagen milagrosa, con su carita hermosa y su figura celestial, que derrama humildad, ternura, dulzura, y amor misericordioso inenarrables.
Hay más.
- La Virgen trajo consigo al niño Jesús a México en el Sagrario Divino de su Vientre.
Anualmente van a visitarla a su casita sagrada más de 12 millones de personas en numerosas peregrinaciones, en busca de que su Madre compasiva escuche su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores. Para pedir perdón por sus pecados, ayuda en sus necesidades, misericordia por sus faltas, y en busca del amor tierno y maternal de María, quien siempre atiende a cada uno y le muestra dulcemente a Jesús.[4, 5]
Aún hay más.
Las apariciones de la Virgen de Guadalupe encarnan uno de los acontecimientos más hermosos, emotivos y admirables de la historia de la humanidad. Su belleza y profundidad cautivaron el corazón de los que creyeron y aceptaron el mensaje Guadalupano,-naturales y españoles-, al grado de ser la causa eficaz y eficiente de la gestación de la nación hispanoamericana, compuesta por los 21 países de habla hispana de América, junto con España, nuestra Madre Patria; con México a la cabeza.
¿Por qué México está a la cabeza de Hispanoamérica? Porque la virgen de Guadalupe así lo quiso al escoger a México para posar aquí sus Divinas plantas y desde este lugar llevar a cabo su proyecto de amor compasivo a todo el mundo.
La santísima virgen se aparece cuando México nacía como país, con escasos 10 años de edad, que necesitaba de los cuidados maternales de su madre del cielo para que surgiera una nación hispanoamericana formada en la fe católica y en el Orden Social Cristiano.
En este maravilloso proyecto de la Virgen colaboraron:
- España, reino católico que llevó la cultura Occidental Cristiana a todas partes a donde llegó.
- La Iglesia Católica, que evangelizó y educó en la fe, moral, y buenas costumbres a todas partes a donde llegó.
- La buena semilla cayó en buena tierra, en los naturales originarios de estas tierras, que recibieron el Evangelio y la cultura Occidental Cristiana, los aceptaron y abrazaron con entusiasmo, coherencia y congruencia de vida.
Apenas cinco años después de las apariciones se habían bautizado 9 millones de naturales en México, mismos que se propagaron por Hispanoamérica conforme se extendía la evangelización y la educación.
En estas tierras cristianas de Hispanoamérica se pretendió vivir, especialmente en los primeros 300 años de su existencia, conforme al Evangelio y al Orden Social Cristiano, que es el Orden querido por Dios para el hombre y para la sociedad; en donde lo más importante es el Amor a Dios por encima de todas las cosas, el Amor al prójimo como Dios nos ama, cuyos valores son libertad, justicia, verdad y la caridad, y sus frutos: el bien común, la paz y la civilización del amor.
¡María santísima hizo en México lo que nunca hizo con ninguna otra Nación!
Nican Mopohua
Para entender el acontecimiento Guadalupano es imprescindible estudiar el llamado Nican Mopohua, -“Aquí se narra”-, escrito en 1556 [6] por el indígena Antonio Valeriano, que contiene la crónica de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, tal y como la escuchó de la boca del mismísimo San Juan Diego.
Este providencial documento deja ver detalles que nos permiten conocer hermosos resplandores del alma de la Virgen María, nuestra Madre del Cielo, que revelan su ternura, su delicadeza, el profundísimo amor que le tiene a su hijo Jesús, así como su proyecto de amor para con sus amadísimos hijos los hombres al pedir que se construya su casita Sagrada en el Tepeyac, y al dejarnos su imagen milagrosa en el ayate de Juan Diego.
También, por su medio, conocemos la elevada y piadosísima alma de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin –Águila que habla-, un humilde indígena macehual –peón, jornalero-, de origen chichimeca, originario de Cuautitlán, nacido en 1474, y bautizado en 1524 junto con su esposa, a la edad de 50 años. Murió en 1548, a los 74 años.
