En tiempos electorales se pueden despertar o acabar con los sentimientos más grandes hacia la política ya sea de apoyo total a un candidato o partido; o, en definitiva, terminar “harto”, cansado de tanta publicidad y comentarios respecto al proceso electoral.
Tener nociones básicas de civismo y urbanidad nos ayudará a entender que estos ejercicios son parte del crecimiento y desarrollo de la democracia de una nación; sin duda habrá muchas cosas por cambiar o mejorar en temas de campañas electorales y es precisamente en donde entra el compromiso y deber ciudadano para llevar a cabo esas mejoras o cambios en la vida política y democrática del país.
El civismo y la urbanidad suelen ir de la mano con la ética, la moral y las buenas costumbres. El civismo y urbanidad, son la faceta más visible y palpable de la forma de pensar y de actuar de las personas, son la concreción de los buenos propósitos o intenciones que se pueden lograr solo en la sana convivencia de la sociedad; pero ¿qué pasa si se dejan de impartir estas materias en las escuelas y si dejamos de lado estas buenas costumbres en la familia? como le podemos decir a la niñez mexicana que hay que involucrarnos y dar lo mejor de nosotros por la sociedad por nuestro país o más aún a dar la vida por la nación, defender nuestros símbolos patrios, respetar y hacer respetar la constitución; “si la patria es mi familia, mi casa, mi territorio, mi idioma, mis tradiciones, mis leyes, mis instituciones, mi gobierno, etc…¿Por qué no la respeto y lucho por ella?”
Es bien sabido que la mejor forma de educar y formar a los niños es con el ejemplo; y qué mejor ejemplo de los padres y maestros al formar a los niños y jóvenes que siendo congruentes y respetando las reglas de urbanidad y civismo -entendidas como la sana convivencia y la participación activa en los asuntos que preocupan a la sociedad-.
¿Qué hago como padre de familia, como maestro, para combatir la inseguridad, el desempleo, la corrupción, o la falta de valores y no heredar estos problemas a las futuras generaciones? Como sociedad necesitamos actuar de forma coordinada. Sabemos que no vamos a cambiar el mundo de la noche a la mañana, pero podemos empezar por la familia, los amigos, la escuela, nuestro entorno, respetando las leyes de la sana convivencia: las señales de tránsito, los límites de velocidad, los lugares de estacionamiento, cediendo el paso al peatón y a otros automovilistas; cediendo el asiento al anciano, a la mujer embarazada o a la persona con discapacidad; cuidando el agua, nunca tirando basura en la calle; bajándole el volumen a la música para no molestar a los vecinos; cuidando la naturaleza: los bosques (lo que queda de ellos) la flora y fauna.
La Paz se construye con un saludo sincero, una sonrisa, al dar las gracias, al pedir por favor o disculpándose por los errores cometidos.
Podemos mencionar muchas formas de vivir el civismo y la urbanidad que contribuyen a la paz y al sano desarrollo de la sociedad. En estos tiempos electorales un deber básico de civismo es la participación ciudadana antes, durante y después de las elecciones y que sin duda será un buen ejemplo para la niñez y la juventud en México.
Antes del día de las elecciones: infórmate sobre los cargos que se elegirán en tu estado y las plataformas de cada partido o candidato; conoce a todos los candidatos; escucha con atención sus propuestas e ideas y evalúa cómo contribuyen al bien común; cuestiona las ideas o propuestas que dividan o que no contribuyan al sano desarrollo; si tienes la posibilidad de acercarte a los candidatos haz tus aportaciones para sus plataformas de trabajo; si ya identificaste al mejor candidato y puedes sumarte, hazlo, de acuerdo a tus posibilidades.
El día de las elecciones: participa como observador electoral, investigar qué movimientos o asociaciones están acreditadas para tales efectos; o inscríbete como representante de partido o candidato; o como funcionario de casilla, si fuiste seleccionado dile si al INE; después de votar, motiva a tus familiares, amigos y vecinos a votar, que nadie se quede en casa.
Después de las elecciones: apoya al candidato ganador (te guste o no será quien tenga en muchos casos el poder de decisión); vigila que cumpla las promesas de campaña y trabaje por el sano desarrollo de la comunidad; denuncia los abusos, falta de compromiso o acciones contrarias a las necesidades de la comunidad; cabildea para construir, junto con los servidores y representantes públicos, las mejores políticas públicas; evalúa y analiza el trabajo de cada funcionario para la siguiente elección; participa activamente en algún organismo que tenga influencia social, empresarial, educativo, medio ambiente, económico, político.
Es momento de actuar, de dar testimonio, de participar en las decisiones del país, haciendo valer nuestro derecho y obligación de emitir un voto razonado y consiente; de no dejar que otros decidan por nosotros el futuro de nuestras familias. Nos vemos el 2 de junio.





