El Acontecimiento Guadalupano, ocurrido del 9 al 12 de diciembre de 1531, tuvo, y continúa teniendo, efectos, frutos y consecuencias que superan el furor del momento en que ocurrieron las Apariciones.
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El Acontecimiento Guadalupano, ocurrido del 9 al 12 de diciembre de 1531, tuvo, y continúa teniendo, efectos, frutos y consecuencias que superan el furor del momento en que ocurrieron las Apariciones.
Al lector que desea comprender más a Nuestra Madre Santísima le vendría muy bien conocer las palabras que nos dirigió en las apariciones. Quizás de esta manera se alcancen a apreciar algunos rasgos de su personalidad y su carácter de Madre, con la que trató y educó al Niño Jesús, como cuando le dice a Juan Diego: “mucho te ruego, hijo mío el menor, y con rigor te mando…” Así, rogando y con rigor mandando: ¿quién podrá negarse?
En cada aparición la Santísima Virgen trae oportunos mensajes a los hombres, todos ellos cargados de ternura, delicadeza, y amor, para acercarnos a Dios y para manifestar su amor misericordioso a nosotros sus hijos de diversas maneras.