Recién convertido al cristianismo, nos da ejemplo de un cambio radical, con una vida de plena de coherencia y congruencia con el Evangelio; al dejar atrás creencias y actitudes de sus antepasados, para poner el amor al “Dios Verdadero por quien se vive” por encima de todas las cosas. Conocemos su interés y ordenación para saciar su sed de conocer a Dios aún a costa de grandes sacrificios, -recorría 20 Km a pie todos los sábados para asistir al catecismo en la iglesia de Tlatelolco “para seguir las cosas de Dios que nos dan, que nos enseñan, quienes son las imágenes del Señor, Señor Nuestro, nuestros sacerdotes”-. Advertimos la humildad y sencillez de su transparente alma, virtudes que conquistaron el corazón de María Santísima, así como su determinación y docilidad para cumplir la voluntad de la Virgen María al reconocerla como la Madre del Verdadero Dios por quien se vive.[7]
Primera aparición, sábado 9 de diciembre de 1531
Las apariciones de la Virgen De Guadalupe acontecen en 1531, “diez años después de conquistada el agua, el monte, la ciudad de México, cuando ya estaban depuestas las flechas y los escudos, cuando por todas partes había paz en los pueblos, sus aguas y sus montes”[8].
En 1531 regía el Calendario Juliano introducido por Julio César en el 46 A.C., hasta que fue reformado por Gregorio XIII, en 1582, para crear el calendario gregoriano, que usamos hasta hoy. Por ello el 9 de diciembre de 1531 cayó en sábado y el solsticio de invierno el 12 de diciembre [9].
La Santísima Virgen inicia todo Ella misma
Cuando Juan Diego se dirigía el sábado 9 de diciembre al catecismo en Tlatelolco, la Santísima Virgen inicia todo este acontecimiento llamando su atención a la cima del cerro del Tepeyac, donde ella se encontraba:
“Juan Diego escuchó cantar sobre el cerrito como el canto de variadas aves preciosas, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos aventajaban a los del coyoltototl y del tzinitzcan y a otras aves preciosas que cantan. Se detuvo Juan Diego, se dijo: “¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que escucho? ¿Tal vez estoy sólo soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños?”.[10]
Luego que cesaron los cantos, lo llamó por su nombre
“Juanito, Juan Dieguito”
“Su voz era sumamente afable, extremadamente noble, como de quien lo atraía y le mostraba amor”.
“Y luego Ella lo llamó para que fuera juntito a Ella”.
“Juan Diego se atrevió a ir a donde lo llamaban; ninguna turbación inquietó su corazón, antes bien se sentía alegre y contento por todo extremo y fue a subir al cerrillo para ir a ver de dónde lo llamaban. Se postró en la presencia de la Virgen y escuchó su venerable aliento, su venerable palabra”
“Escucha, hijo mío, el más pequeño, Juanito, ¿a dónde te diriges?”.[11]
La Virgen luce como una noble doncella celestial
“Y cuando llegó frente a Ella, mucho le maravilló cómo sobrepasaba toda admirable perfección y grandeza: su vestido como el sol resplandecía, así brillaba. Y las piedras y rocas sobre las que estaba, como que lanzaban rayos como de jades preciosos, como joyas relucían. Como resplandores del arco iris en la niebla reverberaba la tierra. Y los mezquites y los nopales y las demás variadas yerbitas que allí se suelen dar, parecían como plumajes de quetzal, como turquesas aparecía su follaje, y su tronco, sus espinas, sus espinitas, relucían como el oro.”[12]
La Virgen se presenta a Juan Diego de dos maneras: como madre de Dios, y madre nuestra:
- “Sábelo, ten por cierto, hijo mío, el más pequeño, que yo soy en verdad la perfecta siempre Virgen Santa María, que tengo el honor y la dicha de ser Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive, el Creador de las personas, el Dueño de la cercanía y de la inmediación, el Dueño del cielo, el Dueño de la tierra.”[13]
- “Porque, en verdad, yo me honro en ser tu madre compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra, y también de todas las demás variadas estirpes de hombres, los que me amen; los que me llamen, los que me busquen, los que confíen en mí.”[14]
La santísima virgen se presenta a sí misma a Juan Diego en la primera aparición. Este gesto es muy diferente al de otras apariciones de la Virgen en las que revela su nombre en medio o al final, como ocurre en Fátima o en Lourdes.
