Entendiendo el acontecimiento Guadalupano. Parte I

Alejandro Wiechers Rivero

Entendiendo el acontecimiento Guadalupano, parte I
El origen sobrenatural de Hispanoamérica -con México a la cabeza- es el maravilloso resultado de la intervención directa de la Virgen de Guadalupe en nuestra historia.

El origen sobrenatural de Hispanoamérica -con México a la cabeza- es el maravilloso resultado de la intervención directa de la Virgen de Guadalupe en nuestra historia. El milagro de las apariciones y de su imagen en el ayate de San Juan Diego marcan el inicio de una Nueva Era para el continente americano, donde se dieron cita circunstancias providenciales para la unificación de todos los pueblos de Hispanoamérica con un mismo origen, el mestizaje; una misma lengua; una misma fe, un mismo corazón y una misma Madre: la Virgen de Guadalupe. 

Desde su Casita Sagrada en el Tepeyac Ella proclama la Nueva Evangelización para llevar la Misericordia y el Amor de Dios a todo el mundo, confiriéndole, a los que la aman, la Vocación de colaborar en la construcción de la Civilización del Amor.

El origen sobrenatural de México e Hispanoamérica  

A 500 años del Acontecimiento Guadalupano conviene revisar qué entendemos del milagro que ocurrió en el Tepeyac. 

Grosso modo sabemos que la Virgen de Guadalupe se le apareció al indito Juan Diego –hoy San Juan Diego– del 9 al 12 de diciembre de 1531, y que con palabras de un tierno amor indescriptible le pidió que fuera a solicitar al Señor Obispo de México que edificara allí su “Casita Sagrada”. Como señal la Virgen Santísima deja su Imagen en el Ayate de Juan Diego [1]. 

Allí empezó todo. 

El milagro recién narrado debe ser reflexionado con formalidad para entenderlo a profundidad, debido a misterio de amor contenido en su mensaje. Cada vez que lo interiorizamos encontramos novedades que responden a las necesidades del momento. Es un mensaje que nos dirige en 1531 pero que se proyecta al futuro con un alcance insospechado, actual y eficaz para toda la humanidad. 

El milagro del Tepeyac es el origen de muchos otros milagros subsiguientes, tan grandes como la génesis de Hispanoamérica. Ni México ni Hispanoamérica existirían hoy a no ser por la Virgen de Guadalupe. 

La Guadalupana no vino de visita –como lo hizo en las demás apariciones marianas-, sino que vino a vivir en su Casita Sagrada del Tepeyac. Desde entonces –y para siempre-, cumple su Palabra de traernos a Jesús: “allí lo mostraré, lo ensalzaré al ponerlo de manifiesto, lo entregaré a las gentes en todo mi amor personal, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación” [2]. 

Desde su Casita Sagrada del Tepeyac Ella lleva a cabo la Nueva Evangelización, no solo en México, no solo en Hispanoamérica, sino en todo el mundo. Desde allí obró el gran milagro de gestar a México y a la nación Hispanoamericana – casi todo un continente -, como primicias de su amor compasivo. Desde el Tepeyac sigue derramando su amor a “todos los hombres que me amen; los que me llamen, los que me busquen, los que confíen en mí.” [3] 

Así como en 1531 se desconocía el milagro del nacimiento y florecimiento de la Nación Hispanoamericana, que hoy apreciamos pero que llevaría varios siglos, al presente desconocemos los milagros que tiene preparados para el futuro de la humanidad. 

La Virgen de Guadalupe no solo está aquí para “escuchar su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores” [4], sino también para realizar sus planes de la Nueva Evangelización. Ella requirió de Juan Diego para llevar a cabo su obra, y, cuando éste trató de zafarse al ver el tamaño de la empresa, le dijo: “es necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues, que por tu intercesión se realice, se lleve a efecto mi querer, mi voluntad.” [5] 

Su Casita Sagrada no existiría si no fuera porque Juan Diego cumplió su encargo.  

Para seguir obrando los milagros de la Nueva Evangelización la Virgen de Guadalupe requiere de colaboradores que escuchen y ejecuten su Voluntad. La Vocación de México –de Hispanoamérica– está implícita en su mensaje: colaborar como Juan Diego en la Nueva Evangelización para llevar a Cristo y a María Santísima a todas las naciones. 

