Para hacer un análisis sereno del proceso electoral, que aún no termina, deberán asentarse las aguas que se levantaron como tsunami el domingo de la jornada. Será necesario, a partir de los resultados de los cómputos distritales, considerar las impugnaciones que se presenten y dar seguimiento al trabajo de la autoridad electoral que finalmente hará la distribución de las posiciones de acuerdo con los resultados y con base en la Constitución.
Aventuro unas primeras pinceladas en función de lo que hasta hoy ha ocurrido. El objetivo no es vislumbrar lo que puede venir, ni ser exhaustiva en los puntos que propongo, sino aportar algunas ideas que pueden ordenar los pensamientos y contribuir a que, en su momento, podamos aprovechar como sociedad la experiencia vivida.
Anticipo que soy parcial en mi análisis. Soy militante del PAN desde siempre, y trabajé, como lo he hecho en cada elección, apoyando en esta ocasión a Xóchitl Gálvez y a los candidatos de Fuerza y Corazón por México. Independientemente de eso, o precisamente por eso, escribo con la esperanza de que, en los tiempos y circunstancias oportunas, saquemos conclusiones esperanzadoras para nuestro país.
La campaña fue escandalosamente inequitativa. La permanente injerencia grosera y cínica del Presidente denostando a la oposición. La presencia constante de servidores de la nación haciendo campaña por la 4T. El engaño repetido hasta la saciedad de que solamente este gobierno podía garantizar la continuidad de los programas sociales. El reparto de efectivo en comunidades enteras. Y las tímidas llamadas de atención del árbitro electoral, desoídas sin reparo.
En estos apuntes limitaré la enumeración a cuestiones que vislumbro desde el espectro de la oposición, sin adentrarme en aspectos internos de la campaña, ni en elucubraciones de lo que debería haberse hecho y no se hizo, o datos técnicos o numéricos. De eso se encargarán expertos y estudiosos que tendremos a pasto en el futuro cercano.
- La apabullante derrota nos cayó de sorpresa. La excelente recepción a Xóchitl Gálvez en las plazas que visitó, la cálida acogida por grupos y asociaciones, la organización de miles de voluntarios en torno a ‘xochilovers’, la gran afluencia de votantes, y principalmente la impresionante Marea Rosa, se adueñaron del imaginario de la oposición. Creímos que con eso se vencería al crimen amenazando poblaciones, ignoramos las encuestas, que si bien sesgadas, prácticamente todas daban el triunfo a la 4T. No lo vimos venir.
- El voto oculto fue para Morena. Durante la campaña insistimos en que el alto número de personas que se negaban a responder las encuestas se debía a que votarían por nosotros, pero tenían temor de expresarlo. Efectivamente hubo un voto oculto, que según análisis como el de mx se emitió mayoritariamente a favor de Morena. El discurso que denostaba a quienes reciben programas sociales y los calificaba automáticamente como proclives a Morena reafirmó su decisión de votar por ellos.
- La imagen del PRIAN fue un lastre para Xóchitl. El desprestigio que cargan estos dos partidos generó animadversión contra la candidata, aun cuando ella no milita en ninguno. Los candidatos postulados por los partidos no fueron en muchos casos referente de frescura y producto de consensos amplios. Las campañas locales ‘vieron para su santo’ y dejaron de lado la promoción de la campaña presidencial. Salvo excepciones, todos perdimos.
- Xóchitl, candidata ciudadana. Coordinar los esfuerzos de tres partidos políticos y varias organizaciones ciudadanas resultó una empresa monumental, con incuestionables aciertos y gran generosidad de muchos actores, pero también con errores y omisiones. Son los partidos políticos quienes postulan candidatos, pero gran parte de la población no conoce los entresijos de la legislación electoral. La ‘candidata ciudadana’ arropada por partidos no satisfizo a los ‘ciudadanos puros’.
- La campaña no fue atractiva para los jóvenes. Los conceptos teóricos como ‘democracia’, ‘defensa de las instituciones’, ‘estado de derecho’ no les dicen nada a quienes no vivieron la época en que no existían. Ellos quieren respuestas asibles, concretas y expresadas en su lenguaje. No saben que éstas dependen precisamente de la prevalencia y perfeccionamiento de lo primero, pero no tienen la culpa de ello.
- Un alto porcentaje del electorado está conforme con la 4T. Están contentos con el reparto en efectivo que les permite solucionar sus necesidades esenciales. No aspiran a más y están agradecidos con el gobierno. Creen que los males que padecemos provienen de la ‘época neoliberal’ y que los actuales gobernantes ‘roban pero reparten’.
El resultado del proceso electoral fue tan apabullante que nos ha dejado estupefactos. Habrá mucho que analizar para llegar a conclusiones que permitan a los distintos actores asumir nuestras responsabilidades, personales, partidistas y comunitarias. No podemos demorar mucho, los ciudadanos de a pie que confiaron en la apuesta de la oposición nos reclaman respuesta y, sobre todo, rumbo.
En paralelo, los signos ominosos de una sobrerrepresentación inequitativa en el Congreso, la anunciada aprobación de las iniciativas enviadas por el Presidente saliente a las Cámaras, los mercados reaccionando a declaraciones erráticas de los triunfadores, las teorías de la conspiración que hablan de un mega fraude cibernético, la crispación y nerviosismo y reclamo de quienes se sienten defraudados.
Quienes ejercemos liderazgo en diferentes espacios, podemos asumir varias actitudes. Conformismo, que tiene mucho que ver con egoísmo, y que inercialmente nos lleva a la extinción. Enojo, que busca culpar a los demás de lo que se debería haber hecho y no se hizo, y termina en frustración. Determinación, que nos pone en el camino del reconocimiento de errores y búsqueda de soluciones, y finalmente en el rumbo de la necesaria reconstrucción.
Mientras avanza el segundo piso de la cuarta transformación, el deber de la hora es la batalla.
Referencias:
www.sabervotar.mx INFORME: Elección Presidencial en México
www.elfinanciero.com.mx/encuestas-ef/2024/06/04/respaldo-a-4t-y-a-amlo