La Virgen se honra de ser nuestra madre
La humildísima Virgen María, siendo la madre de Dios, nos dice a través de Juan Diego: “en verdad, yo me honro en ser tu madre compasiva”.
María reconoce la Dignidad Humana cuya raíz está en Dios Creador que nos hizo a imagen y semejanza suya con inteligencia, voluntad y corazón, talentos que nos dan la capacidad de conocer la Verdad, de hacer el Bien y de Amar.
María se presenta como la Madre de todos los hombres, de todos los tiempos y de todas las naciones
“Porque, en verdad, yo me honro en ser tu madre compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra, y también de todas las demás variadas estirpes de hombres, los que me amen; los que me llamen, los que me busquen, los que confíen en mí”
La Santísima Virgen revela los anhelos de su Corazón de Madre
“Mucho quiero, mucho deseo, que aquí me levanten mi casita Sagrada”, la cual tenía un doble propósito:
- Mostar a su amadísimo Hijo Jesús: “en donde lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto, lo entregaré a las gentes en todo mi amor personal, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación.”[15]
- Mostrarse madre compasiva de sus amadísimos hijos los hombres: “porque en mi casita Sagrada, en verdad, escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores.”[16]
Juan Diego es enviado por la Santísima Virgen a cumplir una misión
Una vez que la Santísima Virgen se presenta a sí misma y manifiesta el deseo de su corazón, le dice a Juan Diego:
“Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del obispo de México, y le dirás cómo yo te envío, para que le descubras cómo mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contarás, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído.
Ya escuchaste, hijo mío el menor, mi aliento, mi palabra; anda, haz lo que esté de tu parte.”
La Virgen retribuye abundantemente nuestro trabajo por su servicio
Y ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que, por ello, en verdad, te enriqueceré, te glorificaré; y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío.
Juan Diego obedece y se pone en marcha
“E inmediatamente en su presencia se postró, le dijo: “Señora mía, Niña, ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora te dejo, yo, tu humilde servidor.” [17]
Respuesta del Sr. Obispo Fray Juan de Zumárraga en la primera aparición
Cuando el Sr. Obispo mandó que entrara, en seguida ante él se arrodilló, se postró, luego ya le descubre, le comunica el precioso aliento, la preciosa palabra de la Reina del Cielo y su mensaje.”
“El obispo le respondió, le dijo: “Hijo mío, otra vez vendrás, aún con calma te oiré, bien aún desde el principio miraré, consideraré la razón por la que has venido, lo que es tu voluntad, lo que es tu deseo.”
Juan Diego se retira apesadumbrado
“Juan Diego salió; venía triste porque no se realizó de inmediato su encargo. Luego se volvió, al terminar el día, luego de allá se vino derecho a la cumbre del cerrillo.” [18]
Referencias:
[1] Lourdes Sanctuaire. https://www.lourdes-france.com/es/el-mensaje-de-lourdes/#:~:text=El%2025%20de%20marzo%20de,Yo%20soy%20la%20Inmaculada%20Concepci%C3%B3n%C2%BB.
[2] Santuario de Fátima. https://www.fatima.pt/es/pages/narrativa-de-las-apariciones-de-fatima
[3] Reinado de María. https://reinadodemaria.org/el-mensaje-de-fatima-tercera-aparicion/
{4] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf
[5] Conferencia Códice Guadalupano Irapuato, Monseñor Eduardo Chavez. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://morenita.tv/resenia_conferencia-irapuato.html
[6] Nincan Mopohua Wikipedia Nican mopohua – Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Nican_mopohua
[7] Juan Diego Cuauhtlatoatzin: biografía, https://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20020731_juan-diego_sp.html
[8] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Num 1)
[9] https://concepto.de/calendario-gregoriano/
[10] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Num 8)
[11] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 12-15)
[12] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 14-21)
[13] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Num 26)
[14] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 29-31)
[15] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 27, 28)
[16] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Num 32)
[17] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 33-38)
[18] Nican Mopohua, Knights Of Columbus. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, (Nums 40-46)