México nació primero en Corazón de la Virgen de Guadalupe 

El amplio territorio que hoy se conoce como Hispanoamérica, conquistado por España y evangelizado por la Iglesia Católica, se compone de 21 países, España incluida, de acuerdo con la geopolítica contemporánea: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela. 

Antes de la llegada de los españoles, América se dibujaba como un conjunto de pueblos con una gran diversidad, riqueza y colorido, derivada de los diferentes idiomas, dialectos, culturas, religiones, y costumbres. Los pobladores originarios habían hecho grandes progresos y desarrollos en múltiples materias, combinadas con las sombras y limitaciones que siempre acompañan a la condición humana. 

La visión y la acción de los líderes de los pueblos más aguerridos estaba limitado a sojuzgar a otros pueblos cercanos para agrandar su poderío territorial y económico. Las rivalidades, guerras y conflictos por el poder y las posesiones territoriales eran cotidianas. 

Estos pueblos creían que ofreciendo la sangre de víctimas en sacrificios humanos calmarían la ira de sus dioses para que el sol no dejara de alumbrar y que la lluvia no dejara de regar sus campos. El Imperio Azteca había establecido las llamadas “guerras floridas” para capturar víctimas propiciatorias que serían ofrecidas a los dioses y sacrificadas en sus fiestas paganas. Esta conducta se vio agravada con la antropofagia ritual, que es una práctica cultural en la que un grupo consume partes del cuerpo humano de la víctima en ceremonias religiosas. [6] 

Los teólogos explican que conductas tan crueles y monstruosas, -donde el hombre se ensaña contra sus hermanos con impiedad, derramamiento de sangre y muerte, causando inmenso dolor y sufrimiento, tanto a la víctima como a sus seres queridos-, son inspiradas por el Maligno, quien los había engañado con semejantes artificios “para agradar a los dioses”. El Maligno, que odia al ser humano, había establecido su reinado de abominación. 

Los oriundos de estas tierras adolecían de los elementos necesarios para lograr la unidad territorial y cultural que magnificara su potencial como pueblo y como nación en todo el continente: 

  • Hablaban múltiples idiomas y dialectos, lo cual dificultaba la comunicación. 
  • Practicaban múltiples religiones, lo cual dificultaba la armonía e integración. 
  • Cada pueblo tenía una génesis diversa, con una historia, tradiciones, valores y principios humanos y sociales con los que fueron edificando su cultura, sus aldeas y ciudades, y desarrollando su tejido social. 

Estaban condenados a continuar viviendo en una dispersa pluralidad, con una capacidad limitada a conseguir tan solo el dominio de algunos pueblos locales sobre otros por la acción político–militar no exenta del uso de la fuerza. 

Mientras tanto la Virgen Santísima contemplaba desde el Cielo con ojos de misericordia a esta multitud que estaban como huérfanos sin una Madre que cuidara de ellos. Su tierno Corazón se compadeció de manera semejante a cuando su Hijo “Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor” [7] 

María se ha aparecido muchas veces a diferentes pueblos: La Salette, Covadonga, el Pilar, Aparecida, Lourdes, Fátima, dejando mensajes de amor, conversión, confianza y esperanza en Dios. Al ver a sus hijos desamparados, decidió venir otra vez, pero en esta ocasión tenía otro plan: quedarse a vivir en una Casita Sagrada para llevar desde allí su amor, y para llevar al Dios del Amor y la Misericordia a todo el mundo en una Nueva Evangelización. 

María se acercó entonces a su Hijo Jesús, y con un gesto similar al de las bodas de Caná, -donde le arrancó su primer milagro y adelantó su Hora-, le manifestó su deseo de ir a México. Jesús no solo accedió, sino que le pidió: “esta vez llévame contigo” [8]. 

El Espíritu Santo fue preparando el corazón de los pobladores de estas tierras desde mucho tiempo atrás de manera que fuera el terreno propicio para la ejecución de los planes de María Santísima. Ella se aparece en el momento ideal para lograr una perfecta inculturación del Evangelio en todo Hispanoamérica. Esto es: la aceptación voluntaria de su mensaje de Amor y misericordia, y la aceptación voluntaria del “verdadero Dios por quien se vive”, que venía acompañando a María, oculto en el Sagrario de su Vientre Inmaculado. 

