Aún no terminaba su presidencia y Andrés Manuel López Obrador ya estaba pensando en la sucesión presidencial del 2030.
Para nadie es sorpresa que en su habilidad política esté preparando escenarios y elementos para tener no solo control del 50% del futuro gabinete, sino que también alistando a sus dos “corcholatas” de inicio para la candidatura de MORENA en el 2030.
Luisa María Alcalde Luján, su tercera secretaria de Gobernación y su hijo Andrés López Beltrán “Andy”, ocupan, desde el 01 de octubre, la Presidencia y la Secretaria de Organización de MORENA y por lo mismo, de forma natural, la sucesión presidencial del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Está fórmula tendrá libertades que le da el cargo partidista: No tienen los reflectores ni las presiones de la Función Pública, por lo que pueden operar en las entrañas del sistema político sin tener que rendir cuentas; pueden seguir la narrativa de apoyo a las acciones del gobierno e imponer candidaturas en el proceso electoral del 2027.
Por otro lado, Claudia Sheinbaum anunció que no militará activamente en MORENA mientras ocupe la presidencia, lo que les da mayor libertad operativa a las corcholatas presidenciales de AMLO para el 2030. También se perfila una corcholata del grupo de Claudia Sheinbaum: Omar García Harfuch, su secretario de Seguridad Pública y su delfín, en las recientes elecciones, para sucederlo en la jefatura de gobierno de la CDMX.
García Harfuch no es del agrado de AMLO y no es bien visto por los “puros” de MORENA. Su ADN proviene del sector militar, así como del viejo sistema político mexicano. Su abuelo paterno, fue el general Marcelino García Barragán, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional en la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y uno de los responsables de los sucesos del 02 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Su padre, Javier García Paniagua, fue presidente nacional del PRI y precandidato presidencial en 1982.
Disciplinado de formación, fue muy efectivo en dar resultados a su paso por la Secretaria de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México. El solo hecho de pensar que podría ser el sucesor de Sheinbaum para 2030 es motivo de alarma no solo López Obrador sino a los que se sienten los herederos de la cuarta transformación y del modelo de la izquierda gobernante, es decir: los Batres, Fernández Noroña, los Monreal, Rosa Isela Rodríguez, Citlali Hernández y Mario Delgado, por mencionar algunos nombres.
No hay que descartar que otros actores políticos se sentirán con el derecho de ser considerados en el juego de la sucesión del 2030: Clara Brugada, por ser la Jefa de Gobierno de la CDMX; Delfina Gómez, por el peso electoral del Estado de México; Ricardo Gallardo, único gobernador del Partido Verde, así como el coordinador y nuevo dueño del Senado, Adán Augusto López Hernández.
Pero la apuesta de AMLO es por un relevo generacional donde sus más cercanos sean quienes tomen las posiciones de poder. De sus cuatro hijos, el indicado y seleccionado para seguir sus pasos es Andrés López Beltrán, operador de la campaña a la Jefatura de Gobierno de Claudia Sheinbaum en 2018. “Andy” también ayudó en operaciones muy particulares como el acercamiento con el PES para la elección presidencial del 18, el armado de la estructura territorial para el nacimiento de MORENA y la operación financiera, que fortaleció a lo largo de la presidencia de su papá.
Luisa María y Andy no son los únicos miembros de la nueva generación de MORENA: con 27 años de edad, Andrea Chávez Treviño, actual senadora y ex vocera nacional del partido, es un ejemplo de la llamada Generación Zeta en el activismo político. Originaria de Ciudad Juárez, Chihuahua, abogada y activista, inicia su militancia en MORENA después de haber pasado por movimientos internacionales y feministas. A sus 16 años fue integrante de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, y a los 18 años fue representante de México en el Global Forum on Youth, Peace and Security (Foro Global Juventud, Paz y Seguridad) de la ONU, en Amman, Jordania.
Seleccionada por la organización Women2Women para participar en su Congreso Mundial en la Universidad de Harvard, fundó la asociación Agentes del Cambio que Trascienden y parte de las promoventes de las colectivas Feministas 4T y Red Feminista para la Transformación. Diputada federal a los 24 años, fue una de las figuras más combativas de la llamada cuarta transformación. Durante la lucha por la candidatura presidencial apoyó al entonces secretario de Gobernación, Adán Augusto López. Su cercanía provocó que se hicieran señalamientos sobre una relación amorosa entre ellos.
Marath Baruch Bolaños López, con 37 años, repite en el cargo de secretario del Trabajo con Claudia Sheinbaum. Es licenciado en Relaciones Exteriores e inició su carrera política como secretario de Organización de MORENA en CDMX; e hizo mancuerna con Andy López en la campaña del 2018. Al empezar la administración de AMLO, fue el secretario particular de Marcelo Ebrard en la cancillería, pero en 2020 dejó el cargo para ser subsecretario de Empleo y Productividad Laboral, siendo responsable de uno de los programas estelares del gobierno; Jóvenes construyendo el futuro.
Otra de las figuras claves de la nueva generación de MORENA es Citlalli Hernández Mora, de 34 años de edad. Ha sido diputada local de la Ciudad de México, senadora de la República y secretaria general del partido. Aunque repite el cargo como senadora, ha sido invitada por Sheinbaum para ocupar la titularidad de la naciente Secretaria de la Mujer. Citlalli Hernández es también combativa y radical. Se ha confrontado con distintos actores políticos y es defensora a ultranza de la cuarta transformación.
Es esencial entender que estas nuevas cabezas del movimiento de AMLO se caracterizan por no ser partidarios del dialogo y los acuerdos. Vivieron con intensidad la elección de 2012 en el movimiento de #yosoy132; fueron críticos de la administración de Peña Nieto y tomaron como bandera el tema de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; fueron parte importante en el arranque de MORENA en el gobierno, conocido las mieles de tener mayorías en el Congreso y el carisma de un líder como AMLO.
¿Aprenderán a administrar el poder?, ¿Se acabarán entre ellos como hicieron sus antecesores en la izquierda partidista del PRD?, ¿La nueva generación política de la oposición se quedará con los brazos cruzados? Son preguntas que el tiempo va a responder, por el momento no dudemos que en la boleta presidencial del 2030 estará una joven promesa: Andrés López Beltrán.





