Debemos poner todo el esfuerzo posible en frenar la aberrante reforma al Poder Judicial (PJF). La mayoría de ciudadanos no conoce los contenidos de la reforma ni valora el daño irreversible que provocará esta reforma constitucional al futuro de nuestro país.
Ahora vemos con claridad una estrategia perversa, manejada con precisión matemática por parte del ejecutivo federal para demoler al Poder Judicial, desmantelar la división de poderes, eliminar los órganos autónomos y acabar con la democracia en nuestro país.
Muchos en la oposición pecamos de ingenuos al pensar que podíamos frenar los abusos de un presidente soberbio y lleno de complejos que indudablemente planteó su objetivo claramente: llevarnos a la época cuaternaria de la “dictadura perfecta” del PRI–gobierno. Quienes apoyamos la alianza “Fuerza y Corazón por México”, no solo estábamos entusiasmados con un probable resultado positivo sino que además, teníamos la seguridad de poder equilibrar el Congreso con una presencia importante de legisladores.
El resultado ha sido demoledor. Demoledor para los millones de mexicanos que nos decidimos a fondo por un cambio de rumbo en el país; que nos expresamos públicamente en marchas multitudinarias, debates, foros, etc, en una campaña totalmente inequitativa, con intervenciones diarias del presidente de la República apoyando a los candidatos de Morena, ofendiendo a nuestra candidata y con mentiras todos los días del tamaño del mundo.
Pero fundamentalmente, es demoledor para el futuro de México.
Lo que realmente funcionó fue el clientelismo electoral por parte del gobierno llevado al extremo. Amenazas directas o veladas de perder los beneficios de programas sociales y la derrama de miles de millones de pesos en una precampaña ilegal y después sin recato en la campaña formal con todos los gobiernos y recursos a merced de la candidata oficial.
A esta situación de inequidad en el proceso, debemos sumar la parcialidad y sumisión de un Instituto Electoral alineado con la 4T y a un tribunal parcial que nunca presionó suficiente para que el Senado cumpliera con el exhorto de la SCJN de completar su quorum legal, para dejar un árbitro vendido al presidente López Obrador.
El presidente López Obrador insiste todos los días que el “pueblo” votó por el cambio en el Poder Judicial, lo cual es una mentira. En primer lugar la candidata oficial ganó con una mayoría indiscutible de casi 59%; no así el congreso donde obtuvo un 54% de los votos. Nunca estuvieron a consideración las reformas constitucionales por un simple motivo: no se conocían. Como no se conocen incluso en este momento.
En segundo lugar, la mayoría calificada que el INE y el TEPJF, otorgaron al partido Morena, lo hicieron en clara violación a la Constitución y a la Ley Electoral. Con solo el 54% de votos, el INE otorgó a la coalición de Morena el 74% de los diputados federales en la Cámara. Morena simuló la coalición usando a los otros partidos para poner a sus candidatos y obtener así el mayor número de diputados de representación proporcional, violando la Ley.
¿Que debemos hacer frente a estos abusos?
Impugnar la reforma. López Obrador insiste en que no es posible frenar la reforma, porque ha sido aprobada por la mayoría calificada de las dos cámaras y en al menos 17 congresos locales. Pero esto, es otra mentira.
Hay tres caminos para impugnar la aberrante reforma al PJF: la Acción de Incostitucionalidad, la Controversia Constitucional y el Amparo. La primera vía ha sido bloqueada por la traición de 4 senadores, dos del PRD, uno de MC y uno del PAN. Estos hechos vergonzosos pasarán a la historia como la mayor ruindad que una persona puede cometer contra su propio país.
Pero quedan abiertas la Controversia Constitucional y el Amparo. La Controversia la pueden formular partidos políticos, gobiernos y congresos estatales y el Amparo puede solicitarlo el personal del PJF, jueces y magistrados. Pero el Amparo también lo podemos presentar todos los ciudadanos que consideramos que ha sido violado nuestro derecho humano a elecciones libres y a la vida democrática, al haber sido aprobada esta reforma, violando los procesos legislativos, violando suspensiones de jueces federales y sobre todo, trastocando todo el andamiaje constitucional de la división de poderes y de libertades.
Muchos despachos de abogados distinguidos y de asociaciones están preparando los amparos. Es muy importante que estemos organizados y en comunicación constante para presentar el mayor número de amparos y que demos seguimiento a las movilizaciones a las que seremos convocados para apoyar al Poder Judicial Federal.
Esta discusión la resolverá al final la Suprema Corte de Justicia de la Nación y será necesaria la presencia de todos nosotros para apoyar a los ministros de la Corte.