La Virgen de Guadalupe precipitó el reinado del Maligno, sediento de sacrificios humanos, sangre y muerte, y cambió el hedor infernal de la sangre por el celestial perfume de las Divinas Rosas que cultivó en el cerrito. Desvaneció el odio, nació el Amor.

La Virgen de Guadalupe logró unificar a todos los pueblos del continente americano que escucharon su mensaje en una sola nación: Hispanoamérica, como primer fruto de la Nueva Evangelización de la Virgen de Guadalupe. 

Este hecho a todas luces era una tarea imposible ya que entonces no existían ninguna de las condiciones necesarias para la unificación, y las barreras eran infranqueables. A pesar de todo y de todos, de una manera providencial, se dieron cita todas las circunstancias que hicieron viable el nacimiento de Hispanoamérica como una sola y gran nación, con México a la cabeza. 

Lo impensable, lo infranqueable, lo imposible, ocurrió. 

Veamos cómo acaeció el milagro de México –Hispanoamérica- y de la Nueva Evangelización. 

España conquistó y la Iglesia Católica educó y evangelizó 

Sucedió que por entonces emergió en Europa un país con virtudes, fortaleza y grandiosidad, la España del siglo XVI, que se había forjado como una potencia mundial de su tiempo, después de ocho siglos de lucha para expulsar a los invasores del Islam que los tenían sojuzgados política y militarmente. 

La ardua y larga lucha por la reconquista de su país y de sus libertades territoriales, cívicas, sociales, políticas y religiosas, había formado un pueblo recio, profundamente católico, acostumbrado a bregar para vivir. Entre otras características que se desarrollaron sobresale una que hoy conocemos como la “Hispanidad” [9], que es el deseo de conquistar tierras para el Rey y almas para Dios. 

Se dieron las circunstancias para que España llegara a América con la mentalidad de “Hispanidad”, que implicaba conquistar para evangelizar y llevar a otros lugares y a otras personas la Fe Católica, junto con la cultura Occidental Cristiana, fundamentada en los principios y valores naturales, humanos y cristianos. 

Afortunadamente fue España la que llegó primero a América. Si hubiera sido Inglaterra, –por ejemplo-, el destino de nuestros pueblos hubiera sido muy distinto, pues en lugar de fusionarse con los naturales para crear una nueva raza, estos últimos hubieran sido -muy probablemente-, exterminados para fundar colonias de razas europeas puras, como sucedió en el territorio hoy conocido como Estados Unidos. 

¡No queremos imaginarnos siquiera qué hubiera pasado si, en lugar de España, hubiera sido el Islam el que hubiera llegado primero a América a conquistarnos! 

Los moradores de los pueblos conquistados en el territorio hispanoamericano fueron protegidos, educados y evangelizados por la Iglesia. Multitud de los pobladores de estas tierras: españoles, nativos y mestizos, se fueron integrando a la Cultura Occidental Cristiana a través de las abundantes parroquias, escuelas y universidades, que trabajaban con todas las clases sociales. 

Los gobiernos emitieron innumerables leyes justas, y muchas autoridades gobernaron con rectitud, verdad, libertad y caridad. No faltaron malhechores cuyas acciones tuvieron siniestras consecuencias, de mayor gravedad mientras mayor autoridad detentaban. Entre ellos cabe mencionar a Nuño de Guzmán, quien buscaba a toda costa impedir el bautismo de los nativos para que no fueran declarados seres humanos y así poder esclavizarlos [10] 

De manera habitual se fusionaron cuerpos y almas de españoles y nativos en una raza mestiza, un linaje nuevo, que pobló a la nueva Nación en todo el continente. Las autoridades utilizaron multitud de recursos para edificar, construir, urbanizar, levantar, crear, instituir y desarrollar cientos de poblados y ciudades hermosas, asombrosas, maravillosas, fuertes, sanas. 

La mayor parte de las riquezas que se extraían de estas tierras se reinvertía en la cimentación, crecimiento, desarrollo y embellecimiento de estos pueblos. De esta manera fue posible que en los primeros 300 años del Virreinato se construyeran en todo el continente hispanoamericano cientos de hermosos pueblos y ciudades con sus plazas y sus palacios municipales, sus catedrales e iglesias monumentales, el trazado de bellas calles, jardines y parques, con una economía pujante. 

La hazaña de conquista, educación y evangelización más admirable de la historia de la humanidad  

El milagro de la génesis de México e Hispanoamérica es una proeza formidable, nada fácil de realizar, completada por muchos actores, verdaderos héroes, que, con grandes sacrificios, incluso el de la propia vida, nos dieron Patria. Al ser comparada con otras gestas de conquista, educación y evangelización, esta puede ser considerada una de las más grandes epopeyas en la historia de la humanidad. 

Es por todos ellos que nosotros gozamos y disfrutamos de enormes privilegios y bondades en la actualidad. Es de justicia reconocer el mérito de cada uno de los que participaron en tan noble tarea, que son incontables, y, muchos de ellos, ignorados y desconocidos. Los evocamos y conmemoramos con mucho cariño y agradecimiento, y como un pequeño tributo les decimos de corazón: 

  • Gracias a Dios. 
  • Gracias a la Virgen de Guadalupe. 
  • Gracias a los que participaron en el descubrimiento de América en 1492. 
  • Gracias a los miembros de Iglesia Católica y a los grandes santos que defendieron a los naturales y llevaron la Fe hasta los últimos confines y aldeas. 
  • Gracias a los que hicieron llegar la Cultura Occidental Cristiana a todos los rincones de Hispanoamérica. 
  • Gracias a los que edificaron a cientos de ciudades y poblados con un tejido social fuerte y sano. 
  • Gracias a los que fundaron escuelas y universidades con las que educaron a millones de personas para su desarrollo y prosperidad. 
  • Gracias a los que trajeron la paz, la concordia y la unión. 
  • Gracias que gobernaron con sabiduría, justicia, libertad, verdad y caridad y buscaron el Bien Común. 
  • Especialmente gracias a todos los que hicieron esto por Amor a Dios y amor al prójimo, porque nos enseñaron a amar. 

Es una grave obligación de cada generación dejar un mundo mejor que el que recibió de sus mayores. A la luz del Acontecimiento Guadalupano debemos reflexionar con responsabilidad: 

¿Cómo participo hoy y cómo puedo participar mejor en la Nueva Evangelización de Nuestra Madre María de Guadalupe para construir la Civilización del Amor? 

 


Referencias:

[1] Nican Mopohua, Antonio Valeriano. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf

[2] Nican Mopohua, Antonio Valeriano. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, párrafos 26 a 28.

[3] Nican Mopohua, Antonio Valeriano. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, párrafos 29 a 31.

[4] Nican Mopohua, Antonio Valeriano. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, párrafo 32.

[5] Nican Mopohua, Antonio Valeriano. Instituto Superior de Estudios Guadalupanos. https://www.kofc.org/es/resources/our-lady-of-guadalupe/nican-mopohua.pdf, párrafos 58 a 60.

[6] Historia de México, Carlos Alvear Acevedo. Editorial Limusa, 2004, 2ª Edición.

[7] Biblia Latinoamericana, Editorial San Pablo. Edición revisada 2005. Mateo 9:36

[8] Conferencia Códice Guadalupano, Mons. Eduardo Chavez. https://morenita.tv/resenia_conferencia-irapuato.html

[9] Defensa de la hispanidad, Ramiro de Maeztu. Editorial Almuzara, 1 de enero de 1900, ISBN-13: ‎ 978-8417229047

[10] Historia de México, Carlos Alvear Acevedo. Editorial Limusa, 2004, 2ª Edición.

Autor

  • Maestro en Ciencias de Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Austin, Tx, Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM, fundador de FUNDICE AC en Guadalajara, Jalisco, fundador del Instituto Feminatural AC en Guadalajara, Jalisco, autor de los libros “Desnudando el prodigio de la fertilidad humana” y “Todo sobre los métodos naturales y artificiales del siglo XXI”, 18 años en la empresa Hewlett Packard, 8 años en la empresa farmacéutica Probiomed. Inventor de 20 patentes, algunas de ellas en 6 países. Director y fundador de la empresa StepCleaner SA de CV. Inventor del Horno Solar Híbrido Multifuncional Evexia. Autor del libro “Construyendo la Ciudad del Amor”.

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